Sergio Hernández y el último Mundial de básquet

Sergio Hernández participó del Café Najnudel, un espacio creado por la APB para pensar, analizar y debatir sobre el básquet. En este caso, la charla trató sobre el Mundial de China y la gran participación de Argentina

Por Martin Parice

Hace un año la Selección Argentina de Básquet le regaló al país un segundo puesto en el Mundial de China. Amantes, y no tanto, del deporte se ilusionaron, emocionaron y se sintieron representados por el equipo más allá del resultado. El Café Najnudel del domingo dio la posibilidad de escuchar a Sergio Oveja Hernández, el técnico de ese equipo.

Sergio Hernández, de extensa trayectoria plagada de títulos, marcó el camino para una nueva hazaña. Argentina derribó a gigantes en el mundial, sorprendiendo a propios y extraños. A casi un año de ese torneo lo vuelve a recordar y analizar. Con respeto, seriedad y nunca creyéndose más que nadie. Lo consiguió así y así siguió.  Una de sus primeras frases en la charla acerca del segundo puesto: “Hoy en día le digo a mis jugadores que fuimos el segundo mejor equipo del mundo y no lo somos, no somos el segundo mejor básquet del mundo.”

La historia de Argentina en básquet quedó atravesada por la Generación Dorada. Es un quiebre en la historia. Un antes y después. Mucho se opinó y se dudó de cómo sería el camino a seguir una vez que ya no estén los jugadores que trajeron el Oro de Atenas. Este Mundial dio una respuesta. 

Sobre la conformación del grupo Sergio ya venía pensando cómo actuar: “algunos empiezan a aparecer en 2012, pero ya en 2015 irrumpen fuertemente. En el Panamericano de 2015 decidimos no llevar a veteranos, para que la nueva camada empiece a vivir la experiencia por sí misma, que sientan la presión y no la tengan que trasladar a Scola, Nocioni o Ginóbili.” 

Argentina salió quinta, jugando bien en palabras del técnico bahiense. El otro paso a seguir fue en el preolímpico, ya con Scola y Nocioni, que jugaron grandes partidos, pero “el grueso de ese equipo eran los pibes “. 

Durante el trajín de partidos en el Mundial, la confianza se hizo muy importante: “decíamos que sea quien sea” y agrega “una de nuestras virtudes fue entrar enfocado y concentrados en nosotros mismos”. También la motivación fue otra de las virtudes.

Sobre los rivales comenta “Contra Venezuela no quería perder porque iba a quedar un sabor muy amargo, era muy pronto y Venezuela no era un candidato. Estuve muy nervioso ese partido, cuando terminó, los jugadores me dijeron ‘Sergio estuviste insoportable’. Siempre vio candidato a España, argumentando que esos equipos tienen mucha experiencia en el alto nivel y eso pesa mucho, saben cuándo tienen que rendir.

Tácticamente argentina dio un recital de cómo defender. El Oveja la planeó meses antes y les comentó la idea sus jugadores y cuerpo técnico: “la idea era un bloque alto para que les cueste llegar y tengan menos tiempo para ejecutar, entonces no nos teníamos que preocupar por la altura en el bloque bajo”. En ataque el plan era llegar al aro rival lo más pronto posible “teníamos como regla anotar en los primeros 7 segundos de posesión”. Argentina fue el equipo que más puntos convirtió en ataques rápidos.

El plan estaba ideado, pero había que llevarlo a cabo: “yo soy de la idea que el equipo no tiene que pensar mientras juega, tiene que ejecutar el plan. Entonces ciertos aspectos los tenés que transformar en hábitos. Cuando vos lográs que tu equipo esté tan familiarizado en la ejecución le quitás la presión del juego, del resultado, se olvidan las consecuencias.” 

Este equipo buscará repetir lo hecho el año que viene en Japón en los Juegos Olímpicos. Ya no serán sorpresa para los rivales, ya será otro el desafío. Las ganas, obsesión y trabajo, si, serán el mismo.

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