Klaukol en La Matanza: metales pesados, amenazas de muerte y represión

Vecinos del barrio Las Mercedes en Virrey del Pino llevan más de una década denunciando la contaminación que genera la planta madre de Klaukol en la zona. Ya murieron más de cien personas por cáncer, enfermedades respiratorias y otras relacionadas con la contaminación ambiental

Por Radionauta FM

La empresa Klaukol, propiedad del grupo suizo Sika, está ubicada en Virrey del Pino, partido de La Matanza. Ya murieron más de  cien personas debido a la contaminación que provoca. Los vecinos denuncian hace más de 11 años que están siendo expuestos a respirar veneno y metales pesados, sin obtener respuesta de ningún gobierno. El 9 de septiembre se realizó una movilización para visibilizar esta situación y el gobierno del intendente, Fernando Espinoza mandó a reprimir, en una cacería de la policía local y la bonaerense que terminó con 11 manifestantes detenidos.

La planta se instaló en el año 2000, en el barrio Las Mercedes y comenzó a producir cemento, pastinas, adhesivos e hidrófugos entre otros materiales para la construcción. En 2009, una tolva de arena explotó y llenó de un denso polvo todo el barrio. La empresa se comprometió a darle a las vecinas dinero y materiales de limpieza, a cambio de un compromiso de no denunciar la contaminación,  lo que despertó en algunas la conciencia de que algo no estaba bien. Susana Aranda, una vecina, comenzó a investigar y encontró que el material que los cubría contenía sílice y era cancerígeno: Klaukol es altamente contaminante para el ambiente y para las personas y no puede estar emplazada en un territorio urbano.

Las enfermedades respiratorias, oftalmológicas, dermatológicas y los casos de cáncer comenzaron a crecer exponencialmente. A partir de allí, los vecinos comenzaron a organizarse en asamblea para denunciar a la empresa. Susana Aranda -a la cabeza de esta lucha- tiene 62 años y es costurera de profesión, pero la presencia de la planta de Klaukol en su barrio cambió radicalmente su vida y la volcó de lleno a la pelea contra la empresa, por un ambiente sano y una vida digna.  En una entrevista con Radionauta, contó sobre la lucha que viene llevando desde hace 11 años y la falta de respuestas que recibieron, de parte de todos los gobiernos:  “Creo que es a propósito que lo instalan en un barrio humilde, porque ¿quién va a hacerle frente a una multinacional? Es costosísimo hacer una prueba de contaminación del aire, el agua y la tierra.”

Tanto el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) como la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) determinaron que la planta de Virrey del Pino es categoría 3 de acuerdo a la ley 11.459, lo que implica que no puede radicarse en territorio urbano por ser dañina para las personas y el medio ambiente. Incluso, debe analizarse su funcionamiento dentro de los parque industriales por su afectación a otros trabajadores. “En el parque industrial de Cipolletti, en Neuquén, Klaukol fue demandado por la empresa Giuliano, y le tuvo que pagar la ART a los obreros enfermos de las otras empresas”, señaló Aranda. Otro fallo judicial le permitió a Benjamín Oroná, un niño oxígeno dependiente, abandonar el barrio por el sílice que salía de las tolvas; Klaukol fue obligado a pagar el alquiler de una casa para su familia.

Además de muertes, Klaukol produce consecuencias crónicas en las vidas de los vecinos de Las Mercedes. Según comentó Susana, “la epidemiología que se hizo en el 2014 dice que el 26% de los chicos encuestados tienen problemas de aprendizaje y van a tener problemas el resto de sus vidas. Ni siquiera sabemos cuáles son esos chicos, porque tampoco lo avisan. Nos damos cuenta cuando vemos que nuestros chicos empiezan a retroceder, a no poder hablar,porque les saca el habla. Son metales pesados. Respiramos veneno.”

Ante estos hechos, el gobierno municipal, la justicia y los organismos de control hacen oídos sordos. “Ellos saben que la planta es de categoría 3 y que el material particulado es sílice, hay cromo, zinc, plomo, mercurio, arsénico y otros tantos”, explicó Susana. Desde la empresa señalan que lo que emanan sus chimeneas sólo es vapor de agua. a ex intendenta y actual vicegobernadora, Verónica Magario dijo: “no es contaminación lo que produce, lo que sucede es que deja sin agua al barrio, estamos tratando de proteger a los vecinos y de no cerrar industrias”. Según un informe del Ente Regulador de Aguas y Saneamiento (ERAS) el agua que AYSA provee a los hogares de barrio Las Mercedes no es potable por la presencia de metales pesados.

En su lucha contra Klaukol, los vecinos encabezaron acampes, movilizaciones, presentaron recursos judiciales, pero no han obtenido respuestas. Las denuncias descansaron diez años en la justicia federal y pasaron a la órbita del Juzgado de Garantías Nº 4 de La Matanza, sin avances.  “Estuvimos en el OPDS; en ACUMAR; con jueces federales; con la señora Highton de Nolasco. Le pedimos audiencia a María Eugenia Vidal y nunca nos recibió. Se la pedimos a Verónica Magario y nunca nos recibió. Espinoza directamente nos manda su patota y la fábrica, cartas documento por difamación. Yo hago responsable al municipio, porque acá no pasa nada sin que Espinoza se entere”, agregó Susana. 

En todos estos años de pelea incansable de la asamblea de autoconvocadxs contra la contaminación de Klaukol, los vecinos sufrieron múltiples episodios de violencia, amedrentamiento y persecución por parte de los distintos gobiernos. El 9 de septiembre, el gobierno de Espinoza mandó a la policía a reprimir a los manifestantes y detuvo a 11 personas. Pero no es esta la primera vez que la respuesta a este reclamo ha sido respondido por violencia estatal y policial. Los vecinos que luchan por detener el accionar de Klaukol son perseguidos, y el acampe pacífico frente a la la puerta de la fábrica sufrió destrozos. Como otras formas de amenaza, en 2016, Susana Aranda fue increpada por dos personas que, a punta de pistola y bajo amenaza de muerte, la obligaron a tragarse dos pilas. En 2019 el periodista Andres Masotto visibilizó el accionar de Klaukol y recibió una carta a documento con tono amenazante firmada por el representante legal de Parex- Klaukol, intimándolo a retractarse públicamente.

Por su parte, Susana ya tiene realizadas más de 30 denuncias por mensajes mafiosos contra ella y su familia. Sufrió agresiones físicas, amenazas y muertes de seres queridos. “Yo soy modista, ama de casa, trabajadora. Me destruyeron la vida, ya no soy más lo que era antes. Hoy sólo pienso cómo escapar para sacar a mis hijos de este maldito infierno creado por las grandes corporaciones y por la corrupción. Esta es la planta madre de Klaukol de acá salen todos los productos de alta performance para todo el mundo. Pero eso a nosotros nos cuesta nuestra vida. La vida de mi nuera que tiene cáncer de garganta, la vida de la familia de Alonso que ya no existe más. No están más, no se pueden defender, están muertos. Más de cien vecinos están muertos. Por eso digo, Klaukol no va a elegir cómo voy a morir yo. Yo voy a morir peleando”, agregó.

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