“La vuelta del vóley masculino en Gimnasia revolucionó la región”

A un año del regreso de la disciplina al club tripero, el análisis de la DT Mongay y el capitán Lattanzio. Desde 1998 que ambas ramas no estaban juntas en la sede de calle 4

Por Sergio Pomares

Hablar de Gimnasia, dentro de sus deportes y con grandes resultados, es hablar de vóley. Pero hablar de Gimnasia y hablar de vóley era igual que decir simplemente Lobas. Las Lobas, el plantel femenino de la institución albiazul, acaparó toda atención nacional ganándose el respeto y trofeos a base de rendimientos, victorias y una base firme desde hace años producto del linaje Caporali – Casamiquela.

Sin embargo, hablar de Gimnasia y hablar de vóley, desde el 6 de septiembre de 2019 fue también tener de regreso a la rama masculina. Siendo quizás una de las pocas veces en donde todo reconocimiento, laureles y trofeos de gran valor fue logro femenino y de exposición internacional, en Gimnasia se daba dicha particularidad en un mundo deportivo netamente machista. La excepción, y qué excepción. Ejemplo para tantas y tantas jugadoras. Pero también para jugadores. ¿Cómo? Sí, sin diferencias, eran la marca registrada a nivel país por títulos y semblanza desde La Plata, desde La Plata al mundo.

Los hombres en este caso atrás, y no porque el vóley sea un deporte femenino sino porque Gimnasia contaba con ambas ramas pero se cortó dicha racha en 1998. Pero 21 años después, regresó el vóley masculino. Y hoy se cumple el primer aniversario del regreso, vóley para jugadoras y jugadoras. Lobas y Lobos, con un gran camino para equiparar o intentar tener a ambas ramas en mismas categorías. Y de a poco, ese esfuerzo lo llevan adelante, entre otras personas, la entrenadora y el capitán. Una entrenadora Loba, campeona, y un capitán hincha, que se consultaba por qué no también poder jugar y ampliar el horizonte deportivo de la sede de calle 4.

Volvieron, volvieron y campeones. Y hoy, a meses también de ello, así está la rama masculina de uno de los clubes que está desde los primeros pasos del vóley en el país. Dana Mongay, la entrenadora, y Martín Lattanzio, capitán e hincha, dejaron sus conclusión al cumplirse un año de volver al rectángulo albiazul.

Hace un año volvió Gimnasia masculino, ¿qué representó para ustedes que la disciplina regrese y cuánto esfuerzo valió?

Dana Mongay: Me pareció hermoso que el masculino se sume al club. Tiene que ver con seguir agrandando el vóley, lo que es el Club Gimnasia y ojalá sigamos creciendo y construyendo pasito a pasito para estar en mejores competencias y poder llegar a lo más alto.

Martín Lattanzio: Muchísimo. Soy hincha, cada cumpleaños que hago grito ‘Vamos, Gimnasia’, materia que apruebo, algo bueno, todo. Toda mi familia, de Gimnasia. Tenemos muy incorporado en el día a día lo que es Gimnasia. Socios. Y jugar con la camiseta y colaborar para que se de fue muy, muy importante.

En cuanto al esfuerzo, hubo una presentación en 2016, 2018 y la última la de 2019, la aprobada. Un compromiso firmado con la dirigencia, que involucra a un cuerpo técnico, jugadores y luego inscribirse a Liga, competir, horarios, que quizás no se  y parece que son seis personas a jugar, lleva tiempo pero al ser socio, hincha, ganas, sueño, se hizo más llevadero y no pesó.

¿Cómo están hoy, cómo está activo el vóley masculino de Gimnasia?

DM: El 2020 comenzó con muchas pruebas. 130 chicos pasaron, entre inferiores y mayores y pensábamos en otros espacios porque la estructura del Poli (sede donde Gimnasia juega al vóley) no podía albergar a todos.

Fue muy emocionante la etapa. Pero comenzó esto y tuvimos que dejar. La cuarentena es difícil para todos, y ahora entrenando físico, moviéndonos, pero sabemos que viene para lago. La idea es prepararnos para estar lo mejor posible.

