Fideos solidarios, manos cooperativas y el aporte de la UNLP

Oro del Inca, una cooperativa de Quilmes, produjo 1.500 kg de fideos para repartir en comedores locales, gracias a una campaña iniciada por un artista local. Ahora, especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas trabajan para mejorar la calidad nutricional de sus productos. Conocé la historia del colectivo de trabajo que pelea por una alimentación saludable, accesible y soberana

Por Lautaro Castro

Si hubo algo que la pandemia agudizó en estos meses fue la crisis alimentaria en los barrios populares, especialmente del Conurbano bonaerense, donde acceder a un plato de comida se volvió un privilegio. No obstante, también es cierto que la necesidad creciente potenció al mismo tiempo la actitud solidaria de muchas personas que día a día ponen su granito de arena para dar una mano sin esperar nada cambio.

En Quilmes, uno de los distritos del AMBA más golpeados por la crisis sanitaria y económica, la ayuda desinteresada llegó de la mano de la cultura, tan valiosa cuando de crear lazos se trata. Leandro Cepeda, alias “Eio”, es un ilustrador local a quien en el mes de abril se le ocurrió una idea original para hacer frente a la demanda creciente en los comedores del distrito: hacer producciones artísticas, venderlas al público y, con el dinero recaudado, financiar la elaboración de fideos.

La iniciativa de Eio encontró en la cooperativa quilmeña Oro del Inca, dedicada a la producción y comercialización de diversos alimentos, al aliado ideal. “Todo empezó muy de a poquito, con Leandro haciendo las primeras ilustraciones, dibujos o retratos. Con el correr de los días, se fueron sumando otros artistas y la propuesta creció cada vez más”, cuenta a Pulso Noticias Eliana Bazar, una de sus integrantes. Así fue que la campaña “Sumá fideos a la Olla” logró reunir fondos suficientes para cubrir los costos de fabricación de más de 1.500 kg de fideos, equivalentes a unos 15.000 platos de comida, que la misma cooperativa se encargó de distribuir en 15 comedores comunitarios de la zona.

Oro del Inca, con la ayuda de la UNLP, pronto implementará una linea de fideos con mayor calidad nutricional

Ciencia para mejorar la alimentación en los barrios

A partir de un contacto entre el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) y la Dirección de Vinculación Tecnológica de la Facultad de Ciencias Exactas (UNLP), el trabajo de Oro del Inca despertó el interés de profesionales del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA), dependiente de la UNLP, CONICET y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICBA), quienes se contactaron para llevar adelante un proyecto conjunto.

El mismo consiste en la aplicación de nuevo conocimiento para mejorar la calidad nutricional de las pastas que la cooperativa produce. A partir de la incorporación de cereales y legumbres a los tradicionales fideos elaborados a base de harina de trigo, los científicos del CIDCA buscan fortificar el producto, logrando un perfil de aminoácidos balanceado. El objetivo es que estos alimentos sanos y nutritivos puedan llegar a los barrios populares en el futuro cercano e insertarse –a largo plazo- a escala industrial.

¿Qué aspectos positivos destacás de esta articulación con la gente de la Facultad de Exactas de la Universidad de La Plata, más allá de elevar la calidad de los fideos?

—Los técnicos del CIDCA nos comentaban que lo que suele ocurrir con este tipo de investigaciones es que, muchas veces, quedan estancadas en el laboratorio. Y ellos querían hacer algo que realmente tuviera un impacto positivo en la cotidianidad, que no quedara solo en los papeles. Y eso me pareció interesante, porque este proyecto –apenas se pueda- se va a aplicar. También está buenísimo poder aprender lo que no sabemos. En la coope hay de todo: trabajadoras sociales, especialistas en informática, gente con cierto recorrido en gastronomía, yo soy nutricionista…Cada uno aporta desde su lado. Pero hay conocimientos que nos exceden y la verdad que tener la posibilidad de que gente especializada en esto más técnico nos asesore, es muy importante.

