Remedio para mi pena: vuelve el intercambio de semillas y plantines

Desde uno de los tantos grupos huerteros de la ciudad se organiza un reencuentro al aire libre y con cuidados. ¿Te animaste a germinar una semilla durante la pandemia? La realidad de una pasión ancestral que siempre vuelve… que nunca se fue

Por Ramiro Laterza

En La Plata durante la última década se han extendido las agrupaciones y colectivos que comparten la pasión por una de las prácticas sociales más ancestrales: cultivar la tierra, sembrar y cosechar sus propios vegetales. Ya sean proyectos individuales o colectivos (como el de la UTT, o El Bosquesito, en espacios privados, públicos, de cualquier tipo y con diferentes metodologías.

Sin embargo, la mayoría -quienes no reproducen- consiguen las semillas, materia prima fundamental de esta actividad cultural, desde un solo lugar: las bolsas del proyecto Pro Huerta del INTA, instituto nacional de tecnología agropecuaria.

Entre el nuevo crecimiento popular de esta práctica en la ciudad, y las nuevas relaciones que propone el uso de redes sociales, uno de estos grupos en nuestra ciudad es “Intercambio de Semillas – La Plata” en Facebook.

No es ni el más masivo ni tampoco el más joven, es simplemente uno de los tantísimos grupos donde platenses y gente de todo el mundo de habla-hispana puede acceder para saldar sus dudas y conocer más sobre el armado de huertas.

El espacio nació en enero de este año- según cuenta a Pulso Noticias su fundadora, desde Los Hornos. Primero fue grupo de Whatsapp para compartir información e imágenes “si desconocemos una planta o conocer alguna medicina”. Sin embargo al poco tiempo la información era demasiada para dicha red social y ahí se creó en la famosa red social creada por Mark Zucjerbverj: “Necesitábamos ordenar todos esos saberes”, justificó Clapy.

Podran cortar las flores pero…

Como tantas otras cosas, el segundo encuentro de intercambio de semillas debió ser cancelado por la llegada de la pandemia. Sin embargo, este parate reconfiguró la actividad: potenció la repercusión que tiene trabajar la tierra en casa y agrandó la posibilidad de saldar dudas desde la virtualidad.

“La pandemia nos llevó a otro nivel, el pensar cómo hacer huerta desde lo que teníamos, sin semillas, con cabitos de verdura comprada”, describe la joven activista ambiental. “Podes sacar tus semillas del tomate, del morrón, haciendo crecer los cabitos de zanahoria o de ajo, dejándolos un día en agua y luego enterrarlos».

Además, en muchísimos casos, el aislamiento incentivó a muchos y muchas a empezar a hacer huerta, al tener más tiempo en casa y hacer algo que ocupe la mente. “Fue terapéutico… esto aporta a la salud, conectarse con la tierra, meter las manos, entender los ciclos y esperarlos, da paciencia y da su recompensa”, expresa Clapy. “Uno se enamora cuando ve resurgir una semilla y después, comer lo que uno sembró, no tiene precio”, describe con pasión pero aun tímida en la entrevista.

La pandemia tomó a todos por diferentes formas y estados, pero “mucha gente entendió que no podemos vivir solamente en la economía que venimos educados, sino que tenemos que intervenir en ella, meter nuestras manos y nuestro corazón en ella…y allí nos replanteamos la autosustentabilidad”, opina… “podes germinar donde quieras, solo necesitas un poco de sol aunque sea desde la ventana”.

Armar una huerta conlleva tiempo, ganas, esfuerzo físico… pero todo eso “da sus frutos”: no solo eso sino que también entretiene: “Se convierte en un poder, en una fuerza para la gente, los más chicos últimamente no hacen mas nada que estar en zoom o con el celular, y también sirve para eso, para expandir sus herramientas y sus emociones… aprenden desde lo que hacen: la fotosíntesis, la  multiplicación sexual o asexual de una planta, la reproducción de semillas y sus ciclos”, describe.

Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

Fuegos de Octubre

Llegada la primavera, luego de las últimas heladas, los días cada vez más largos, la luna llena de septiembre… llega el momento cumbre de la huerta: octubre.

