Explicaciones poco convincentes de los funcionarios sobre Guernica

Tras los repudios generalizados contra el violento operativo policial en la toma, dos de los funcionarios del gobierno bonaerense más involucrados en el tema, Sergio Berni y Andrés Larroque, prefirieron echarle la culpa a “la izquierda” en lugar de hacer autocrítica

Mientras las imágenes de las casillas prendidas fuego por la Policía en la toma de Guernica aún perduran en nuestras retinas, los principales funcionarios del gobierno bonaerense optaron por el silencio o por la justificación forzada para dar explicaciones sobre el accionar de las fuerzas durante la jornada del jueves.

Quien salió a hablar en donde más cómodo se siente, en el minuto a minuto de los medios de comunicación masiva, fue el ministro de Seguridad Sergio Berni, quien comandó el desalojo en los terrenos ocupados. En una afirmación poco creíble, uno de los máximos responsables de la represión dijo que ningunos de los gases lacrimógenos los tiró la policía.

“Agradezco la posibilidad de aclarar que ninguno de los gases lacrimógenos que se vieron en el desalojo fueron tirados por nosotros. Todos provenían de grupos más radicalizados de izquierda que tenían no solamente esos gases sino también las máscaras antigases”, dijo Berni en una entrevista a radio Mitre.

“Solamente en Argentina puede pasar algo así y que quede naturalizado, que tengan semejante arsenal como yo nunca vi. Creo que la justicia tiene que tomar nota sobre esta situación”, agregó Berni, que olvida que el desmedido operativo de la Bonaerense fue registrado por muchos de los testigos y medios que cubrieron la jornada.

Otro de los que intentó justificar la represión en la toma fue el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroque, uno de los que encabezó la intervención del Estado y las negociaciones con las familias del lugar. “No queríamos esa resolución del desalojo, porque es algo que a nadie le gusta”, expresó en una entrevista a la agencia Télam.

El funcionario explicó que ahora están asistiendo “a 732 familias que firmaron el acuerdo de una salida pacífica del predio tomado y también escuchando a otras familias. Muchas de las que estamos conteniendo nos manifestaron que no tenían conocimiento de todo este tipo de cosas”.

Y cuestionó a algunos de los espacios políticos y de derechos humanos que acompañaron a las familias. “En un sector de las organizaciones no hubo voluntad de difundir todo lo que el Estado estaba planteando”, se quejó. “Era evidente que existía esa intencionalidad de que el Estado no tuviera interlocución directa con cada familia”, manifestó en otro pasaje de la entrevista.

Y terminó de dejar en claro su postura en otra declaración, esta vez en radio: “El conflicto en Guernica tuvo dimensiones que excedieron lo social: uno comercial delictivo que pudo desarmarse, más un intento de desestabilización política por derecha y por izquierda”, dijo a “Marca de radio”.

Sea como sea, los únicos que perdieron algo fueron las familias, que debieron resignar sus pertenencias frente a la brutalidad y el fuego de la Policía.

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