Chile: plebiscito para cambiar la constitución heredada de Pinochet

Este domingo el pueblo chileno puede comenzar a ponerle fin a la era pinochetista. A través de un plebiscito definirá, de triunfar el “apruebo”, la elección de una Convención para redactar una nueva constitución que reemplazará  a la impuesta por el dictador en 1980

Por Adolfo Rocha

La jornada se desarrollará con todos los recaudos necesarios para sufragar en medio de la pandemia, lo que incluye un horario especial y exclusivo para que voten quienes son “grupos de riesgo” y facilidades en la circulación en aquellas zonas del país que mantienen restricciones más severas.

Los sondeos de opinión auguran una concurrencia electoral de entre el 50% y el 60% – en Chile actualmente el voto no es obligatorio – y una victoria del “apruebo” con algo más del 75%. También se decidirá si la reforma se hará a través de una “Convención Constitucional” con representantes elegidos y elegidas por el voto directo, o una “Convención Mixta Constitucional” con representación elegida en parte por voto directo y en parte compuesta por integrantes de las actuales cámaras de senadores y diputados. Se prevé que “Convención Constitucional” también ganará por amplio margen.

Para poner en contexto la noticia hay que explicar que fue el Congreso chileno el que decidió la convocatoria al plebiscito, ante la crisis de legitimidad de la dirigencia política y del modelo económico social heredado de la dictadura pinochetista, que significaron las masivas movilizaciones ocurridas hace 1 año en ese país.

Esta eclosión de malestar popular, iniciada y motorizada por las jóvenes generaciones, no sólo cuestionó la gestión del presidente Sebastián Piñera, sino el funcionamiento económico, social y político institucional del país modelo para la derecha latinoamericana durante los últimos 30 años.

Es que el general Pinochet y su régimen se retiraron ordenadamente luego de la derrota en otro plebiscito – el de 1989-. El mismo dictador fue designado senador vitalicio, y si bien la constitución heredada fue reformada, posee “ilegitimidad de origen” pero además nunca se apartó, en lo fundamental, de la organización dispuesta por la escuela económica neoliberal de los “Chicago boys”, por el área económica de una universidad de esa localidad estadounidense en la que destacaba el premio nobel Milton Friedman.

Analistas observan un proceso de deterioro en el consenso social que comienza con las movilizaciones de estudiantes secundarios y universitarios en el año 2006, cuestionando los criterios privatistas y exigiendo ampliación de la Educación Pública, hasta 2019, en que también son estudiantes quienes encendieron la mecha de una explosión social inesperada, para los observadores superficiales.

La pandemia apagó el fuego movilizador, pero no así el cuestionamiento popular al modelo vigente: todas las encuestas registran que por lo menos el 70% de la población quiere cambios que tomen en cuenta una equitativa distribución de la riqueza, las temáticas de género, las ecológicas y los reclamos de los pueblos originarios.

También  mecanismos de participación popular y controles para garantizar la transparencia en la gestión pública. La sucesión de escándalos que involucran a autoridades políticas, policiales y militares en colusión con grandes compañías privadas – no más de una decena de familias concentran la riqueza del país- ha puesto en la picota el tramado de intereses entre las élites económicas, políticas y militares.

De darse los resultados esperados quedará realizar la elección de la  Convención y el inicio de un proceso que no estará exento de fuertes tensiones, ya que quienes monopolizan el poder económico, político y mediático no cederán fácilmente a las ansias de democratización populares.

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