¡Quiero ser Yo!

A esta altura del aislamiento social, el hecho de no poder explotar todo nuestro potencial afectivo nos afecta cada vez más. ¿Qué podemos hacer?

Por Rubén E. Bernasconi Espósito*

Pensaba en nuestro hoy, teniendo en cuenta que somos seres sociales. Vivimos en comunidades en las que nacemos, crecemos y nos desarrollamos, con todo lo que implica un movimiento evolutivo individual en un contexto grupal. Allí desarrollamos una convivencia en la cual nos empezamos a vincular con lo más cercano para ir, de a poco, extendiendo nuestro círculo de personas y referentes emocionales. Bien, en este devenir aparecen nuestras necesidades básicas: comer, beber, tener un lugar para descansar…los más primitivos; y morar, los más evolucionados.

Esto sin perder de vista que somos -por el desarrollo de nuestro raciocinio- los mamíferos más altos en la escala biológica. Acá detengo mi pensar y digo: cuando mis necesidades no pueden ser atendidas ni desarrolladas en forma adecuada, algo se rompe y comienzan a aparecer alteraciones de la más variada índole.

Precisamente, esto es lo que nos está pasando a todos en este momento, con esta etapa del aislamiento, donde empezamos a dar muestras de que algo en nosotros no está bien y, fundamentalmente, tiene que ver con el no poder usar todo nuestro potencial afectivo (tomo las palabras de Freud: lo afectivo es lo efectivo). Desde la basal emoción a la explosiva pasión, pasando por la demostración de afectos y sentimientos en forma adecuada, que es el contacto con el otro. Ante esto, que es inevitable y necesario, ya no hay racionalización ni reflexiones válidas, ya no estoy ni en el hartazgo ni en el hastío. Lo que me pasa es que “no puedo más, no aguanto más el no contacto”.

Ya no me basta el celular, ni el Zoom, ni cuanto paliativo tecnológico se me ofrezca. Yo siento la necesidad de ver a mi otro en forma directa, en forma entera, viendo que allí está mirándome. Así, me reafirma como ser social, me robustece y me da el calor humano necesario para seguir adelante “como el combustible a las máquinas”, con la salvedad de que no soy ni seré -por suerte- una máquina. No puedo comportarme como si lo fuera… aunque otros piensen que sí. Y he aquí el gran dilema que me planteo: ¿qué hago, con todo esto que tengo y soy, más lo que está ocurriendo a mi alrededor y lo impuesto? YO, ¿cómo sigo?

¡Qué pregunta! Necesita una respuesta efectiva y pronta porque mis defensas, a todo nivel, se están acabando. Entonces, cómo comienzo a comunicarme, de a poco y sin miedo (porque en algún momento vamos a tener que salir). Entonces, con todas las precauciones necesarias, tratar de ir viendo a nuestros seres queridos, saliendo así, de manera progresiva, del confinamiento. Atreverse es un paso a la salud, vas a ir generando, sin darte cuenta, una inmunidad natural y de especie…hasta que pueda llegar, desde el afuera, la otra ayuda, necesaria.

*Médico especializado en psiquiatría egresado de la Universidad Nacional de La Plata (MP 14015). Co-Creador del espacio Crecer y Ser (en Instagram @creceryser)

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