“El breaking me hizo ser libre en un sistema que encierra”

Luis tiene 26 años y una pasión hace 9: el breaking. Vino a Argentina en el 2016 desde Caserío Zapotal, un pueblito del norte de Perú y acá se reencontró con la cultura que no conoce de fronteras de clases ni etnias: el hip hop. Hace unos días lo anunciaron como uno de los ocho seleccionados para participar de The king flava, un festival de hip hop que desde hace nueve años se realiza en Paraguay desde la organización Somos cultura, gestionada por la Asociación de Breaking de allí

Por Alida Dagnino Contini

Su DNI muestra una de sus tantas identidades, la que lo define por su nombre y apellido: Luis Herrera Gastelumendi. Algunos otros datos de allí se desdibujan cuando habla del mundo del breaking y lo que para él significa. Al presentarse lo hace con su nombre de breaker: B-boy fish o, traducido al castellano, pez. B-boy (niño) o b-girl (niña) es como llaman a quienes bailan este estilo, pues son como niñxs bailando en el piso.

A los 15 años se mudó a Lima con sus hermanos y su padre. Dos años más tarde, casi por la casualidad de scrollear las redes sociales, conoció el breaking; un arte que le despertó una pasión hasta el momento dormida. “Creo que todos somos artistas, solo que algunos aún no han despertado”, afirma con tono risueño. En su caso, quien incentivó a canalizar sus ganas de poner el cuerpo en las pistas fue Max del Solar, su mentor e integrante del Movimiento de hip hop de Perú, a quien recuerda hoy con nostalgia y orgullo. 

Distintas circunstancias de la vida, fogonearon su deseo de mudarse y la primera parada elegida fue Buenos Aires. Llegó a La Plata, donde vive su mamá hace ya varios años, y se reencontró con sus brothers (hermanos) sin saber que estaban acá. Ahora, luego de 9 años de sentir el breaking en su fluir sanguíneo, sabe que están acá pero que también los encontrará en cualquier parte del mundo. 

¿Cómo entendés al hip hop?

El hip hop se relaciona mucho con la actividad artística y con un arte de resistencia y de protesta que tiene muchas dimensiones. El rap, por ejemplo, está piola porque podés llevar un buen mensaje a través de la letra de sus canciones, se puede denunciar, visibilizar y generar conciencia en torno a temas de la sociedad. Y con la danza lo mismo, a través de movimientos de tu cuerpo podés expresar lo que sentís y lo que pensás. Cuando tenés una riña con alguien dentro de la misma escena, no te medís a través de la violencia, si no que te medís a través de la danza. Por ahí sí puede haber dentro de esa magia algún tipo de enojo porque hay brothers con los que no nos llevamos bien, pero eso lo expresamos a través del baile en el piso. Tiene mucha relación con las actividades artísticas en general. Despierta el gusto y el interés en las personas. Hay muchas personas que van por primera vez a un evento y se quedan re motivadas. Se comparte a través de este arte muchas cosas y, sobre todo para les jóvenes, es una herramienta para abrir la mente.

 Autor: Juan David Zapata (Nomad fotografía)

“Fish” milita el hip hop, particularmente el breaking, una de sus expresiones dancísticas, como una forma de vida. La cultura del hip hop se conformó hacia fines de los ’70 como un movimiento artístico y cultural de los Estados Unidos, con sus raíces en las comunidades migrantes -principalmente de jóvenes- afroamericanxs y latinoamericanxs de barrios populares neoyorquinos. Los cuatro elementos característicos de esta cultura son el rap (a través de recitar o cantar); turntablism o Dj (auditivo o musical); breaking (arte físico a través del baile); y graffiti (arte visual a través de la pintura). Hablar de hip hop es hablar, entonces, de breakers, de raperxs, de djs, de freestyleros, de graffiterxs: de una gran comunidad que se autopercibe como una familia. 

¿Qué es el breaking? ¿Qué significa “freestylear”?

Explicar el hip hop es como explicar un mapa difícil de comprender si no se está un poco adentro. El breaking es la danza principal de la cultura hip hop. En primera instancia, está el breaking: power move, footwork, toprock, los freeze. Estos son los que componen el breaking y dentro de eso hay muchos pasos y movimientos. Hay que ser muy constante en esta danza para lograrla pero no es exclusiva, sino que es inclusiva. Todos la pueden bailar si lo desean. A mí el breaking me hace ser más libre. El breaking me cambió la manera de pensar, me hizo ser libre en un sistema que encierra.