ML: Hoy estamos realizando Zoom, dos veces por semana. Está buenísimo vernos las caras; la pandemia no solo afecta lo físico, deportivo, sino también social, psicológico, y está bueno vernos, aunque no en cancha. Replicarlo hasta tener competencia, habrá momentos y momentos, pero seguir.

El vóley masculino de la región necesitaba otro lugar de práctica: ¿cómo ven el panorama a nivel regional y cómo podría crecer Gimnasia? ¿Sumándose en un futuro a ARVA? ¿Con deseos de Metro?

DM: La situación del vóley masculino en La Plata es un poco crítica. Tanto Estudiantes y Universitario están, crítico también por  cantidad de jugadores y diferentes situaciones, y del hecho de que suben y bajan en Metro, y que el femenino tiene mucho más fuerza y base económica que el masculino.

Por eso, nuestra idea ir de apoco, ir metiendo inferiores, mayores, creciendo. Entrar en Metro tiene un costo, no es fácil, y la idea es armar una base sólida y apuntar luego a Metropolitana, a División de Honor, inferiores, obviamente, pero no pasará de un año para otro.

Está complicado el panorama. Lo local, lo regional, fuera del Metro, lo más fuerte en 2020 iba a ser LIVOP porque se pasaron los de ARVA. Hasta Estudiantes iba a tener equipo en LIVOP y creo principalmente que tiene que ver con la llegada de Gimnasia a esa Liga. Realmente lo creo, no es mejor que sí aparece Gimnasia, con la historia que tiene en el vóley, y claro que los equipos tengan ganas de estar ahí. Queremos estar en la liga más competitiva para luego formarnos para estar en Metro.

ML: Este año quisimos hacer pruebas, y vinieron un motón de chicos. La parte de convocatoria no es un tema, pero sí el recurso del espacio. No podemos plantear un proyecto con viajes, más entrenadores y más sin tener en cuenta un lugar para entrenar y competir. Destrabando eso se podrá pensar más en grande para sumar más chicos que se pongan la camiseta de Gimnasia.

Creemos que Gimnasia movió el avispero, que revolucionó la región. Jugamos final a cancha llena, también el Polideportivo. Ahí te das cuenta que al rival también le da un hecho particular jugar contra Gimnasia. Y sobre nuevos desafíos, no solo lo deportivo sino también lo económico, viajes, cimientos, pensar eso. Se verá si en el transcurso de los años se podrá conseguir esos recursos para darle más seriedad al proyecto.

Y la última, ¿qué representa jugar al vóley de Gimnasia? Un club que debe ser uno de los únicos en el país en donde las mujeres marcaron el camino, pioneras, multicampeonas nacionales y los hombres buscan seguir creciendo de la misma manera como aquella buena época de inicios de los 80′.

DM: Para mí es un orgullo, es muy hermoso trabajar en Gimnasia. Tuve la suerte de jugar, de ser ese equipo de 32 partidos sin perder, aunque tuvimos una mala suerte en la elección de esa final (NdR: cambio de sede final en 2014). Para mí, como jugadora era un sueño.

Tuve mi pasado como inferiores, vi crecer a muchas de las chicas y hasta entrenar a muchas que hoy están en División de Honor en Gimnasia o en otros clubes. Cualquiera que entrene y que viva en La Plata va a querer trabajar en Gimnasia, es estar en lo más alto del vóley nacional y es muy hermoso.

Siempre, por Alicia y Paula, me sentí muy contenida, y ahora por Sergio Lamoglie muy contenida y siempre voy a estar muy agradecida y queriendo pertenecer siempre a Gimnasia.

ML: Obviamente las Lobas son Gimnasia. Imposible hablar de Gimnasia sin referirse a las Lobas. Hoy vemos caminando en el club a personas que cambiaron el antes y después del deporte y son nuestras y por qué no tratar ser un reflejo de ese camino inspirador, motivador y positivo que dio a nuestro club

También ser respetuoso y decir que no fue todo de un día para otro. Tuvieron que trabajar con esfuerzo, dedicación, marcar un camino, y mucha gente atrás para que hoy sean lo que son.

Tenemos que estar dispuestos, hacer ese esfuerzo para estar en el lugar donde hoy están las Lobas.

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