Arte para visibilizar: 31 dibujos de mujeres y disidencias

En el marco del Inktober, el evento de ilustración más esperado a nivel mundial, una artista cordobesa que se desempeña en nuestra ciudad ilustrará una personalidad destacada cada día del mes y compartirá su trabajo en las redes sociales. Qué nombres eligió y por qué. Ella es Ayelén García y te invitamos a conocer lo que hace

Por Lautaro Castro

Si hay un mes que las y los dibujantes de todo el mundo esperan con ansias es este. Al menos así ocurre desde 2009, año en el que el ilustrador norteamericano Jake Parker ideó un challenge (desafío) que consistía en hacer un dibujo distinto todos los días utilizando tinta. La propuesta, denominada Inktober, creció sostenidamente con el correr de los años al punto tal de que hoy es considerado “el” evento por excelencia dentro de este mundillo.

Claro que la irrupción y posterior masificación de las redes sociales fue fundamental para que la iniciativa ganara cada vez más adeptos, porque generó una inmensa comunidad de artistas que durante todo el mes de octubre comparten sus producciones diarias en sus perfiles de Facebook, Twitter y, preferentemente, Instagram bajo el hashtag #Inktober. Es importante remarcar que no se trata de una competencia, sino de un reto personal. Incluso, cualquiera puede participar. La esencia del Inktober está en dejar de lado la ambición por ser la o el mejor para centrarse en ser mejor uno/a cada día.

Como una forma de incentivar la creatividad de los participantes, en 2016 Parker implementó un listado con 31 consignas, una por cada día del mes, a partir de las cuales cada persona pudiera pensar su dibujo según su propia interpretación e imaginación. Estos disparadores suelen ser, en general, bastante abstractos y van desde objetos y animales hasta emociones y acciones. Sin embargo, a medida que fueron pasando las ediciones, comenzaron a aparecer listas paralelas, ideadas por personas que no se sentían atraídas por la propuesta oficial o que simplemente querían proponer un eje temático en particular.

El de Ayelén García es uno de esos casos. Esta cordobesa de 32 años, docente de la cátedra de Dibujo en la Facultad de Artes de la UNLP, decidió abordar el reto de este año desde una perspectiva original: 31 mujeres y disidencias que, aunque influyentes para la humanidad, no gozan de la misma popularidad que otras. Trazar unas líneas sobre ellas, pensó, quizás sea un buen primer paso para empezar a reconocerlas.

“Me pasó de encontrarme con que ya se habían hechos trabajos similares con mujeres, pero noté que muchas de ellas ya están muertas o sus legados corresponden a épocas lejanas. Incluso están vigentes, son recordadas y hasta se convirtieron en estereotipos, como Frida Kahlo o Clarice Lispector. Entonces se me prendió la lamparita de sumar mujeres contemporáneas, que estén vivas, y mezclarlas con aquellas; generar un espacio donde convivan, en este caso, a través de mis dibujos. La idea es que las mujeres y disidencias que hoy por hoy están haciendo grandes aportes, no sean invisibilizadas”, cuenta García a Pulso Noticias.

A diferencia de lo que marca la tradición, Ayelén prefirió no asignar de antemano un orden a cada una de las mujeres que ilustrará, sino dejar que la elección sea espontanea: “Voy a ir decidiendo cuál elijo cada día. Tengo anotados 59 nombres en un Excel y la idea es ir abriendo ese archivo cada día, leerlo y ver con cuál resueno más para dibujarla. Es como un juego, dejando que el azar intervenga”.

—¿Cómo fue que lograste reunir todos esos nombres?

—Empecé a preguntarles a mis seguidores si conocían mujeres y/o disidencias que consideraran importantes en cuanto a su legado, ya sea desde su disciplina o simplemente por haber dejado algo copado en este mundo. La gente se enganchó con la propuesta y me empezó a mandar un montón de información. De hecho, todavía continúan mandándome recomendaciones, que estoy abierta a seguir recibiendo durante todo el mes.

