Hoy puede volver la democracia a Bolivia

Este domingo el vecino país puede volver a tener un presidente constitucional elegido por el pueblo luego del golpe de Estado que destituyó al mandatario legítimo en ejercicio Evo Morales, a su vez, vencedor del balotaje realizado en octubre de 2019. Morales fue acusado por la OEA de realizar un fraude que no existió

Por Adolfo Rocha

El duelo principal será entre Luis Arce, candidato del MAS y artífice del “Milagro Boliviano” como ministro de economía de Evo y Carlos Mesa, quien fuera presidente entre 2003 y 2005. Las últimas encuestas dan a Arce números algo por encima del 40% y a Mesa algo por encima del 30%. Al igual que en Argentina, el balotaje se produce si ningún candidato llega al 40% de los votos válidos, o si supera esa cifra pero no saca el 10% de ventaja sobre quien le sigue.

Arce estaría muy cerca de consagrarse en primera vuelta pero la diferencia parece ser mínima,  lo que vuelve clave el voto de la comunidad boliviana en el extranjero que suele favorecer al MAS.  Particularmente importante resultará la participación electoral de la comunidad en Argentina, país en el que se encuentra asilado el presidente depuesto.

En caso de que el candidato del MAS no se consagre en primera vuelta la victoria de esa fuerza progresista se vería complicada, ya que existe  un tercero en discordia, el cruceño Luis Camacho quien tiene un 16% de intención de voto. Camacho fue el artífice de las violentas acciones que, con la complicidad de la policía y el ejército, forzaron la renuncia de Morales. Se lo recuerda por ser quien portaba el ejemplar de la Biblia cuando los golpistas irrumpieron en el palacio de gobierno para proclamar a la actual presidenta de facto, la ex senadora Jeanine Áñez.

Mesa se presenta como una derecha moderada -pero que avaló las operaciones que llevaron a la renuncia de Morales- y tiene su núcleo duro entre los sectores medios y racialmente blancos, que inicialmente vieron con simpatía el golpe pero hoy están disconformes con el pésimo manejo de la pandemia y de la economía realizado por Áñez.

Camacho representa simultáneamente a grupos blancos pero también a la burguesía de Santa Cruz de la Sierra, la zona más rica del país. Allí  reside su fortaleza electoral, que planea negociar con Mesa en caso de un balotaje.

Luis Arce cuenta con el apoyo de la base indígena-campesina-obrera histórica del MAS, pero representa un notorio cambio en la oferta electoral. Se trata de un economista con perfil técnico que gestionó un período de crecimiento económico y distribución de la riqueza desconocido hasta entonces en la historia de Bolivia, reconocido hasta por el propio FMI. Es una apuesta audaz de Morales, quien lo eligió por ese perfil, para ganar votos de los sectores medios y tender un puente hacia la burguesía Boliviana.

El MAS realizó denuncias de posible fraude y hasta golpe de Estado en caso de una victoria de su candidato. Razones no le faltarían para sospechar, habida cuenta del hostigamiento físico y judicial que sufrieron y sufren los candidatas y candidatos de esa fuerza. Solicitó la concurrencia de veedores internacionales y cuestionó la composición de la delegación de la OEA,  organismo cuya presidencia participó activamente en el proceso que terminó en el gobierno de facto que se comienza a ir hoy.

Cabe acotar que Jeanine Áñez acusó ante la asamblea de las Naciones Unidas al gobierno argentino de intervenir en los asuntos internos de su país al darle asilo político a Evo Morales y permitir que misiones integradas por legisladores y militantes de organizaciones sociales y de DD.HH. viajaran a observar, precisamente, la situación de los Derechos Humanos en Bolivia. También que Morales está vivo gracias a la urgente gestión que en su momento hizo Alberto Fernández ante su par mexicano, Manuel López Obrador, para conseguirle un salvoconducto y un avión que lo sacó de Bolivia.

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