Julio Lamas y su aventura en Japón

Los domingos por la mañana se emite en el canal de Youtube de la APdeB el Café Najnudel, un encuentro para charlar, analizar y pensar el básquet. Mediante la virtualidad, distintos disertantes cuentan sus puntos de vistas. El encuentro es moderado por Gustavo De Benedetti

Por Martin Parise

Julio Lamas fue el protagonista en el pasado domingo, ex entrenador de la Selección Argentina, del Real Madrid, San Lorenzo, y un amplio etcétera, que actualmente dirige a la selección de Japón. El primer tópico de la charla se enfocó en lo más reciente, su paso por el país oriental. Cómo es, para una persona insertarse en una cultura totalmente distinta: El lenguaje, la comunicación, las costumbres para vivir y jugar. Hablamos de lo que en otras entrevistas definió como el desafío más grande de su carrera como líder de un equipo. 

Cómo comenzó todo, cómo lo eligieron y por qué; Julio Lamas fue el designado de una lista de 50 directores técnicos de la que quedaron 5 para que su nombre sea finalmente el elegido. “siempre tenían presente a la NBA y conocían muy poco el resto del basquetbol mundial, pero creían que estaban lejos atléticamente de los jugadores NBA y les había gustado mi trabajo con jugadores FIBA” menciona.  

Hubo una persona clave la cual apostó fuerte por él: Tomoya Higashino; era el Director Deportivo de la Federación Japonesa, que le buscó darle una mirada empresarial al básquet, ya había trabajado con el fútbol muchos años en Japón. Sobre la relación dice: “Él había hecho una tesis sobre la Generación Dorada cuando yo estaba entrenando con argentina en 2011, me entrevistó y nos conocimos. Años después el destino quiso que nos volvamos a juntar”. 

Lamas, que por entonces vivía un cómodo presente en San Lorenzo, siendo bicampeón en el 2016 y 2017 de la Liga Nacional, enfrentó un gran desafío: “Yo de mi lado sabía que estaba haciendo una apuesta diferente, desconocida, lejana. Primero le contesté que no, después vino nuevamente y le dije que sí. La verdad que fue como un impulso una sensación de decir, bueno a ver cómo será trabajar de este lado del mundo. Dije esto es ahora o nunca”.

Sobre sus primeros pasos en el otro lado del mundo aclara: “la realidad la viví en carne propia el primer año, fue un año con dudas. Luego entendí que me tenía que adaptar yo y tocar a partir de ahí teclas. No les dije tienen que jugar como Argentina, España, Serbia. Fui a construir una forma japonesa.”

Acepta la frase de “se juega como se vive” si se habla en modo general, y dos culturas tan distintas siempre chocan. Por ejemplo, les tuvo que buscar vídeos para hacer contactos legales, para los rebotes, para atacar y defender. Para ellos los contactos eran ilegales y estaba mal hacerlos, pero agarró jugadas de NBA, de jugadores que ellos conocían para poder demostrarles que era parte del juego. Fueron pequeños cambios en el tiempo. A grandes rasgos, buscó una forma basada en la inteligencia, disciplina y sentido de equipo.

Otra de las dudas y problemas a resolver era la comunicación, al principio contrataron a un chico que estuvo en La Plata en una comunidad japonesa hasta los 25 años, luego partió a Japón donde ya llevaba 11 viviendo: “le pregunté ¿vos me entendés cuando hablo rápido? Y me respondió: vos dale para adelante que soy re argento”. Luego, cambió la forma para los entrenamientos y partidos, hablaba en inglés y su asistente lo convertía en japonés: “conocía las tácticas, hablábamos todo el día de esto, dibujábamos y escribíamos lo que íbamos a decir, entonces le daba más sentido”. También utilizan muchos los videos.

Japón comenzó la clasificación para el mundial de China de la peor forma posible: 0 de 4. Jugaron un partido clave con Australia en el que ganaron 79-78. De ahí hubo 8 partidos ganados en fila para meterse de lleno en el Mundial. Pero ese partido fue el comienzo de todo: “ese partido pasó a ser una herramienta, fue una felicidad muy grande. Muchos tienen el tablero de ese encuentro en el fondo de pantalla, eso hace que aumente la confianza, pasamos de jugar en canchas de 3mil, a 5mil, a 7mil y antes del mundial en 3 amistosos se vendieron 55mil entradas”.

Una de las pequeñas discusiones que planteó ante las autoridades deportivas de Japón Lamas, fue la inclusión de Rui Hachimura en el equipo: “era mejor que el resto, pero no podía jugar en su cultura por la universidad, ellos la terminan y recién ahí pueden formar parte del equipo. Yo les explique que la jerarquía se la daba lo que hacía dentro de la cancha y aceptaron”. 

Hay una cultura arraigada al deporte en las escuelas y universidades como sucedió en Estados Unidos luego de la segunda guerra mundial, sin embargo, está lejos de igualar al país norteamericano en nivel de producir jugadores. Pero hubo un avance: “Ahora va a haber u16 y el otro año u18. Eso es importante porque si en Argentina, España o Serbia un chico de 16 años juega bien, entrena con la primera, pero acá tiene que esperar 6 años a que termine la universidad, entonces da mucha ventaja”. 

Así cierra la primera parte de la charla, con esperanza y confianza en el futuro, convencido en el proyecto que se involucró hace 3 años y que espera que siga creciendo. 

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