Canticuénticos: música para niñes, con enseñanzas para grandes

Pulso Noticias dialogó con Ruth Hillar, una de las creadoras de la banda de música infantil santafesina que la rompe desde hace más de una década. Con ritmos que revalorizan el patrimonio artístico nacional y latinoamericano, se animaron a utilizar lenguaje inclusivo, cantan para concientizar sobre el abuso infantil y nos invitan a tener una mirada más poética del mundo, recuperando nuestras niñeces

Por Walter Amori

¿Por qué, por qué, te vas temprano y tarde volvés?

¿Por qué, por qué, brillan tus ojos cuando me ves?

¿Por qué algunos chicos trabajan?

¿Por qué si el trabajo es cosa de grandes?

¿Por qué siempre hay alguien que manda?

¿Por qué el tiempo anda sólo hacia adelante?

¿Por qué va tan lenta la vida?

¿Por qué duran poco los mejores sueños?

¿Por qué cuando alargo la vista, se alarga la lista de lo que no entiendo?

Quiero saber por qué

(Fragmento de la canción “¿Por qué?¿Por qué”)

Explorar el mundo, cuestionarlo, desordenarlo, resignificarlo, son tareas que se toman muy a pecho a menudo les niñes, dándole un profundo sentido a aquella frase del poeta francés Antonin Artaud, cuando expresó que “vivir no es otra cosa que arder en preguntas”.

Así también, sin dudas, lo entendieron Ruth Hillar y Sebastián Cúneo cuando decidieron escribir “¿Por qué? ¿Por qué?”, y así lo entienden los integrantes de Canticuénticos, que desde hace más de 10 años tienen la responsabilidad de cantarles y meterse a diario en los hogares de millones de pequeñitos de todo el país y América Latina.

La historia de este grupo de música infantil se inició en la ciudad de Santa Fe, con Ruth y Daniela Ranallo, en el marco de un taller de composición dictado por Jorge Fandermole, uno de los talentosos artistas que emergieron de la Trova Rosarina. Allí decidieron que querían componer un repertorio para la infancia, pero no de cualquier manera.

“Decidimos hacerlo sobre ritmos argentinos y latinoamericanos, como una manera de tratar de mantener vigente ese patrimonio musical inmenso que resulta avasallado por otras músicas que tienen mucho aparato mediático y se producen con objetivos puramente comerciales”, relata a Pulso Noticias, Ruth Hillar, quien aporta la calidez de su voz y los sonidos de la flauta y el acordeón a la banda.

Lo que comenzó como un dúo fue creciendo y la familia artística se fue agrandando. Hoy Canticuénticos está conformada por Gonzalo Carmelé (bajo y coros), Daniel Bianchi (guitarra, charango y coros), Nahuel Ramayo (batería, percusión y coros) y las voces de Daniela Ranallo y Laura Ibáñez, junto a la producción de Sebastián Cúneo.

“Le cantamos a una niñez muy amplia, que abarca a las niñas y niños de nuestro país, Latinoamérica y el mundo (ya que nos escuchan desde muchos países), pero también a las niñas y niños que fuimos y de alguna manera seguimos siendo los Canti. Les cantamos a todas las niñeces, sabiendo que estas personitas que están creciendo son sumamente sensibles, curiosas, inteligentes, y merecedoras de todo nuestro respeto, amor y dedicación. Hay canciones que tienen más que ver con algún niño o niña en particular, pero una vez que se difunden, pasan a contar acerca de muchos y muchas más”, expresa Hillar.

El poder de las canciones

A través de éxitos como “La cumbia del monstruo”, “El mamboretá”, “Santo remedio” o “Bate con la cucharita”, fueron construyendo un nuevo cancionero popular infantil a lo largo de cuatro discos: “Cuanticuénticos embrujados” (2009), “Nada en su lugar” (2013), “Algo que decirte” (2015) y “¿Por qué?¿Por qué?” (2018). Y la historia continuará en breve con “A cocochito”.

Mientras se pulen los detalles finales del último trabajo, ya se pueden escuchar algunos de los nuevos temas en YouTube, plataforma que le permitió a la banda llegar a todos los rincones del país y del continente, y donde sus temas atesoran más de 210 millones de reproducciones.

Foto: Canticuénticos oficial (Osiris Marti)

Sus producciones le valieron distintos reconocimientos, Canticuénticos fue declarado de interés cultural por el Senado de la Nación, fueron designados como Embajadores Culturales de la ciudad de Santa Fe, reconocidos por su interés artístico por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y también por la Legislatura de la Provincia de Santa Fe.

