Gatillo fácil: “Mi marido gritaba que lo ayudara mientras me esposaban”

Pasó una semana del asesinato de Fernando Leguizamón en el barrio La Cañada partido de Quilmes, y todavía no hay ningún detenido. Sus familiares piden justicia y la inmediata detención de los policías bonaerenses involucrados: Rodrigo Valdez y Natalia Zuleta

Por Estefanía Velo

Una vez más, otro joven laburante cae acribillado por un efectivo de las fuerzas de seguridad. Fernando Leguizamón tenía 31 años, cinco hijos, y a unas cuadras de su casa en La Cañada (Bernal)  caminaba con su esposa y recibió al menos tres disparos. Lo trasladaron al hospital de Quilmes, y allí perdió la vida. “Todavía no puedo entender por qué hicieron todo esto, con tanta cizaña, somos humanos”, reflexiona Yesica Escudero, la esposa.

En diálogo con Pulso Noticias, Yesica cuenta que esa noche –la madrugada del domingo Día del Padre- le avisaron que habían robado la batería de un auto en la cuadra de su casa. Inmediatamente, Fernando salió para el taller que tenía con sus hermanos –a unas pocas cuadras- a controlar los autos del lugar. Yesica lo acompañó y así comenzó la peor noche de sus vidas.

Fue en La Cañada, un barrio popular de Quilmes en plena cuarentena, donde circulaban poquísimas personas en la calle. En una vereda caminaban Fernando y Yesica, y enfrente, tres personas “acurrucadas en la oscuridad”. “Cruza un coche en la esquina, y enseguida empiezo a escuchar gritos contra mi marido, todo tipo de insulto. Le pedía que baje el arma y lo apuntaba con un revólver”, cuenta Yesica. Y aclara: “Nosotros no teníamos ningún arma”.

Resultó que eran dos efectivos de la Policía Bonaerense de civil: Rodrigo Valdez y Natalia Zuleta, y una tercera persona no identificada. Eran conocidos del barrio, viven apenas a doscientos metros. A Fernando le dispararon, al menos según recuerda su esposa, tres veces: en el brazo, en la zona del abdomen y en la zona torácica. “Mi marido gritaba que lo ayudara, mientras yo tenía el pie de la policía Natalia en mi cara insultándome, y me esposaba”, y agrega: “Les decíamos, tanto a Rodrigo como a Natalia, que los conocíamos, que por qué estaban haciendo esto con nosotros”.

Fernando Leguizamón tenía 31 años

Otra vez, efectivos de las fuerzas de seguridad abusando de su poder contra laburantes de los barrios populares. Rápidamente, llegaron al lugar varios patrulleros y se empezaron a acercar familiares de Fernando y vecinos que luego fueron reprimidos por la Policía. Más tarde llegó Gendarmería para “resguardar” las pruebas de la escena.

A Yesica también le dispararon. La bala apenas le rozó la cara pero podría no estar contando lo sucedido. “Rodrigo no paraba de gritar y pedía que viniera la policía, ´¿qué pasa que no viene la policía?, este me quiso robar´, decía”, relata la mujer que estuvo más de cuatro horas demorada arriba del patrullero estacionado en la Comisaría 5° de Quilmes. Su sobrino también fue demorado y golpeado dentro de la dependencia policial.

“Pido que vayan detenidos. Pido justicia. No quiero que me regalen nada, hicimos la casita con mucho esfuerzo no somos ningunos chorros. Sólo quiero justicia”, afirma Yesica con una voz valiente para seguir adelante con sus hijes y luchar por la injusticia que tuvo atravesar hace una semana. “No se le da un arma a cualquiera”, afirma.

Rápida la justicia… para algunos tramites

Yesica solicita ayuda psicológica para sus hijes. Son cuatro varones de 5, 7, 12 y 13 años, y una nena de 14. “Tenemos miedo”, asegura la mujer que además de ver cómo mataban a su marido frente a ella, al día siguiente recibió la notificación de una medida cautelar por parte de UFIyJ N° 7 de Quilmes a cargo de Ximena Santoro en su contra. Allí le plantearon la “prohibición de acercamiento de los familiares del fallecido Fernando Leguizamón hacia Rodrigo Valdez, su familia y domicilio, medida que durará hasta tanto el avance de la investigación permitan tomar una decisión en contrario”.

Medida cautelar emitida por la UFIyJ 7 de Quilmes

“Pueden ver las cámaras de seguridad, nunca me acerqué a la casa de ellos. Quieren eso, que vayamos a pelear pero nosotros solo queremos justicia”, repite Yesica y agrega que esto “le podía haber pasado a cualquiera, ellos estaban ahí al acecho”. La justicia inmediatamente avanza con resoluciones para proteger a los agentes de seguridad.

Yesica agradece a todos los vecinos, amigos y organizaciones sociales que se acercaron para apoyarla. “Nunca tuve problemas con ningún vecino, me fortalece la ayuda de los vecinos, la gente misma nos dice ´todavía no puedo creer´”, cuenta.

La causa está radicada en Unidad Fiscal de Instrucción y Justicia N° 7 de Quilmes. La familia de Fernando está patrocinada por la abogada María del Carmen Verdú, referente de la CORREPI, quienes ya presentaron lo correspondiente para constituirse como particular damnificada en la causa. Hasta el día de hoy, la fiscal no ha respondido dicho pedido.

En aumento

Desde que comenzó el aislamiento social preventivo y obligatorio -20 de marzo- decretado por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, hasta el 31 de mayo se registraron casi 50 casos de todo tipo de violencia policial, entre ellos casos de gatillo fácil, golpizas, torturas, asesinatos, violaciones y desaparición forzada, según expresó el último relevamiento de CORREPI (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional).

Por su parte, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) envió un pedido de informe a la UFIyJ N° 7 de Quilmes y realizó la presentación ante la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense para que se tomen las medidas necesarias para investigar a los policías involucrados y, si corresponde, ordenar la desafectación preventiva durante el curso del sumario y la instrucción judicial.

En tanto, desde el Colectivo contra el Gatillo Fácil de La Plata aseguraron: “La brutalidad con la que estos criminales de uniforme arrebatan la vida de nuestros seres queridos pese a la cuarentena en contexto de pandemia, no tiene descanso. Son más de 12 casos de gatillo fácil en todo el país en 100 días de cuarentena”.

Los últimos casos más resonante fueron: el fusilamiento de 18 balazos de un agente de la Policía Federal Argentina (PFA) al joven Adrián Barrios en Avellaneda, y la ejecución por la espalda al joven Alan Maidana en Berazategui por otro agente de la PFA, Germán Bentos. Éste último, recibió hace pocos días la orden de prisión preventiva.

La escalada represiva en los últimos meses, en plena cuarentena, aumentó profundamente en los lugares de encierro y en los barrios populares. ¿Los agentes de la Policía Bonaerense tomaron muy enserio la arenga del ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, cuando les dijo: “No hay lugar para tibios”? Recordemos que el ministro, de manera ilegal, se mostró públicamente con un arma larga durante un operativo en Zarate. “Donde manda capitán, no manda marinero”.

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