“Popnacional”, una propuesta de jazz platense

El Carlos Scheffer Trío puso toda su impronta jazzera para editar un disco que homenajea a grandes artistas de la música popular argentina. En esta entrevista con Pulso Noticias, su guitarrista cuenta acerca de este material, de sus inicios en la música, el aprovechamiento del tiempo en cuarentena y más

Por Aquiles Tobio

Carlos Scheffer es un guitarrista del under platense con amplio recorrido en diferentes bandas de rock y jazz. En 2019, se reunió con Pablo Bianchetto (batería) y Valentino Sampaoli (contrabajo) para formar Carlos Scheffer Trío, banda que se da el gusto de tocar jazz y, a su vez, canciones que aman.

Popnacional es un disco homenaje a los grandes de la música argentina, pero hecho jazz. Realizado de manera independiente por músicos platenses de exquisito nivel, es un material perfecto para los tiempos que corren. En dialogo con Pulso Noticias, Carlos nos cuenta un poco sobre este trabajo y algunas otras cuestiones.  

¿Cómo surge la idea de hacer un álbum como este?

—Con Pablo y Valentino veníamos tocando lo que se conoce como el repertorio standard, canciones clásicas que todo músico que quiera profundizar en el jazz debe aprender. Tocábamos en diferentes eventos o locales como restaurantes y demás, lo cual nos servía para hacer algo de dinero (no mucho), divertirnos tocando y pasar el rato juntos. Eran trabajos muy esporádicos y nunca se ensayaba, simplemente nos encontrábamos en el lugar y tocábamos lo que surgía en ese momento, y siempre sonaba bien. Al tiempo de hacer esto y viendo el potencial que tenía el trío, empecé a sentir la inquietud de hacer algo que tuviera un valor artístico un poco más interesante. Ahí es cuando surge la idea de abordar la obra de grandes autores de nuestra música popular por medio del lenguaje jazzístico.

—¿Cómo fue ese proceso que culminó con la grabación del disco?

—Una vez que tuve la idea, trabajé durante algunos meses en adaptar mis recursos guitarrísticos al nuevo repertorio, y en ese camino fue decantando la lista de temas. Luego hicimos lo mismo de siempre: quedamos un día y hora, y nos encontramos para grabar. Todo fue muy sencillo. Empezamos a la mañana temprano, yo les iba contando de manera muy escueta las ideas que tenía para cada versión y ellos las interpretaban libremente. Hacíamos una o dos tomas y pasábamos al siguiente track. Mientras tanto, Pablo Formica iba capturando todo lo que sonaba en la sala. Para el mediodía ya habíamos terminado y estábamos comiendo empanadas y charlando.

—¿Tus inicios en la música fueron con el jazz o con el rock?

—Desde chiquito me gustó la música, me llamó la atención. En algún momento mi viejo cayó con un teclado electrónico de esos que eran tan populares en una época, y me mandaron a clases con una profesora del barrio. Luego nos mudamos y seguí con otra, pero realmente en ese momento no llegué a entender cómo funcionaba la música, así que nunca me enganché del todo con el teclado. A los 11 años descubrí a Kiss por un compañero de la escuela y -literalmente- me volví loco. Empecé a tomar clases de guitarra criolla con un profesor que me enseñó a leer música, y de esa época también recuerdo milongas y otros ritmos folklóricos que, aunque nunca los pude tocar bien, me gustaban muchísimo. Después, finalmente, conseguí que mi madre me comprara una guitarra eléctrica, lo que me permitió empezar a tocar rock and roll, componer canciones y armar una banda con mis compañeros de escuela.

—¿Otras influencias importantes que hayas tenido?

—Luego de un par de años de estar estudiando la guitarra eléctrica conocí la música de Piazzolla y eso me voló la cabeza de nuevo. Fue algo parecido a la primera vez que escuché rock. Ahí descubrí que él tenía influencias del jazz y fue cuando comenzó mi interés por ese género. De todas formas, ya desde chiquito escuchaba mucho jazz y tango, quizás sin saber qué era, porque mis abuelos eran fanáticos de esa música. Escuchaban todo el día a las grandes orquestas y cantores, así como a las grandes big bands de la época dorada. Mi abuelo siempre quiso ser baterista, aunque nunca lo logró. Él era fanático de Gene Krupa y tenía gran admiración por Pocho Lapouble.

