Comedores populares: más demanda, menos raciones

La crisis económica incrementa las solicitudes de los sectores más pobres para recibir un plato de comida en los comederos barriales. Postal del crac social argentino

Por Rafael Tossi

“Tenemos hambre, ¿nos puede dar un plato de comida a mí y a mi familia?”, es una de las frases que los encargados de los comedores populares a lo largo y ancho del país más escuchan en los últimos meses.

La crisis económica que se palpita con una fuerte recesión, falta de trabajo genuino, estancamiento y baja en la productividad ha llevado a que la Argentina atraviese una de las situaciones sociales más duras de su historia, con millones de ciudadanos por debajo de la línea de la pobreza, que dependen de la dádiva y de la ayuda de los demás para poder subsistir.

Imágenes de gente viviendo en la calle a la intemperie en épocas de grados bajo cero, de niños y adultos haciendo cola en comederos barriales para recibir en muchos casos una respuesta negativa ante la cantidad de personas que se acercan a pedir un plato de comida, es la postal de país que ha tocado fondo y del cual será muy difícil salir al corto y mediano plazo.

Este panorama pareciera no preocupar a las autoridades nacionales, provinciales y locales, donde a pesar de que la demanda por alimentos se haya multiplicado en los últimos meses, y que la labor social no dé abasto ante una situación desbordante, estos pedidos no obtienen soluciones ciertas y concretas del poder político.

Solo en la Provincia de Buenos Aires, los fondos destinados en las partidas para la seguridad alimentaria de los sectores más vulnerables, aumentó en un 143% en los últimos 12 meses. Sin embargo, en los barrios más populosos y pobres del conurbano, donde la demanda social es creciente, las raciones han bajado en muchos merenderos controlados por movimientos sociales que no comulgan con la posición política de Cambiemos.

Esta caída en las porciones alimenticias, van de la mano de un menor porcentaje nutricional en las mismas, con alimentos que llenan la panza, pero que en realidad no alimentan en forma proporcionada a la sociedad, de allí que la mayor parte de las personas con sobrepeso estén en los barrios más pobres, y eso no es por la gran cantidad de comida que consumen, sino porque la calidad de los productos son tan malas que los llevan a aumentar de peso pero a la vez a sufrir serios problemas de salud por la baja condición de su alimentación.

La postal de un país donde la demanda social aumenta, y cuya respuesta oficial es la de otorgar menos raciones, refiere a una foto del pasado a la que nadie quiere volver y que se encuentra produciendo un crac social de consecuencias todavía imposibles de dimensionar de cara al futuro más cercano.

Cambiemos fue votado en 2015 por miembros de todo el arco social para girar 180 grados en una política que solo miraba a quienes pensaban igual dejando de lado a los que estaban en contra, pero por el momento, domina en el oficialismo una visión monolítica de la sociedad, donde los más pobres no tienen un lugar, y menos si ideológicamente no están a favor del gobierno.

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