Tensión diplomática con Paraguay por el asesinato de dos niñas argentinas

La Asociación Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina denunció al Estado de Paraguay por el asesinato de dos niñas de 11 años en un operativo de la Fuerza de Tarea Conjunta contra la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguay. El comunicado de la cancillería argentina

Por Adolfo Rocha

La Asociación Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina denunció al Estado de Paraguay por el asesinato de dos niñas de 11 años en un operativo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) contra la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguay (EPP).

A raíz de esto, la cancillería argentina emitió un comunicado a través del cual declaró que “no es posible aceptar que no hayan advertido, quienes fueron testigos de los hechos acontecidos, la escasa edad de las niñas”, a las cuales el RENAPER identificó como ciudadanas argentinas de esa edad

De manera simultánea, el ministerio que conduce Felipe Solá rechazó “de la manera más enérgica las expresiones injustificadas del General Héctor Grau como Comandante de la FTC, adjudicando a la argentina haberse convertido en una ‘guardería de soldados del Ejército del Pueblo Paraguayo´, así como toda otra manifestación que busque encubrir responsabilidades”.

Según informó el gobierno paraguayo, dos niñas de 11 años de edad fueron las víctimas de un enfrentamiento entre la Fuerza de Tareas Conjunta y el grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo en el departamento de Concepción, al norte de ese país. Según las mismas fuentes todos los adultos que conformaban el campamento lograron escapar.

Sin embargo, desde la Asociación Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina informaron que las niñas son sobrinas de Carmen Villalba, “presa política del EPP, a quien también hace más de diez años el Gobierno paraguayo, en territorio argentino, le asesinó a su hijito de 13 años”.

Según el diario Hoy de Paraguay el abogado Eduardo Suarez, de la Gremial, manifestó a la radio 800 AM que las niñas vivían en Puerto Rico, de Misiones. “Son primas entre ellas y nosotros las conocemos desde hace mucho. Lilian es hija de Miriam Villalba, y María del Carmen es hija de Laura Villalba. Las dos madres son hermanas de Carmen Villalba. Vivían con la abuela e incluso estudiaban en esa localidad. Según lo relatado por la abuela, es que las nenas querían ir a ver a sus padres. Estas niñas nada tenían que ver con el conflicto”, aseguró.

Por otro lado,  el parte de prensa de nuestra cancillería indicó que “el Gobierno de Paraguay ha emitido un comunicado indicando que en un enfrentamiento de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) el pasado 2 de septiembre, habría constatado que fueron abatidas dos menores de edad de sexo femenino, involucrándolas en un operativo contra una ‘organización criminal’. Por su parte, en conferencia de prensa, la Fiscalía Antisecuestros paraguaya atribuye edades de adolescentes a las mismas. No es posible aceptar que no hayan advertido, quienes fueron testigos de los hechos acontecidos, la escasa edad de las niñas”.

La cancillería agregó  además que “se deja constancia que las autoridades paraguayas solicitaron la cooperación argentina ante la imposibilidad de identificar a las víctimas y que, con base en información dactiloscópica recibida desde ese país, cuerpos forenses argentinos pudieron verificar que no existían antecedentes en el Sistema Automático de Huellas Dactilares argentino pero que, al consultarse el Registro Nacional de las Personas (RENAPER), fue posible determinar que las fallecidas son dos menores de nacionalidad argentina, nacidas el 29 de octubre de 2008 y el 5 de febrero de 2009, por tanto ambas de once de años de edad”.

 En ese sentido el parte de prensa de nuestra cancillería explicó que “se mantienen contactos con las autoridades paraguayas a efectos de esclarecer las circunstancias en que se produjeron los decesos y se han iniciado los trámites consulares pertinentes. Hasta tanto se aclaren las circunstancias de estos lamentables fallecimientos, sobre la base de evidencias, se considera incorrecto hacer apreciaciones prematuras”.

“Por tanto- agregó el comunicado- rechazamos de la manera más enérgica las expresiones injustificadas del General Héctor Grau como Comandante de la FTC, adjudicando a la Argentina haberse convertido en una ‘guardería de soldados del Ejército del Pueblo Paraguayo’, así como toda otra manifestación que busque encubrir responsabilidades. El Gobierno Argentino ya ha protestado formalmente ante las autoridades paraguayas por esta absurda acusación y confiamos contar con la colaboración del gobierno paraguayo para esclarecer los hechos e identificar responsabilidades”.

¿Qué es el Ejército del Pueblo Paraguayo?

El EPP es una organización guerrillera rural activa desde el año 2008 en el norte de ese país, a su vez desprendimiento de organizaciones de izquierda que se decidieron por la lucha armada en los años 90 del siglo pasado luego de la caída del histórico dictador Alfredo Stroessner.

Con una cantidad de militantes que no superaría los 150, sus principales acciones son el secuestro de terratenientes de la zona  y ataques a las fuerzas armadas y de seguridad. Reivindican la reforma agraria: la tenencia de la tierra es un tema central en la vida económica y social del Paraguay, uno de los países latinoamericanos donde la propiedad de la tierra está más concentrada en pocos propietarios y donde el 40% de la población vive en zonas rurales.

Las numerosas organizaciones campesinas se constituyeron durante los últimos 30 años en un factor de peso en ese país utilizando la movilización social y la ocupación de tierras. Fueron decisivas en la llegada al gobierno del ex obispo Fernando Lugo en el año 2008, quien rompió la histórica hegemonía del partido Colorado e intentó llevar adelante un gobierno de reformas progresivas, bloqueadas por el parlamento, que lo destituyó en 2012.

Una de las estrategias de los gobiernos conservadores, los terratenientes y las empresas extranjeras con intereses en el agro negocio, es acusar a la dirigencia campesina que reclama la entrega de tierras para trabajar y mejoras económico sociales de ser miembros del EPP,  para así justificar y encubrir acciones violentas que llegan hasta el asesinato de dirigentes agrarios.

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