La indignación de Troglio a 30 años de la final Italia 90

“Claramente recuerdo el momento del penal y la bronca que me agarré con Codesal, porque yo venía a la misma altura que él y vi claramente que no fue penal”, subrayó Pedro

Pedro Troglio, uno de los 13 argentinos que jugó la final de Italia ’90 ante Alemania, estuvo a metros de la polémica jugada en el supuesto penal de Roberto Sensini a Rudi Voller, sancionado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal, y remarcó que el juez “ahora dice que lo toca con el brazo, cuando antes refería que era con el pie”.

“Es imposible que lo haya derribado porque se vio que no hubo infracción y él (por Codesal) ahora dice que lo toca con la mano, con el brazo, cuando antes refería que era con el pie”, dijo Troglio a Télam desde Tegucigalpa, la capital de Honduras, donde reside por su trabajo como entrenador de Olimpia.

Al cumplirse mañana 30 años de aquella polémica, Troglio entendió que “lo más lógico sería que él dijera ahora ‘me equivoqué’ y listo, en lugar de andar hablando que fue penal cuando todo el mundo vio que no fue”.

“Claramente recuerdo el momento del penal y la bronca que me agarré con Codesal, porque yo venía a la misma altura que él y vi claramente que no fue penal”, subrayó el ex jugador, surgido de River Plate.

“Me hizo agarrar mucha ‘calentura’, me sacó amarilla nada más, pero sí con Codesal la bronca fue muy grande”, añadió Troglio, autor de un gol en ese Mundial, en la victoria ante Rusia 2 a 0, en la primera ronda.

En cuanto a la final el exmediocampista reseñó: “Faltaban jugadores importantes, sobre todo (Claudio) Caniggia, que venía haciendo los goles, y también eran bajas durísimas y muy importantes para nosotros las de (Ricardo) Giusti, (Julio) Olarticochea y (Sergio) Batista”.

“Lo perdimos a (Oscar) Ruggeri en medio de la final, pero bueno, había que salir a jugar y la fe estaba intacta; claro que faltaba ‘Cani’, pero había que pelear”, manifestó.

No obstante Troglio vivió ese encuentro “con la intensidad de una final, con toda la previa y la ansiedad”, y señaló que “durante el partido uno no se daba cuenta claramente lo que se estaba jugando, pero sí notaba los estados de ánimo y las broncas”.

“Pero después lo manejé como generalmente llevamos el partido. No nos dábamos cuenta de lo que estábamos jugando, uno estaba totalmente abstraído de la realidad y haciendo lo que más le gustaba”, concluyó.

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