El arte de enseñar mini básquet

Se realizó la primera edición del Café Najnudel, un encuentro virtual donde invitaron a varias personalidades deportivas para informarnos, debatir y compartir sobre diferentes temáticas. El encuentro fue emitido por el canal oficial de YouTube de la APdeB

Por Manuel Bikauskas

Los disertantes fueron Josema Castro Belmonte, Director de la Escuela de Entrenadores de la Federación de Murcia y miembro de la junta directiva de dicha institución; Daniel González, quién es profesor de educación física y preparador físico de básquetbol, ciclomotorista y especialista en deporte escolar; Pablo Genga, profesor de Educación Física y entrenador de básquet. Co-autor del manual de mini-básquet de la CABB. El encuentro fue mediado por Gustavo De Benedetti, Coordinador Deportivo de la APdeB y entrenador de básquet. 

Repasaremos los principales comentarios sobre el tercer tema compartido en la charla, referido a, la enseñanza y diversión en el mini básquet, necesidades e intereses.

Daniel González habla de la enseñanza y la importancia del resultado: “a veces la competencia si no está muy bien entendida por quienes ejercen la enseñanza, no sirven para formar, sirve para deformar. Entonces no es el resultado, es lo que se hace para obtener ese resultado, Si desde el principio buscamos el resultado, tengo miedo de que no formemos.”

Entonces, Pablo Genga, introduce la relación de enseñanza y aprendizaje en el proceso de los chicos: “Nosotros enseñamos un montón de cosas que los chicos no aprenden y los chicos aprenden un montón de cosas y no de nosotros. En el medio, entre enseñanza y aprendizaje hay dos variables que no podemos desentender, una es el deseo que tenga el chico de aprender y el deseo se instala a través de las emociones, si yo no logro ser significativo para ese chico, no voy a instalar el deseo. Me parece que los intereses son de los chicos, ahora, la necesidad, la conocemos nosotros que somos los profesionales de esto. Encontrar un equilibrio entre intereses y necesidades es realmente el secreto de ser un buen profe de mini básquet.”

Josema Castro, refiere a un apodo para aclarar su concordancia con lo que dicen Pablo y Daniel: “A mí me llaman muchas veces mis alumnos ‘Josema el gris’, porque siempre les digo que los extremos son malos, me gusta una metodología intermedia. Tienes que saber la madurez técnico/táctica que tienen tus jugadores para saber si tienes que organizar una tarea, de mando directo o resolución de problemas o descubrimiento guiado. Lo importante es saber que feedback aplicas al jugador en cada momento concreto, a quien, de manera personalizada, a qué edad y también depende de la madurez de cada jugador.”  

A la charla, el moderador, suma la pregunta de Juani Ramírez, entrenador de las selecciones U13 de La Plata, que refiere a “¿Cuánto interviene la sorpresa como método de enseñanza y motivación en la planificación de las prácticas?” 

Pablo comienza su respuesta retomando el hilo conductor mencionado por Josema: “No hay modelos de enseñanza buenos o malos. Los modelos tradicionales no son algo malo y ni los modelos activos son los que nos vienen a resolver todos los problemas, en todo caso hay modelos más adecuados o menos adecuados, en función del contenido a enseñar, del contexto, de los objetivos que me plantee con ese grupo. Creo que en la heterogeneidad del modelo de enseñanza está el secreto del buen profe se aprenden jugando situaciones tácticas, situaciones de resolución de problemas, pero se juega con lo aprendido en relación a las técnicas.”

Josema agrega: “Hay tres o cuatro juegos que los niños siempre quieren jugar, si tu cambias todos los días de ejercicio, vas a perder mucho tiempo en la organización de la tarea. Pero si metes casi siempre los mismos juegos y haces variantes de esos ejercicios, vas a tardar poco tiempo, vas a generar una sorpresa, va a entender mucho más y va a jugar siempre al juego que a él le gusta, pero tú sabes que ese juego no tiene el mismo objetivo.” 

Daniel, habla del trabajo de artesano que implica la enseñanza: “los sistemas de enseñanza se tienen que adaptar a los chicos, y no los chicos al sistema. Lo que a mí me da un poquito de miedo es, como enseñamos en los centros de formación docente. Esto es creer que hay una sola forma de enseñar, por eso creo que es un arte, porque es posible que tenga hasta que reinventar la forma de enseñar.”

Luego de que el moderador propusiera el eje, referido al bio-banding, Pablo introduce: “Un error que hicimos mucho tiempo, es universalizar al sujeto, el niño de ocho años, de nueve, de diez. ¿Qué niño de ocho, de nueve o diez? Ahí se mete el bio-banding, la tendencia del deporte infantil de los últimos años, va a ordenar la competencia y la enseñanza, no en función de la edad cronológica ¿Por qué? porque las experiencias previas son lo que determinan las posibilidades y limitaciones de los chicos.”

Menciona las posibilidades que genera la implementación de esta herramienta: “Poder agrupar a los chicos en función de su edad madurativa, se establecen diferentes franjas en función de, la edad cronológica y la edad madurativa. Y se organiza la competencia en función de eso, me parece que es muy sano, y me parece que iguala a todos para competir en igualdad de condiciones a nivel físico solamente, no a nivel técnico. Es un recurso más, sobre todo para tratar de minimizar la deserción en el deporte infantil que es algo que viene creciendo.”

Josema: “No tengamos miedo a subir jugadores que su madurez técnica/táctica o física, le puede hacer entrenar con los jugadores de arriba. No debemos tener miedo a en subir jugadores o jugadoras de categoría para entrenar y para competir, porque los jugadores que están abajo, no están para agitar la toalla. Tienes que darles responsabilidad también, si el club nos deja, adelante y si no nos deja, hay que intentar que vean esto.”

Para finalizar, Gustavo introduce la pregunta de un espectador sobre: ¿Cómo educar o hacerles entender a los padres de estas cosas? Respecto a que los entrenadores tratan de buscar lo mejor para los chicos. A lo que todos concuerdan en que, es un momento, no solo para enseñarles a los chicos, sino a las familias, siempre pensando y priorizando el diálogo con fundamentos.  

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