¿Argentina enfrenta un peligro de liquidez?

La sensación de que el país no cuenta con los fondos necesarios para hacer frente a sus obligaciones al corto o mediano plazo se incrementa en el mercado financiero, abriendo una interrogante más que riesgosa para la economía nacional

“¿Dónde hay un mango, viejo Gómez?”, solía cantar la genial Tita Merello allá por los años 30, cuando el mundo estaba sumergido en una crisis económica sin precedentes tras el crack de 1929 en Wall Street. Esa misma sensación que había por esos años, pareciera ser la que se vive por estos momentos en la Argentina, donde conseguir un peso o un dólar se vuelve cada vez más difícil.

Mientras el Estado nacional con ayuda de algunos gobiernos provinciales como el bonaerense, absorben cientos de millones de pesos al día para que estos no se vayan a la compra de la divisa norteamericana, miles de argentinos no han podido sacar sus dólares de los bancos o no les han vendido el vil verde metal, a pesar de que sus ahorros en esa moneda no superan los 4.000 o 5.000 dólares.

Esta situación no hace más que aumentar la sensación existente en un amplio espectro económico de “falta de liquidez” de la economía nacional, es decir, cuando comienza a escasear la posibilidad de que los activos puedan ser convertidos en dinero efectivo de forma inmediata sin pérdida significativa de su valor real.

Las denuncias en organismos de defensa del consumidor de pequeños ahorristas que acusan a las entidades financieras de no venderles dólares en el mercado minorista, o aquellos ciudadanos que poseen una cuenta menor en dólares y ante el temor de nuevas corridas bancarias acuden a los bancos para retirarlos y estos no se los dan, aumentan día a día, preocupando a los analistas políticos y económicos.

Una situación similar no se veía desde los complicados días de diciembre de 2001, cuando el exministro de Economía Domingo Cavallo implementó el corralito que concluyó con la salida de Fernando de la Rúa del poder en medio de una crisis social gigantesca a lo largo y ancho de la Argentina.

Desde el viernes pasado, miles de docentes de la Provincia de Buenos Aires se vienen quejando de que desde la administración de María Eugenia Vidal se les viene retaceando el pago de sus salarios y que no han cobrado en su totalidad el Fondo de Incentivo Docente que es la parte que baja el gobierno nacional para sus sueldos.

La sensación existente por estas horas dentro del entramado del mercado nacional y extranjero, es que la Argentina sigue empecinada en continuar con un modelo económico “insustentable” que toca fondo, sin hacer las correcciones que la economía necesita, y sólo efectúa parches para cumplir con las exigencias dispuestas por el FMI, es decir, ataca las consecuencias pero no las causas de la crisis.

Los buenos tiempos parecen no existir, y la falta de medidas concretas para frenar el desgaste de la gestión de Cambiemos, hacen crecer las versiones sobre la supuesta incapacidad de las autoridades nacionales para efectuar una organización que disponga de los fondos necesarios para hacer frente a sus obligaciones tanto en el corto plazo como en el mediano o largo plazo, abriendo ante el mundo la peligrosa percepción de una falta de liquidez que abre un interrogante mayúsculo en el futuro económico nacional.

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