Mientras tanto, octubre avanza a paso lento, pero sin pausa y en el feed de Instagram @ayugarciadibuja ya pueden apreciarse las primeras ilustraciones de mujeres, acompañadas de una breve biografía y el nombre de la persona que la recomendó, a modo de agradecimiento. Allí, por ejemplo, encontramos a Christiane Dosne, una científica francesa de 100 años –aún hoy vive- que emigró a la Argentina de muy joven y se desempeñó durante cuatro décadas en el CONICET, especializándose en el estudio experimental de la leucemia; también a Agnès Varda, pionera del cine feminista hecho por mujeres o a Liliana Bodoc, poeta y escritora pionera en el género épico latinoamericano que desarrolló la primera saga fantástica en la región. A lo largo del mes, el abanico será amplio: no faltarán periodistas, filósofas, fotógrafas, arquitectas y más…

¿Existe cierta “cuestión de piel” a la hora de considerar a tal o cual personaje?

—Sí, es algo muy subjetivo. Con algunas mujeres, al rastrearlas en la web sobre quiénes eran o qué habían hecho, me pasó de sentirlas más cercanas que otras. Como cuando vi una entrevista a Christiane Dosne. Mientras ella hablaba, sentía como si estuviéramos charlando o compartiendo un mate juntas. Lo bueno de hacer todo esto es que me permite acceder a otros mundos que me son desconocidos. Una suele vivir en una esfera determinada, en mi caso la del arte, rodeada de gente con esos intereses. Entonces, poder romper esa burbuja y conectarse con otros campos disciplinares me parece algo re zarpado.

Ayelén, de 32 años, hace once que vive y se desempeña profesionalmente en La Plata

Ayelén habla claro y pausado, sin apresuramientos. En eso quizás haya tenido algo que ver su Santiago Temple natal, al que define como “un pueblo muy chiquito con cuatro manzanas asfaltadas, donde conocés el nombre del perro del vecino y podés dejar la bicicleta en la vereda”. Con edad universitaria, se fue a Córdoba capital para estudiar Arte en la UNC, aunque solo duró allí un par de años: “A mitad de la carrera pedí el pase para terminarla en La Plata. Córdoba es bastante conservadora y la Facultad, también. Además, no existían las mismas posibilidades que en Buenos Aires, ya sea desde la formación académica como en el acceso a clases de gente muy grosa que yo seguía hace tiempo. Cuando vine acá, me empecé a formar desde otros lugares”, cuenta la joven.

En La Plata fue donde se desarrolló profesionalmente. Incursionó en el arte para videojuegos, se especializó tanto en diseño de personajes como en concept art y hoy está abocada a la ilustración para contenidos digitales, como aplicaciones, páginas web, proyectos editoriales o audiovisuales. En ese camino, la docencia siempre la acompañó. No solo da clases de dibujo en la UNLP, sino también a adultos y niños en forma particular. Además, encabeza dos talleres: uno junto a una amiga, sobre arte en general, y otro en forma individual, al que denomina “El Club del Dibujo”. “Me gusta hacer cosas por fuera de lo académico, porque sino me embolo. Necesito divertirme. Me encanta trabajar con chicos, me es fácil porque soy una niña más. Mis clases son bastante horizontales”, dice Aye, quien además es miembro de la sede platense de la Asociación de Dibujantes Argentinos (ADA).

—¿Qué y cuánto significa el dibujo para vos?

—Es mi compañero de viaje, de vida. Soy yo y el dibujo en la misma banda. Me ayuda un montón a interpretar cosas tanto internas como externas. A través del dibujo, las puedo canalizar, materializar y darles un cuerpo. Me ayuda a comunicar posturas ante cosas. Mi motor personal con el dibujo es que me interesa contar historias que impacten en las personas. Si logro hacer eso, ya gané. Estoy hecha. Porque significa que ese dibujo que hice le llegó al corazón a alguien o le movilizó algo. Y capaz esa persona me escribe, me agradece y me dice: “Gracias por esto, Aye”. Con eso soy feliz, siento que ya cumplí mi objetivo en la vida.

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