—¿De qué manera estas pasando este momento crítico?

—La verdad no me puedo quejar, porque esta situación no me ha afectado económicamente, así que me puedo quedar en casa tranquilo y cuidarme, que creo es lo más responsable que podemos hacer en estos momentos. Soy muy consciente de que hay muchísima gente a la que esto le significó una gran merma en sus ingresos y están peleándola para seguir adelante, así que decirte que me angustia no poder salir a un bar o ir a una jam session a tocar y tomar cerveza con mis amigos, me parece algo muy egoísta. Obvio que extraño mucho mi vida de antes: tocar en vivo, ensayar todos los días, o juntarme con los míos, pero creo que es momento de bancarla por el bien de toda la población.

—¿Cómo tratás de aprovechar el tiempo en materia musical?

—Cuando esto empezó, enseguida supe que iba a ser un año perdido, así que decidí aprovechar el encierro obligado para estudiar el instrumento y perfeccionarme. Lejos de hacerse largo y tedioso, todos los días me levanto con un objetivo. Siempre hay algo en mi forma de tocar que me gustaría mejorar, así que el tiempo se me pasa rápido. Además, como soy un tipo bastante solitario, me la banco bien. Algo que me ayuda muchísimo es la meditación. Creo que, si no fuera por la meditación y la práctica diaria, me la pasaría tirado en el sillón mirando Netflix y estaría bastante deprimido, pero la verdad es que me mantengo enfocado y con la mente clara. También me entretengo subiendo videos a mi cuenta de Instagram y haciendo alguna que otra transmisión en vivo con la guitarra, aunque no lo hago tan seguido.

—¿Algún material para recomendar y compartir en este confinamiento? ¿Música, libros, cine?

—Lo primero que se me viene a la mente es el disco inédito de Spinetta que salió a principios de este año. Es un material grabado hace tiempo y que la familia, junto a los músicos que tocaban con él, terminó y publicó. Fue una emoción muy fuerte escuchar su voz cantando algo nuevo después de tanto tiempo, como si estuviera hablando desde el más allá. De libros, lo último que leí fue uno del pianista Kenny Werner, Effortless Mastery, que en realidad lo releí por tercera o cuarta vez. Es un texto valiosísimo que se lo recomiendo a todos los músicos porque es de gran ayuda. Y siempre tengo a mano el Bhagavad Gita, un libro antiguo de la India de más de 4000 años, que tiene algo mágico. Lo abro en cualquier página, leo el primer párrafo que veo y siempre encuentro alguna clave que me ayuda a superar cualquier dificultad que tenga. Está bueno tenerlo siempre presente a lo largo de la vida porque es un compendio de verdades universales explicadas de una forma en que lo puede entender cualquier persona. Y, por último, un poco de “auto-bombo”. Invito a los lectores a buscar en mi canal de YouTube un video que sacamos hace poco en el que podrán ver el concierto completo de la presentación de Popnacional, en agosto pasado. Esa noche tocamos la música del disco, más otros temas en la misma onda, y al final hay un tema original que todavía no se grabó en estudio. Se llama “El Marcadito” y es una forma simple de blues menor con un ritmo de aire tanguero.

—¿Cuáles son los planes futuros del trío?

—La idea era grabar algún material nuevo este año y presentarlo en el circuito local, así que supongo que, en cuanto se habiliten las grabaciones en estudio, volveremos al ruedo. Puede ser que grabemos un “Popnacional vol. 2”, profundizando más en ese concepto, o tal vez un disco exclusivamente de tangos, que es algo que me viene dando vueltas en la cabeza hace tiempo. También pueden ser composiciones originales con esa misma estética. Seguramente sea algo de eso, o quizás todo mezclado. Todavía no lo sé, porque esas cosas se terminan de definir cuando ya estamos por entrar al estudio. Lo que sí sé es que me gustaría contar con la participación de alguna música o músico invitado. Hay un excelente nivel en nuestra ciudad y quisiera aprovechar la ocasión como una excusa para darme el gusto de tocar con gente que admiro.

Accedé al disco Popnacional en Spotify haciendo click acá.

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