Finalizaron la construcción del cañón de ozono para desinfectar espacios públicos

Científicos de la Universidad Nacional de La Plata terminaron el prototipo de esta herramienta que permite esterilizar ambientes de forma segura y efectiva. Planean que dispositivos de este tipo estén listos para su utilización a principios del 2021. La intención es que sean implementados en universidades, escuelas y hospitales

Científicos de la Universidad Nacional de La Plata finalizaron la construcción del prototipo de un cañón de ozono, un equipo que permite generar altas concentraciones de ese gas para posteriormente diseminarlo en diferentes espacios públicos y así eliminar de forma rápida y segura virus como el COVID-19, bacterias y otros gérmenes.

Se trata de un desarrollo diseñado y  construido en el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR, UNLP-CONICET-CICPBA), que se encuentra en la etapa final de pruebas respondiendo a todos los parámetros previstos. En julio habían anunciado la puesta en marcha de la iniciativa, que contó con el financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.

Según informaron “el ozono, en justa medida, es el esterilizante y desinfectante más efectivo que se conoce, tiene la capacidad de adherirse a los diferentes virus o bacterias y destruirlos.  Además  es inofensivo para seres humanos y animales”.

El doctor Gustavo Esteban Romero, Director del IAR explicó que “el cañón utiliza el aire de la atmósfera, para producir una gran concentración de ozono. Esto se logra  a través de un importante número de microdescargas eléctricas originadas entre placas cerámicas o en tubos de vidrio, a los que se aplica un potencial que puede variarse de 8-mil a 10 mil voltios. Una vez producido el gas ozono, este se esparce, durante un tiempo controlado por el cañón, en distintos espacios públicos, como pueden ser por ejemplo, edificios escolares, ministerios, hospitales, trenes, micros, aviones o cualquier espacio cerrado”.

Por su parte, Martin Salibe, responsable de Vinculación Tecnológica del IAR expresó que “en estas últimas semanas, han logrado terminar con éxito el primer prototipo encontrándose  en este momento, en una etapa de prueba, calibración y ajuste del sistema”

“El prototipo cuenta con un sistema micro controlado que genera ozono en su justa medida para cumplir con todos los requisitos de los estándares de seguridad. El mismo, funciona como un dosificador capaz de proveer, una cierta cantidad de partes por millón de o3, en un tiempo controlado, para disolver la membrana lipídica de todo tipo de bacterias y virus, destruyendo su núcleo y desactivándolos por completo .Dicho sistema además de generar la desinfección, genera un reporte, del tiempo, de la cantidad de ozono aplicado, de la temperatura y de la humedad, en la cual se realizó dicha desinfección”, afirmó.

Los investigadores del IAR manifestaron que están trabajando en la articulación con la Fundación Tierra de Nuestros Hijos, y con empresas de amplia trayectoria en ozono y acero, para gestionar los fondos y la fabricación de estos equipos a gran escala, en la próxima etapa.

“Las ventajas que tiene el cañón de ozono respecto a otros métodos de esterilización son múltiples ya  que en primer  lugar su base es el oxígeno, al que ninguna persona es alérgica, por otro lado al ser un gas logra expandirse llegando a todos lados”, remarcó Romero.

Se espera que para mediados de diciembre el equipo esté listo para  ser presentado ante el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI),  para su aprobación y  posterior comercialización. El objetivo, afirmaron, es contar con los dispositivos para su utilización a principios del año próximo, para que pueda ser implementado por las universidades, escuelas y hospitales.

Fuente: UNLP

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