La Federación de Fútbol de Israel pide excluir a la Argentina del Mundial

Continúan los coletazos por la suspensión del partido que el seleccionado nacional tenía previsto disputar el próximo sábado 9 de junio contra Israel en el estadio Teddy Kollek de Jerusalén. Te contamos las causas y consecuencias de la cancelación de un partido más político que deportivo

Por Mariano Fusé

Luego de que se decidiera que la Selección no jugará el amistoso contra Israel, empresarios israelíes involucrados en la organización del evento manifestaron que acusarán formalmente a la Argentina ante la FIFA para pedir la suspensión internacional del conjunto nacional.

Según ha trascendido, el equipo argentino será acusado por “discriminación religiosa” y el reclamo, que se realizará ante la Federación Internacional de Fútbol con sede en Zúrich, Suiza, amenaza la participación de la Selección nacional en el Mundial de Rusia.

La denuncia, encabezada por el empresario Ariel Raber, propietario de la productora israelí Comtec Group, será respaldada por un reconocido cuerpo de abogados internacionales y también por la Federación de Fútbol de Israel. La decisión habría sido tomada luego de la reunión infructuosa que mantuvo ayer Raber con Claudio “Chiqui” Tapia en Madrid para intentar limar asperezas y reprogramar el encuentro.

Tapia le ofreció al empresario la devolución de los 2 millones de dólares que Comtec abonó a la AFA y el poder de decisión al momento de organizar las dos fechas FIFA que Argentina tiene previstas en noviembre, con la condición de no jugar en Israel ni ante la Selección de ese país. La propuesta del Presidente de la AFA no complació al empresario, quien tomó la decisión de impulsar la denuncia ante la FIFA manifestando, además, que le solicitará a la Asociación de Fútbol Argentino que se haga cargo de todas las demandas que está recibiendo por parte de aficionados, medios de comunicación y sponsors, que ascienden a un monto millonario en dólares y seguirán cayendo como fichas de dominó.

La desprolija situación desnuda la falta de planificación y diálogo entre actores centrales vinculados a la Selección.  Jorge Sampaoli fue uno de los primeros en expresar su descontento con la disputa del encuentro, dado que implicaba interrumpir la preparación para el Mundial y un viaje extenso que, sumado a algunas actividades que estaban previstas, ocupaba demasiado tiempo que podía ser utilizado para entrenar o descansar.

Los futbolistas, por su parte, comenzaron a inquietarse ante la escalada de protestas en su contra. La preocupación llegó a su punto máximo cuando algunos pro-Palestina se manifestaron en los alrededores de la Ciudad Deportiva de Barcelona, en donde se estaba desarrollando el entrenamiento del equipo. Allí se vieron banderas y camisetas de la Selección Argentina ensangrentadas, muchas de ellas con el nombre de Lionel Messi estampado.

Cristian Pirovano, director del documental ¡Yallah! ¡Yallah! (Fútbol, pasión y lucha), manifestó en una entrevista otorgada a L’Ombelico Del Mondo que los hechos ocurridos en torno al partido fueron de un carácter netamente político y que fue decisiva la presión internacional que se ejerció en las últimas semanas sobre la Selección para que se determinara suspender el encuentro.

Además de la impactante protesta que tuvo lugar en las inmediaciones del predio en donde estaba entrenando el equipo, en las redes sociales se viralizó el hashtag #ArgentinaNoVayas y hasta dirigentes palestinos expresaron de manera contundente su repudio, agregando que tomarían represalias contra Lionel Messi en caso de que aceptara jugar el amistoso.

Quizás el factor más conflictivo fue el lugar en el cual se iba a desarrollar el partido. Según declaró Pirovano, en principio, el encuentro se iba a disputar en Tel Aviv. Luego se consideró trasladarlo al estadio Sami Ofer de Haifa y, finalmente, tras un pedido directo del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu a Mauricio Macri, se decidió jugarlo en Jerusalén.

Para la Asociación de Fútbol de Palestina, hacerlo allí significaba un apoyo a la ocupación de Jerusalén Este y fortalecer la posición de Israel en su reclamo de soberanía por esas tierras en permanente conflicto.

El presidente de la Asociación, Jibril Rajoub, en una carta dirigida a su par argentino, Claudio Tapia, manifestó que la decisión de trasladar el partido  a Jerusalén se dio “tras presión política por parte del gobierno israelí, como dijo abiertamente la ministra de Cultura y Deportes, Miri Reguev”.

Rajoub criticó al Gobierno israelí por utilizar un evento deportivo como herramienta política para normalizar la anexión ilegal del ocupado Jerusalén del Este, y alegó que la programación del partido se había realizado “para celebrar el 70 aniversario del Estado de Israel” y “en un estadio construido sobre uno de los 418 pueblos palestinos destruidos por Israel hace 70 años, Al Malha”.

En su carta, el Presidente de la Asociación de Fútbol de Palestina también se refirió a Messi y le pidió que no participe en la legitimación de crímenes de ocupación israelí. Si lo hace, afirmó, “vamos a iniciar una campaña contra la AFA apuntando personalmente a Messi, que cuenta con decenas de millones de seguidores en el mundo árabe. Pediremos a todos quemar las camisetas con su nombre y sus pósters”.

Ante todos estos hechos y el crecimiento de la conflictividad en la región en donde se iba a disputar el partido, los jugadores se alinearon con la posición de Jorge Sampaoli y le manifestaron a Tapia su intención de dar marcha atrás con el amistoso.

El presidente de la Asociación de Fútbol Argentino confirmó la suspensión, argumentando que lo hacía en pos de la paz mundial y el cuidado de la integridad física de los jugadores argentinos. “Mi responsabilidad como presidente de la AFA es bregar por la seguridad de mi gente, por eso tomé la decisión”, explicó Tapia, quien deberá ahora hacer frente a la demanda proveniente de Israel que solicita la exclusión de la Selección Argentina del Mundial.

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