A dos años de la represión: ¿cómo está hoy el Astillero?

El 21 de agosto de 2018 cientos de trabajadores de la fábrica naval de Ensenada fueron reprimidos por la policía en las inmediaciones de 7 y 50, en pleno conflicto con la gestión de Vidal. ¿Qué cambió con el nuevo gobierno? Y ¿cómo impacta la emergencia sanitaria?

Por Facundo Diorio

Hace exactamente dos años, el martes 21 de agosto de 2018, los alrededores de 7 y 50 quedaron cubiertos por cientos de perdigones de goma y gases lacrimógenos. Una postal casi bélica. Habían sido disparados por efectivos de Infantería de la provincia de Buenos Aires durante casi dos horas, para reprimir una protesta de los trabajadores del Astillero Río Santiago.

La convocatoria había sido realizada “en defensa de los puestos de trabajo”, en respuesta a “cualquier ataque que pretenda hacer el gobierno” de María Eugenia Vidal y ante el temor de un posible vaciamiento de la empresa naval. Habían concentrado a las 7.30 de la mañana en los portones del Astillero y luego se dirigieron hacia los organismos estatales bonaerenses en La Plata.

La movilización en las calles continuó durante todo el día, con un gran apoyo popular a la causa de los obreros. La cobertura de los hechos se extendió por distintos medios nacionales, que daban cuenta de la postura del gobierno de Cambiemos frente al conflicto en la región. El saldo de aquella jornada fue de cinco detenidos y decenas de trabajadores heridos. Uno de ellos, atropellado por un móvil policial.

Un mes después, tras una ocupación pacífica de 12 horas de la sede del Ministerio de Economía bonaerense, los astilleros lograban el compromiso del gobierno y la firma de un acuerdo para la compra de insumos, el pago de sueldos sin descuento y la promesa de que se reanuden las actividades que estaban paralizadas desde hacía dos meses.

(Ver además – Astillero Río Santiago: crónica de una represión)

Pero, ¿en qué anda hoy el Astillero de Ensenada?

La realidad actual de los trabajadores de la fábrica es muy distinta a la de aquel momento. Al menos por dos factores fundamentales: el cambio de gobierno y la emergencia sanitaria por el coronavirus.  En primer lugar, porque se modificaron las prioridades de la empresa, que orientó la producción a hacer frente a las vicisitudes de la pandemia. 

Por ejemplo, los obreros se abocaron a tareas de acondicionamiento edilicio para distintos centros de salud de la región, como el hospital de Niños, el San Martín, el Rossi, entre otros, para los que realizaron diversas obras. Poco a poco, comienzan a orientar nuevamente las fuerzas hacia la producción estrictamente naval.

“Nosotros hoy estamos trabajando con un protocolo que permite el ingreso del 10% aproximado de los trabajadores que somos”, comenzó diciendo Denis Vilardo, trabajador del ARS desde hace 19 años, en diálogo con Pulso Noticias. “Las condiciones de trabajo dentro de la fábrica cambiaron porque la prioridad es cumplir con los protocolos sanitarios y que ningún compañero se enferme”, destacó.

“Desde que arrancó la pandemia, junto con las autoridades del Astillero, pusimos la capacidad productiva al servicio de fortalecer el sistema de salud y de todo aquello que la provincia necesite para proteger mejor a los sectores más vulnerados”, detalló sobre el trabajo.

Los obreros también acondicionaron dentro de la fábrica contenedores marítimos para vivienda, que buscan servir como solución habitacional para las mujeres que son víctimas de violencia de género y requieran una ayuda urgente en ese sentido.

El nuevo presidente del Astillero Río Santiago (ARS), Ariel Basteiro, manifestó hace unas semanas que “el Astillero mostró desde el primer día que se declaró la emergencia y el aislamiento como medida preventiva una actitud colaborativa y fue más fácil entonces poner a disposición la capacidad con la que se cuenta en esta planta naval”.

