Hace seis años, reprimían a periodistas en el diario Hoy

El 8 de octubre de 2014 la policía bonaerense desalojó a los tiros una protesta por la reincorporación de diez personas que habían sido despedidas. Hubo cinco detenidos y decenas de heridos. La familia Balcedo, dueña de la empresa, que en ese momento hacía gala de su impunidad y sus vínculos con el poder, está siendo investigada por asociación ilícita y lavado de dinero

Por David Barresi

Entre el 1ro y el 7 de agosto de 2014 la entonces dueña del diario Hoy de La Plata, Myriam Renée Chávez de Balcedo, despidió a ocho periodistas y dos diseñadores, como forma de cortar de raíz una serie de reclamos laborales y un incipiente proceso de afiliación sindical que estaban realizando los trabajadores y trabajadoras del medio de comunicación.

No era la primera vez que esto ocurría. Desde hacía casi quince años el diario no contaba con delegado gremial, y la dueña reprimía con despido cualquier intento por revertir las precarias condiciones de trabajo que imponía con mano de hierro. Sueldos por debajo del convenio, trabajo no registrado, falta de pago de aguinaldo, violencia laboral, sobre explotación horaria, son apenas algunos aspectos que resumen la actitud de una patronal que no se ajustaba a ninguna ley laboral vigente. Todo esto con la complicidad evidente del Ministerio de Trabajo bonaerense, que hacía caso omiso a las denuncias efectuadas tanto por trabajadores como por el gremio de prensa.

Pero ese año, la familia Balcedo se topó con una protesta más fuerte. Tres días después de haber comenzado la seguidilla de despidos, ya se había desarrollado la primera manifestación en la puerta del diario para exigir la reincorporación del personal despedido, con apoyo de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN).

El conflicto fue llevado inmediatamente a la cartera laboral, que en ese momento estaba conducida por Oscar Cuartango. Así como había hecho la vista gorda durante años ante las denuncias que se acumulaban sobre el diario Hoy, en este conflicto también jugó para la patronal: se negó a calificar la situación como un conflicto colectivo y por lo tanto bloqueó la posibilidad de dictar la “conciliación obligatoria”, que hubiera permitido al menos sentar a las partes a negociar en el Ministerio de Trabajo.

Ante ese escenario, tras una masiva movilización denominada “el Prensazo” que terminó en la Gobernación Bonaerense y después de haber interpelado personalmente al entonces gobernador Daniel Scioli, al Jefe de Gabinete Alberto Pérez, y al propio ministro de Trabajo, y continuar sin respuestas, las y los despedidos decidieron hacer una acción más fuerte: en acuerdo con la mayor parte del personal del diario resolvieron bloquear la entrada de la redacción para obtener alguna respuesta.

La respuesta llegó: gases, balas de goma y detenciones

Ese día Cuartango tuvo la llave para intentar resolver el conflicto. Bastaba el dictado de una medida conciliatoria para sentar a la patronal a negociar. Pero decidió no hacerlo. El Estado provincial se hizo presente en el conflicto pero no con mediadores, si no con las fuerzas de seguridad.

El bloqueo a la puerta del diario, situado en 32 entre 3 y 4, comenzó a las 15:30. Fue realizado con el apoyo no sólo de periodistas de otros medios de comunicación de la ciudad y de la FATPREN, sino también de parte de organizaciones sociales, políticas y gremiales que solidariamente se hicieron presentes para respaldar la medida.

A menos de una hora de iniciada la acción, primero llegó una patota que bajó de camionetas del sindicato SOEME, que por entonces dirigía Marcelo Balcedo (hijo de Chávez de Balcedo y dueño de la radio Red 92), buscando amedrentar a quienes se estaban manifestando. Minutos después, arribaron al lugar alrededor de 50 efectivos de infantería, con escudos, armas y se formaron en fila.

A cargo del operativo estaban el Jefe Distrital Centro, Comisario Inspector Carlos Gandolfi; el Jefe Departamental, Darío Camerini; y el Superintendente de Seguridad Zona Sur Comisario General Juan Ibarra. Los oficiales entraron a hablar con la dueña del diario, quien fiel a su estilo los amenazó con escracharlos al día siguiente en la tapa del diario. A los 10 minutos salieron sin decir una palabra y, sin orden judicial, dieron orden de reprimir.

Las imágenes quedaron grabadas por el celular del periodista platense Ezequiel Oslé, quien pudo filmar hasta que un uniformado lo roció en los ojos con gas pimienta. En el video se observa que al momento de avanzar la policía, la puerta del diario ya estaba liberada, porque la decisión del personal despedido había sido de no confrontar. Sin embargo, había una orden implícita de aleccionar. Lo que siguió después fueron balas de goma, gases, una emboscada y detenciones arbitrarias.

Ese día hubo decenas de heridos de balas de goma y fueron apresadas cinco personas, una de ellas era el Prosecretario del Interior de la FATPREN, Flavio Frangolini. Los otros cuatro, dos integrantes del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), un auxiliar de escuela perteneciente a la Agrupación Víctor Choque y un militante del partido Obrero, que habían ido a solidarizarse con el reclamo. Pocas horas después, tras una concentración en la Comisaría 2da, fueron liberados.

Las vueltas de la vida

Tres años después de este hecho, estando ya Marcelo Balcedo a cargo del diario Hoy, el empresario y sindicalista se vio forzado que reincorporar a cuatro de aquellos diez despedidos, tras varios fallos judiciales que ordenaban su reinstalación por haber sido víctimas de persecución gremial. El reingreso se dio el 1ro de agosto de 2017.

Cinco meses después de eso Balcedo cayó preso en su mansión El Gran Chaparral en Uruguay junto a su esposa Paola Fiege. Su madre tomó nuevamente el control del medio e hizo lo que mejor sabe: despidió al 80% del personal, lo que desató un conflicto que incluyó la ocupación de la redacción, dos conciliaciones obligatorias y nuevamente una patota impidiendo a los trabajadores y trabajadoras entrar a su lugar de trabajo. Siete meses después, el diario cerró sus puertas.

Tanto Balcedo como su madre están siendo investigados desde aquel momento por lavado de dinero y asociación ilícita. La causa, en manos del Juez Federal Ernesto Kreplak, está a punto de ser elevada a juicio. Aun así, la impunidad sigue orbitando alrededor de la familia: reabrieron nuevamente el diario en agosto, como si nada hubiera pasado, sin pagar sueldos adeudados ni indemnizaciones. ¿Condiciones laborales? Mejor ni preguntar.

A seis años de la última represión en La Plata a una protesta encabezada por periodistas, la familia Balcedo -hoy caída en desgracia- tal vez ya no tenga el poder para manejar a la policía bonaerense a su antojo y ordenar una represión como en ese entonces. Pero por el momento sí gozan de suficientes contactos políticos y judiciales para esconder las herramientas de trabajo que la Justicia ordenó destinar a la Cooperativa de Trabajo Pulso Noticias LTDA, integrada por buena parte del personal despedido en 2018 cuando el diario Hoy cerró sus puertas. Ante el intento de hacer como que “acá no pasó nada”, un buen antídoto es ejercitar siempre la memoria.

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