Por estos días, los investigadores de Exactas avanzan con la transferencia de esos saberes a la cooperativa para que esta pueda, en el futuro cercano, aplicarlos por sí sola. “Ellos, que ya tienen experiencia en el trabajo con harinas alternativas y productos para celiacos, nos acompañan en todo momento. La parte teórica está casi cerrada, ahora hay que terminar de hacer las pruebas. Estamos en permanente comunicación para definir las opciones, porque tenemos diferentes tipos de harinas que podemos elegir. Apuntamos a un producto que, además de nutritivo, sea rico y consistente”, cuenta Bazar.

La cooperativa surgió hace siete años y actualmente está integrada por diez personas

Oro del Inca: organización horizontal en pos de la soberanía alimentaria

La cooperativa Oro del Inca nació en 2013 como un pequeño emprendimiento familiar, sin un gran capital inicial, pero con muchas ganas de crecer. En palabras de Eliana, la forma de organización interna elegida responde a una cuestión ideológica acerca de cómo sus integrantes entienden que deben ser las relaciones laborales: “Tomamos la forma de cooperativa porque acá no es que hay una persona que puso la plata y es ‘dueña de’. Es un trabajo en conjunto, donde existe horizontalidad y todos tenemos la posibilidad de opinar y decidir en instancias de asamblea”.

En 2017 dieron un gran paso al alquilar un lugar para producir todos juntos ya que, hasta entonces, cada uno/a cocinaba desde su casa. A partir de allí, el crecimiento fue sostenido. A partir del programa “Manos a la Obra”, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, pudieron adquirir maquinarias; al mismo tiempo, participaron de actividades tales como asistencia técnica a emprendimientos productivos de la zona, servicio de catering, entre otras. “Siempre estamos buscando alternativas”, dice Eliana.

En el camino se fueron sumando nuevos compañeros y compañeras. Hoy son diez, un número se ajusta a lo que necesitan, aunque no descartan sumar más manos en el futuro: “Es una cantidad de personas que está bien porque, al tratarse de un grupo bastante chico, el intercambio y la comunicación se facilitan. Al mismo tiempo, también sentimos que necesitamos más gente porque hay mucho por hacer, pero tampoco es fácil. La situación económica actual no es la mejor. Más allá de eso, buscamos seguir creciendo para generar –en la medida que podamos- nuevos puestos de trabajo. La idea no es acumular los excedentes que tengamos, sino invertirlos. Así es como hoy podemos focalizarnos en, por ejemplo, mejorar la línea de producción de nuestros fideos”.

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A propósito de las pastas, se trata de un rubro en el que Oro del Inca incursionó hace poco menos de un año. Fue a fines del 2019, cuando decidió rescatar a Pasta Sur, una cooperativa con más de 60 años de historia que estaba en crisis y a punto de cerrar. Este salvataje permitió, por un lado, continuar la línea de fabricación basada en un tipo de amasado tradicional y, por otro, mantener los puestos de trabajo existentes.

A partir de esta fusión, la gama de productos que Oro del Inca elabora actualmente quedó conformada por fideos secos con vegetales deshidratados, ya sea laminados (tallarines) como extruidos (tirabuzón y guiseros); milanesas y hamburguesas de legumbres; snacks de girasol con especias y rebozador de mandioca. ¿Dónde se puede conseguirlos? Preferentemente en tiendas y almacenes de Quilmes, aunque también se hacen envíos a comercios y particulares de zonas aledañas o más alejadas (entre ellas, La Plata).

Para el final, la reflexión de Eliana en torno a un concepto que cobró protagonismo en el contexto de pandemia, pero que desde mucho tiempo antes atraviesa a su cooperativa: la soberanía alimentaria. “Buscamos elaborar nuestros propios alimentos. Que sean de consumo local, saludables, pero también accesibles para todos. No porque sean saludables deben tener un costo excesivo. A eso apuntamos con el mejoramiento de nuestros fideos. La soberanía alimentaria, en definitiva, es poder decidir qué consumimos, cómo y dónde, cuál será la composición de ese alimento, cómo vamos a elaborarlo y bajo qué relaciones de trabajo”.

Hamburguesas de legumbres, una de las especialidades de la casa

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