Arma tapabocas para sordos e hipoacúsicos y los dona

Natalia tiene desde hace tres años un emprendimiento que se llama TelasIngenias, de accesorios y ropa para bebés y niños. Pero la pandemia le abrió una puerta para ayudar a personas con problemas auditivos. Una amiga se encarga de la distribución

Cuando comenzó el Aislamiento por coronavirus y se hizo masivo y obligatorio usar tapabocas, fue difícil imaginar que el uso cotidiano de este elemento significaría un problema para las personas sordas o hipoacúsicas. Porque ellos entienden cuando observan el movimiento de la boca al hablar. Por eso es tan importante la iniciativa de Natalia, una mujer de 45 años que desde su casa confecciona barbijos especiales.  

Es madre de tres hijos, vive en Barrio Cementerio y se dedica a la confección de ropa y accesorios para bebés, niños y niñas de hasta 24 meses. Pero la llegada de la pandemia motivó un cambio en la producción. Era tiempo de ayudar a quienes lo necesitaban. Y así se puso a diseñar tapabocas para personas con problemas auditivos, que necesitan ver los movimientos de la boca.

Ella misma contó a Pulso Noticias que esta idea no podría llevarse adelante sin Bárbara, una de sus amigas que trabaja en el área de Discapacidad y Políticas Inclusivas de la Municipalidad de La Plata, y es la encargada de repartir los tapabocas a las familias que lo necesitan. “A ella se los piden y va a los distintos Centros de Día, gente que ella conoce y se encargan de llevarlos”, explicó sobre como dividen el trabajo.

Además, los barbijos no se venden. “Yo no los comercializo. Surgió la idea y nos pusimos a trabajar las dos, ella me dio las telas y los materiales y me han llamado por privado o me mandan mensaje para ver a cuánto los vendo, pero no los vendo ni tampoco quiero que los vengan a buscar a mi casa”, nos explicó.

Y contó cómo surgió la idea: “Yo estudió, tengo mis hijos, también ayudo a mi marido. La idea es mirar un poco alrededor y ver que hay otros sectores que están más vulnerados. Las personas hipoacúsicas y sordas más todavía, porque quedaron aislados totalmente. Al ponerse un barbijo ellos no se pueden comunicar y no son entendidos”, sintetizó.

Natalia confecciona los tapabocas en su casa, con las máquinas y herramientas que tiene a mano. Aclaró que aún no logra tener un taller propio para su emprendimiento y que cuenta con la ayuda de sus hijos, que le dan una mano en cada una de las tareas que tiene que afrontar.

“Le dedico lo que puedo dedicar, algunos días más horas que otros. Hay un día de corte, otro de corte de elástico, al otro se corta el plavinil, que es el plástico, y va pasando todo el proceso de una máquina a otra y vuelve para dar el resultado final”, resumió sobre el proceso.

Tanto para grandes, como para chicos, los diseños de Natalia son variados. “La tela tuve que testearla porque no podía ser una tela con la trama muy abierta, porque si no pasa todo. Tiene que ser un elástico que también sirva para niños, por eso trabajo con dos tamaños diferentes, para grandes y para chicos”, nos relató.

“Surgió la idea y pusimos el proyecto en marcha. Yo estudio acompañante terapéutica y en un futuro me pienso dedicar a las personas con discapacidad”, agregó sobre algo que lleva consigo: la capacidad de ayudar. “Alrededor hay gente que la está pasando mal o distinto a uno”, concluyó.

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