“Cuando surgieron necesidades desde distintos organismos que necesitaban fortalecer sus estructuras edilicias como los distintos centros de salud, ahí estuvimos realizando tareas de refacción y mantenimiento”, precisó el funcionario, que asumió el 2 de enero, unas semanas después de que lo hiciera el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

De Vidal a Kicillof, ¿qué cambió?

Sin lugar a dudas, ambos proyectos de gobierno mantienen diferencias importantes sobre el rol de la fábrica en el sistema productivo nacional. Solo vale recordar la posición de María Eugenia Vidal de considerar “no productivo” al Astillero o cuando el propio Mauricio Macri dijo que había que “dinamitarlo”, para comprender que la situación actual de los trabajadores es menos desesperante.

“Nuestro reclamo fundamental es que el gobierno tenga una mirada estratégica del Astillero, en función de recuperar la soberanía en nuestros mares, en nuestros ríos, recuperar una línea mercante que pueda realizar nuestros fletes”, opinó Vilardo, quien también forma parte de la comisión directiva de ATE Ensenada.

Y se refirió al gobierno anterior: “Lo que estaba en discusión eran los puestos de trabajo y la existencia misma del Astillero Río Santiago”. “La diferencia más importante es esa: un gobierno que vino a cerrar el Astillero versus un gobierno que plantea la reactivación del mismo”, sintetizó.

“Por supuesto que eso todavía no es palpable porque la situación de pandemia nos ha impuesto medidas de confinamiento y cuidado de salud”, aclaró el trabajador, quien valoró la nueva gestión bonaerense. “El gobierno tiene voluntad de resolver pero está atravesado por esta situación en la que las necesidades están enfocadas fundamentalmente en el sistema de salud y en los sectores más vulnerables”, aseguró.

Mientras tanto, también se busca avanzar en las negociaciones con PDVSA (Petróleos de Venezuela), para poder culminar la entrega del buque “Eva Perón” y del “Juana Azurduy”, que actualmente están fabricando los obreros en el ARS.

Más trabajo para el Astillero

Ayer mismo se firmó un acuerdo entre la Armada Argentina y las autoridades del Astillero Río Santiago para la finalización de la construcción de dos lanchas LICA (Lanchas de Instrucción de Cadetes de la Armada), destinadas a la Escuela Naval Militar para instrucción y adiestramiento de oficiales.

El acto lo encabezó el ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, desde la planta naval en Ensenada, y lo acompañó el presidente de Astillero, el Jefe de la Armada Argentina y varios referentes de la región, entre ellos el intendente de Ensenada, Mario Secco, y el de Berisso, Fabián Cagliardi.

El nexo con Vicentín

Vilardo vinculó el problema de la soberanía de los ríos y mares con el emblemático caso de Vicentín, la cerealera que fugó millones de dólares durante los últimos años, en un intento de vaciamiento para evitar pagar una deuda impositiva descomunal. Aunque sea difícil dimensionarlo, todo se conecta.

“En el caso de Vicentín, no se podría haber llevado a cabo el desfalco si no existiese el fenómeno material que lo permite. Nuestra vía navegable más importante, que es el río Paraná, termina en Nueva Palmira, que sus puertos están privatizados. Las barcazas que hacen ese tráfico de cereal tienen bandera paraguaya. Ese es el fenómeno que permite el desfalco de Vicentín. Necesitamos una flota propia”, explicó el trabajador del Astillero.

“Estamos generando consensos en el sector para que el país vuelva a tener una salida de ultramar con el dragado del canal Magdalena para recuperar también el puerto de La Plata y ponerlo en funciones”, agregó el trabajador. “Para nosotros lo importante en esta etapa es poder reactivar el Astillero y que el Estado tenga esa mirada estratégica para recuperar soberanía”, concluyó.

Su lucha, en el ojo de Pulso Noticias:

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