Uno de sus valiosos aportes musicales fue incluido dentro de los contenidos del programa de Educación Sexual Integral (ESI) en jardines y escuelas de todo el país. Se trata de “Hay secretos”, una canción que aborda la problemática del abuso y el maltrato infantil.

Así nos cuenta Ruth Hillar como fue el proceso de escritura y composición de ese tema: “Realmente creo que las canciones pueden tener un poder muy grande y vale la pena intentar llegar con la música ahí donde parecía que no era posible. La canción ‘Hay secretos’ fue la más difícil de escribir y no me hubiera animado de no contar con el apoyo profesional de Sabrina Medina. Sabrina es licenciada en Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, que trabaja en programas de prevención, y fue supervisando y validando todo el proceso de escritura de la letra”.

“Creo que esta canción está llegando a los lugares a los que debía llegar. Recibimos cientos de relatos de casos en los cuales ayudó a nenas y nenes a poder contar abusos y maltratos, a poder poner fin al sufrimiento, a empezar a sanar. Y es una alegría que la canción sea parte del programa de la ESI a nivel institucional, y que se difunda por tantos medios nacionales e internacionales ya que necesitamos que como sociedad nos hagamos cargo de erradicar este horror”, expresa la artista.

El fruto de #NiUnaMenos

Pero el compromiso social en las letras de Cuanticuénticos no se agota sólo allí. Lejos de disfrutar del confort del éxito, en 2018 estrenaron “Juntes hay que jugar”. “La idea de esta canción se me ocurrió volviendo de una de las marchas de ‘Ni una menos’, muy sensibilizada por los femicidios, la violencia machista y la sociedad patriarcal que propicia todo esto. Pensé que, si empezamos durante la infancia a tratarnos de igual a igual, con respeto, sin encasillamientos según nuestro sexo biológico y damos oportunidades a las nenas para que sean más emprendedoras y valientes, y a los nenes para que aprendan a ser pacientes y a cuidar del prójimo, tal vez podamos ir mejorando como sociedad”, reflexiona Ruth.

“La idea de agregar el lenguaje inclusivo con la palabra “Juntes” fue posterior y la intención fue visibilizar un reclamo y un problema que todavía está muy lejos de resolverse. El masculino genérico ya no nos suena ‘natural’ como en otras épocas y a largo plazo esto terminará resolviéndose de alguna manera”, señala.

El lenguaje inclusivo no fue un problema para Ruth, ni para les niñes, aunque sí para algunos adultos. “A algunos les choca mucho el tema de la E y supongo que puede ser por la propaganda en contra, por parte de grupos que usan el concepto ‘ideología de género’ para abarcar con una connotación negativa al lenguaje inclusivo, la Educación Sexual Integral y los derechos civiles de personas homosexuales y trans”.

Animarse a jugar

La pandemia y el aislamiento obligatorio exigieron a Canticuénticos a suspender conciertos, viajes y una temporada que ya estaba programada. “Este tiempo de aislamiento y distanciamiento social nos presentó desafíos, como a todos, pero seguimos trabajando desde nuestras casas activamente”, nos dice Ruth.

Ese trabajo incluye la culminación del nuevo disco, la tarea como docentes que desarrolla cada uno de los integrantes en paralelo a la banda y la generación de una serie de videos bajo el título de “Cantiteca”, que le permitió al grupo seguir conectados con les niñes, sus familias y parte de la comunidad educativa que utilizó estas producciones para dar clases a distancia.

También, como parte de la filosofía de democratizar el acceso a los contenidos, desde sus comienzos todo los materiales, canciones y videos se pueden descargar libremente desde el sitio web (canticuenticos.com.ar), donde también se encuentran partituras y karaokes de los temas de todos los discos.

En el final de la charla le preguntamos a la compositora por la importancia de la música en una etapa tan especial como es la infancia: “Creemos que la música puede acompañar bellamente el tiempo de la niñez, fomentando la sensibilidad, la creatividad y una mirada más poética sobre el mundo. También puede ayudar a canalizar de una manera positiva ciertas problemáticas y ser un estímulo muy fuerte a la hora de tratar ciertas patologías. Pero, fundamentalmente, puede ser un lugar de encuentro familiar y comunitario, de disfrute y emoción compartida”, señala Hillar.

Y agrega: “Tal vez, lo que los adultos podríamos aprender de les niñes, o recuperar de nuestras propias niñeces, es la mirada asombrada, la curiosidad creativa, podríamos volver a hacer preguntas y no conformarnos con las cosas que no están bien. ¡Ser más sinceros y animarnos a jugar!”.

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