Carlos Delfino: el talento de la resiliencia

La Asociación Platense de Basquetbol realizó una nueva edición del Café Najnudel, una serie de encuentros y charlas transmitidos los domingos a la mañana, en el canal de la YouTube de la APdeB, mediadas por Gustavo De Benedetti. En esta ocasión el invitado fue el argentino Carlos “Lancha” Delfino,  jugador de básquet profesional, actualmente milita en el VL Pesaro de la Serie A italiana

Por Manuel Bikauskas

Forma parte del abanico de jugadores incluidos en la Generación Dorada, uno de los escoltas más talentosos que vistió la camiseta albiceleste, con la cual disputó 73 partidos y obtuvo varias condecoraciones. Entre ellas, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, en el FIBA Diamond Ball 2008 y el Campeonato FIBA Américas de 2011. Vistiendo la camiseta de la selección por última vez en 2016.

Repasando las experiencias compartidas como basquetbolista de exitosa trayectoria nacional e internacional. Hoy, a sus casi 38 años de edad, continua entrenándose, demostrando resiliencia, sabiendo sobrellevar diferentes lesiones y operaciones que lo alejaron de las canchas durante mucho tiempo. “Sigo teniendo ese alma amateur, lo que me mueve es jugar, me gusta mucho, tuve la suerte de jugar en muchos lugares pero la pelota pica igual en todos lados. Me sigue gustando entrenarme y me sigue gustando jugar a la pelota, la parte más amateur de todo”.

Comenta que, antes de comenzar a entrenar, lo primero que hace es picar la pelota, “amigarse con la naranja”. Explicando cómo vive su entrenamiento diario, “hoy no tengo el físico que tenía antes, no salto lo que saltaba antes, pero si tengo todo el bagaje técnico que fui creando y aprendiendo durante tanto tiempo”. Agradecido a los entrenadores que guiaron su formación e insistían en focalizar en los fundamentos individuales, “es lo que uno siempre trata de inculcarle a los más chicos, y que mientras más pasa el tiempo, mas agradezco a estos tipos de entrenadores que me tocó tener creciendo”.   

Carlos, da un marco general sobre como mantiene su rutina de entrenamiento de cara a la vuelta de las actividades con su nuevo club, sabiendo la pretemporada que se aproxima en consonancia con su estado físico. “Hoy los entrenamientos son individuales. Hago una parte de pista, mucho de fundamento individual, mucho de cancha y demás, con el pasar de los años, sé lo que necesito, sé lo que más o menos me sirve. Tambien hago bastante de carga física y atlética”.

Mientras más lejana ve su última operación realizada a fines de 2016, siente la evolución de su cuerpo ante el paso del tiempo. Entiende que se encuentra en el mejor momento de estos últimos años, donde la mayor parte estuvo recuperándose, “quiero jugar una temporada completa y sobre todo estar sano, entonces apunto a eso y en pos de eso, he trabajado mucho, me cuide mucho en cuanto la alimentación y, como el básquet, he ido mutando, aprendiendo cosas, poniéndolas en la mesa y hay cosas que me sirvieron mucho para sentirme como me siento hoy”.

Respecto de su reciente contratación por el VL Pesaro, una de las razones por las cuales eligió el club. “es un desafío muy grande, vengo casándome con tipos de proyectos así, me gusta tener una contención emotiva, tener una motivación emotiva, encontrarme con alguien que me conozca”. Expresando que la primera contratación que realiza dicho equipo fue el croata Jasmin Repesa, último entrenador de Carlos en Europa, previo a comenzar su aventura en la NBA.

Ante las posibilidades de ser convocado para los Juegos Olímpicos de Japón, postergados para el año 2021, aclara sus metas actuales. “Primero quiero tener un año completo, quiero estar sano, me lo veo para mí mismo sobre todo, después, si pasa, que pase. Creo que la selección es algo más grande que cualquier jugador que se haya puesto esa camiseta”. A lo que expresa como vive los partidos desde afuera, “vos que vestiste la camiseta sos el mejor hincha, te sentís parte igual, obvio que a uno le gusta lo que hace mejor, jugar antes que estar mirando un partido, pero la verdad que está más allá de mi objetivo principal hoy.” 

Entiende que la gente pone muchas expectativas por su regreso, esperando que vuelva a hacer las cosas que lo caracterizaban como un jugador destacable “es difícil con mi empatía o simpatía o lenguaje corporal, siempre fue difícil que la gente se enganche conmigo, a que el entrenador se enganche conmigo, en mi manera de jugar siempre fui más un jugador del entrenador que de la gente.” 

Finaliza este momento de la charla compartiendo su forma de jugar, ver y sentir el básquet, “siempre fue un juego de conjunto y creo que cada individuo potencia al otro, fue siempre mi manera de ver las cosas y me encanta ver un juego más de equipo que algo espectacular”.

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