El freestyle dentro del breaking es ¡vos freestyleas con tu danza! El freestyle es una manera de ser libre en el baile. Muches arman su propio set pero no se trata de armar todo previamente, sino de conectar con la música, fluir con lo que la música propone. Generalmente hay un dj que te suelta la música y está bueno aprender a conectar con lo que otro te propone. En una coreografía ya tenés la música, los pasos, sabés los tiempos. En el freestyle de breaking solo sabes la base de pasos que tenés pero después la música te propone y está bueno ser libre y limpio. Eso es freestylear: que te pongan música y mandarle los pasos que te nazcan en ese momento. 

Fish anda con su freestyle a cuestas por la vida y en esos andares cotidianos -reversionados en la actualidad al modo virtual- se topó con un concurso en las redes. Se filmó, etiquetó el evento y tiró una moneda al aire. A los pocos días, le anunciaron que debería presentarse el domingo en una sesión de zoom especial de un evento reconocido por la comunidad hip hopera: The King Flava.  

¿De qué se trató el encuentro para el que quedaste seleccionado?

Es una competencia de breaking pero el encuentro general tiene múltiples actividades. Dura 3 días de forma presencial, pero este año el contexto obligó a hacerlo de manera virtual. Se realizaron capacitaciones buscando profesionalizar la danza en general de hip hop y particularmente el breaking. Este año el evento se hizo en el marco del aniversario del hip hop, que cumple 47 años de existencia como cultura. Se transmitió por la cuenta de Facebook Somos cultura y a través del Instagram The king flava. Hubo múltiples actividades y todas vinculadas a las distintas ramas del hip hop porque se busca la promoción de esta cultura. 

Tras una seguidilla de risas intercambiadas, Luis no titubea en decir con orgullo en la voz que el hip hop, más precisamente el breaking, le cambió la vida, y que se la puede cambiar a cualquiera que tan solo se atreva a mirar a través de los lentes de una cultura que es sinónimo de encuentro, de comunión y también de crítica de lo establecido. Dentro de la cultura hiphopera, el breaking es un lenguaje posible. En el intento por definir esta danza polisémica, Luis nos acerca su propia manera de vivirla. Hace tiempo que la danza es su mundo cotidiano y parte de allí para el entendimiento humano. Las palabras “libertad, familia, fluir” son las primeras que menciona al hablar de su pasión, sin embargo para referirse a su comunidad habla de brothers y, más especialmente, de su familia como su crew

¿Qué cosas te definen? 

Soy tallerista de The JAM, estoy cursando la carrera de Danzas Contemporáneas en la Escuela de Danzas Tradicionales de La Plata y, además, me anoté en la carrera de Artes audiovisuales en la UNLP. Milito desde el 2017 en el Frente Popular Darío Santillán – Corriente Plurinacional, como tallerista del espacio de jóvenes, pero también tengo mi crew que se llama “d’mente skill” en donde estamos tratando de estar activos y tratando de llevar el arte a los pibes de la forma en que podamos. Damos talleres para jóvenes. Antes de militar donde estoy, participé de “Resistencia hip hop”, que era un colectivo que llevaba el arte del hip hop a lxs pibxs de los barrios. Después por circunstancias de la vida nos separamos y tuve que buscar trabajo. Fue una muy linda experiencia y aportó mucho porque los pibes se re copaban. Aún seguimos en contacto con ellos, acompañándolos en sus procesos de formación como freestylers. 

Si bien Luis busca que el placer de hacer lo que le gusta y su trabajo se encuentren, reafirma la dificultad de que suceda: por un lado, por tratarse de un campo tan estigmatizado e invisibilizado dentro de las artes y por otro lado, porque no es tan fácil vivir del arte en un mundo donde se ponderan unas actividades por sobre otras y donde el acceso al mundo laboral para las juventudes -incluso en este campo- está muy obstaculizado. 

¿Qué aporte creés que hace el hip hop a las juventudes? 

El hip hop aporta mucho a les jóvenes, aportó mucho en mi vida: me hizo conocer muchas personas, conocer lugares. Me sumó mucho y para bien, me abrió muchas puertas. Es un privilegio para mí haber podido entrar en este mundo. Dado el contexto, todos los eventos relacionados con el hip hop hoy se están haciendo de manera virtual, pero eso dio pie a que llegue a personas de todas partes, que tal vez en otro contexto no lo hubieran conocido. No es la mejor forma de acercarse, pero también es válida. Está bueno que se conozca el breaking dentro de la cultura del hip hop como otra forma de hacer arte. Tiene mucho de arte y mucho de improvisación. Es como una forma de rapear con el cuerpo, freestyleando. Vos podés freestylear con los objetos y también con lo que ves en tu entorno: la forma de caminar de las personas, los gestos, sus nombres. Es una herramienta fundamental de comunicación para les jóvenes: a mi me cuesta hablar pero a través del baile, comunico mucho.

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