“Es la mejor época de la huerta, zapallo, acelga, alcachofa, apio, melón, sandia, lechuga, cebolla, papa, girasol, berenjena, zanahoria, tomate, morrón, caléndulas, choclo, menta, coliflor, poroto,  orégano, puerro, frutillas, nabo, romero, repollo, pepino…” fue contando Clapy al principio con cada dedo de la mano, después ya no.

Pasa que en Octubre aun se está comiendo lo sembrado en invierno y además se empieza a germinar lo que se va a cosechar en verano. “Además es más fácil de acceder a las semillas, de todo, muchas de ellas directamente de lo que tenemos de la verdura (vuelve Clapy a explicar el método del cabito en agua y a tierra) … “podemos reutilizar lo que consumimos, sacar semillas de ahí y plantar”, explica como una obviedad algo que muy poca gente hace en general… y que cuando se haga: se terminarán las verdulerías.

Remedio para mi pena

“Si aun no te animaste, hacelo, pero no tengas pensado una huerta de revista, ni necesitás 500 hectáreas, hacelo a tu modo, tus tiempos… si trabajas todo el día, plantá 2 o 3 cositas, le vas agregando a tus tiempos o tus necesidades”, receta y agrega: “Necesitás tierra, en maceta, cantero o terreno… y hacerla viable para que las plantas crezcan”. Es decir, sacarle las piedras, vidrios, plásticos (sobretodo porque ahí vamos a meter las manos) y también “nutrirlas» generando un Compost: los residuos orgánicos que tenemos en casa, la yerba, las cáscaras, hojas secas, las podemos depositar en la tierra… eso hace la tierra fértil y hace que los microorganismos la aireen. «Se puede empezar por ahí, por tirarle materia orgánica a tu pedazo de tierra».

Para Clapy otro tema fundamental es encontrar un lugar con 5 horas de sol, que incluso puede ser del otro lado de una ventana…. y recomienda «Intentar ponerla en un lugar donde pasas todos los días”. Agrega que para que funcione, es recomendable plantar lo que queremos comer, empezar por lo sencillo y, cuando haya dudas, consultar al inabarcable mundo de internet o, al menos, al grupo «Intercambio de Semillas – La Plata»… «ahí somos un montón que respondemos».

No hay excusas, es fuente de alimentos, actividad física, ejercicio mental, quizás se necesite leer un poco, aprender, observar. «Además es terapéutica, nos calma ansiedades, nos ocupa la cabeza en cosas buenas, incorporar nuevos alimentos más sanos de los que sacamos de la verdulería, que no sabemos qué le han puesto», en general, como ya hemos leido en Pulso, hormonas, fertilizantes químicos o agrotóxicos.

Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

Tendré lista la corona

Finalmente, el próximo domingo 8 de noviembre se realizará el tan esperado segundo encuentro de Intercambio de Semillas La Plata. Será de 15hs a 18hs, en 60 y 144, República de Los Hornos.

«Podes llevar semilla, plantines, árboles y todo lo que sirva para huerto, para regalar e intercambiar», expresa el evento y Clapy, su organizadora agrega: «No necesitas ser un experimentado para ir, sino tener ganas, y aceptar los recaudos sanitarios», dice respecto al distanciamiento, el uso de barbijo, alcohol en gel. Por eso se optó por un lugar abierto y al aire libre, además de que se canceló la Feria de Artesanos «para que la gente no se quede mucho tiempo».

Una de las reglas: llevar un cartel propio que exprese qué planta o semilla se busca y qué se tiene para dar: «asi evitamos el manoseo de los plantines y sobres…queremos que siga siendo un espacio de paz y relajación, por eso pensamos algo mas breve y corto, total después la información se sigue compartiendo en las redes».

«Nadie es el mas experto, vamos a la par… todos estamos en el mismo lugar»: Octubre, que es la etapa ya mencionada. «Vamos todos compartiendo nuestras experiencias, en conjunto, es un sitio de acceso a la información libre y gratuito para cualquier edad y cualquier persona», finaliza Clapy.

«Cuando lo logras es impagable, una experiencia maravillosa, darle de comer eso a tus amigos, tu mama, tu hijo… entender que de una verdura puede haber 100 semillas… esto también le hace muy bien a nuestro ambiente… en mi patio volvieron las abejas, los colibrí, las luciérnagas.. y ahí nos damos cuenta que no vivimos solos… que somos parte del ciclo de la vida», dice finalmente La Jardinera, como la canción de Violeta.

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