A 14 años del comienzo de un juicio histórico

El 20 de junio del 2006 comenzaba en el Salón Dorado del municipio el juicio al excomisario Miguel Osvaldo Etchecolatz. Tres meses después era sentenciado a prisión perpetua en el marco de un “genocidio” y en esos días era secuestrado Jorge Julio López, testigo clave

La Comisión Provincial Por la Memoria expresó en sus redes sociales la importancia del juicio a Miguel Osvaldo Etchecolatz, que fue el 20 de junio del 2006, días en los cuales fue secuestrado Jorge Julio López.

El inicio del histórico juicio contra los crímenes de lesa humanidad de la dictadura cómenzó luego de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. La condena tuvo como hechos sobresaliente ser la primera vez que se reconoció que los hechos configuraron delitos “de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio”.

El ex comisario de la Policía bonaerense Miguel Etchecolatz fue, según expresó el organismo de derechos humanos, “un actor clave dentro de la política represiva de Ramón Camps, jefe de la Policía bonaerense durante la última dictadura cívico-militar”.

Etchecolatz fue el primer represor llevado a juicio oral y público en la Argentina. El tremendo hecho político y jurídico se realizó durante 3 meses en el Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata con la presencia de muchísima gente que estuvo presente en cada audiencia.

Una sentencia esperada pero una nueva página de injusticia

Foto: Comisión Provincial por la Memoria

El final del proceso judicial fue tres meses después, el 19 de septiembre. El Tribunal Oral Criminal Federal N° 1 sentenció al expolicía a prisión perpetua.

Sin embargo, la situación aquella noche de septiembre, era de una tremenda tensión no solo por la sentencia en sí misma. Los abogados querellantes, organismos de derechos humanos y todo el campo popular que allí presenciaba la situación, además de su familia, denunciaban que uno de los principales testigos del juicio, y víctima de desapariciónes y torturas, Jorge Julio López había desaparecido… no se encontraba en su casa ni se lo podía hallar en ningún lado.

“Su desaparición puso al descubierto la pervivencia de estructuras ligadas al andamiaje represivo del terrorismo de Estado en plena democracia”, dice la Comisión en su comunicado esta tarde. 14 años después “todavía no se sabe lo que pasó con López: la causa judicial que lo investiga está paralizada”, denuncian.

Etchecolatz fue Director General de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y aquel día fue sentenciado por los delitos de «homicidio calificado», «privación ilegal de la libertad calificada» y «aplicación de tormentos» cometidos contra 8 personas, que sucedieron desde octubre y noviembre de 1976. Aunque previo a este juicio y posteriormente, se conoció que el rol del expolicía fue fundamental en cientos de casos.

A lo largo de tres meses se escucharon a 134 testigos, en su mayoría familiares, policías y liberados de los centros clandestinos de detención.

Las víctimas

Diana Esmeralda Teruggi era una estudiante de Letras de 26 años. Fue asesinada en 1976 en la ciudad de La Plata junto a tres compañeros de militancia, en un operativo que comandaron Camps y Etchecolatz, el grupo de tareas bombardeó durante cuatro horas la casa en la que Diana vivía con su hija Clara Anahí, de dos meses, y su pareja, Daniel Mariani, un economista de veintiocho años. La niña (ahora adulta) aun no pudo ser contactada para ser reestablecida su identidad.

Patricia Dell’Orto fue secuestrada junto a su esposo Ambrosio de Marco, en una quinta de la localidad de City Bell el 5 de noviembre de 1976, y vistos en el Pozo de Arana, uno de los centros clandestinos de detención que funcionaron en cercanías de la ciudad de La Plata, donde fueron torturados y ejecutados con disparos a la cabeza, tal como describió Jorge J.Lopez durante el juicio.​

Nora Livia Formiga, Elena Arce Sahores y Margarita Delgado fueron secuestradas el 22 de noviembre de 1977 en el domicilio de la primera en La Plata, y fueron vistas tanto en La Cacha como en la Comisaría 8º de la policía bonaerense, víctimas de la aplicación de tormentos fueron asesinadas y sus cuerpos enterrados en tres tumbas del cementerio de La Plata como N.N.​

Jorge Julio López fue detenido ilegalmente el 27 de octubre de 1976, y mantenido en cautiverio hasta el 25 de junio de 1979, habiendo estado detenido en el pozo de Arana, en las comisarías 5º y 8º de La Plata y finalmente en la Unidad 9 del Servicio Penitenciario Provincial a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, lugares en los que fue torturado en reiteradas oportunidades. El 18 de septiembre del 2006, a un día de la sentencia de este juicio, López fue secuestrado y aún continúa desaparecido.

Nilda Emma Eloy, fue secuestrada del domicilio de sus padres en La Plata el 1 de octubre de 1976 por un grupo comandado por Etchecolatz y llevada a distintos centros de detención La Cacha, Pozo de Quilmes, Pozo de Arana, el Vesubio y El Infierno, torturada en reiteradas oportunidades y la Comisaría 3ª de Lanús, hasta que fue colocada a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y llevada a la cárcel de Villa Devoto donde recupera su libertad a principios de 1979. Durante el resto de su vida Nilda militó por memoria, verdad y justicia. Falleció en noviembre de 2017.

Jorge Julio López fue un testigo fundamental en el relato de los crímenes cometidos por Etchecolatz. La causa de su desaparición “está paralizada”

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