Rubén Magnano: el coraje de aprender

El pasado domingo se realizó, mediante la Asociación Platense de Basquetbol, una nueva edición del Café Najnudel. Esta vez el entrevistado fue Rubén Magnano, uno de los entrenadores de la Generación Dorada

Por Manuel Bikauskas

La charla fue rondando diferentes tópicos y experiencias de un profesional que ejerce como entrenador desde 1990, consagrándose en variadas ocasiones a nivel nacional e internacional. Este gran intercambio se encuentra disponible en el canal de YouTube de la APdeB. 

En los primeros momentos, la temática ronda en un breve repaso sobre las formas de trabajo y organización como Director de Selecciones de Uruguay, en este contexto de aislamiento social que continúa con mucha actividad. Haciendo hincapié en sus experiencias en divisiones formativas, principalmente en el seleccionado albiceleste, “ayuda mucho a la hora de tomar una decisión, dar un consejo, de charlar de básquet. Es un poco ese acompañamiento, nosotros estamos dos o tres veces en la semana, en reuniones con la gente de Uruguay, con todo un temario, desde el mini básquet hasta la adulta, y esperando realmente cuando vamos a poder saltar a la cancha”.  

Habiendo formado parte de diferentes cuerpos técnicos, aporta una mirada sobre la selección argentina y la formación de los entrenadores, “estimo que se ha instalado una concepción muy interesante, de que la Selección Argentina está por encima de los nombres. Esto ha creado una suerte de salubridad dentro del ámbito y eso es excelente, entonces crea un ambiente, donde te invita a participar más allá del rol que uno tenga”.

Seguidamente menciona, “lo interesante de esto, un mensaje bien claro que siempre promulgo es, que te sientas parte, no importa donde estés, no importan los diarios, las vidrieras, los reportajes, las cámaras; sentirse parte. Esa es la gran satisfacción que uno tiene que tener y creo que el entrenador argentino eso lo tiene y lo difunde”.

Sin mencionarlos, agradecido con la extrema capacidad de los profesionales con los que le tocó trabajar en diferentes ámbitos, repasa sobre las metodologías que aplicó en sus años como técnico de la albiceleste. Explicando que el calendario es una ayuda determinante para el análisis, como mínimo, de los próximos tres juegos, y con todo lo elaborado anteriormente, “la comisión técnica me pasaba todo el material, tanto defensivo como ofensivo, características, porcentaje, e incluso toda la información que salía diariamente en todos los ámbitos”.

Resaltando sus aprendizajes en un ámbito de trabajo interdisciplinario, “yo masticaba un poco, incluso para corroborar el material que me presentaban la comisión técnica. Creo que tres entrenadores ven más que dos entonces, una vez masticado todo esto, nos juntábamos y exponíamos cuales son los pros, contras, como encarar, situaciones, planificación de entrenamiento, etc.” Sin pasar por alto que, “tenemos que tener la certeza de que nuestros jugadores, sin importar la edad, hayan interpretado cual es la consigna que nosotros planteamos. A veces entramos en los supuestos y te juegan una mala pasada, para que haya un aprendizaje tiene que haber una interpretación”.

Hablando del espectro de equipos nacionales, por los cuales dejó su huella, sus diferencias entre cada uno de estos, para él se encuentra en “la formación, no hay alternativa, es fundamental, es lo que te pone el techo más cerca o más lejos. Si vamos a hablar de hechos tácticos, la focalización, la concentración, en el estudio mismo, en desarrollar el coraje para preguntar” Focalizando en este aspecto y recordando un entrenador que escuchó decir, “más vale quedar tonto por un segundo, que quedarte tonto para el resto de la vida, por el temor a preguntar”.

Siguiendo la línea de los conceptos que el entrenador baja a los jugadores, junto con la forma, que va de la mano con los avances tecnológicos y la implementación de la estadística avanzada, Rubén expresa “hay que ser muy cauto en, cual es el mensaje que queremos, cual es la cantidad de información que puede procesar un jugador, no todos procesan de la misma manera ni tienen la misma capacidad, no porque no quieran, es porque no pueden o no saben, es diferente. Tenemos que estar muy atentos, porque de pronto estamos midiendo con la misma vara capacidades diferentes, nos pasa mucho con los chicos”.

Finalizando parte de una conversación plagada de experiencias llevadas a tierra desde una eminencia del básquet nacional, Magnano reflexiona sobre su constante capacitación “hasta inconscientemente te estas capacitando, todo depende la predisposición que vos tengas, del coraje que tengas para ponerte a aprender. Haciendo hincapié en el concepto de coraje, “todos le tememos a la cachetada narcisista de tener que decir, no sé, no puedo hacerlo, no lo entiendo. Por eso hay que tener muchísimo coraje cuando te sometes a una situación de aprendizaje, seguramente eso te va a dar un salto de calidad”.

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