Le gatillaron, la bala no salió y decidió mudarse

Fotos Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

Una mujer fue atacada por tres asaltantes que quisieron meterse en su casa. Sólo lograron robarle la cartera, pero el mayor susto fue que le dispararon en un intento fallido. Con su familia, resolvieron dejar el barrio e irse a un lugar más seguro

Aunque la bala del revólver no haya salido, Miryam Davidenko tomó una decisión que le trae tristeza: ha decidido dejar la casa que habita desde hace 40 años, donde nacieron sus tres hijos, donde tiene su consultorio psicológico y donde conoce a todos los que circulan por la calle 5 a la altura de 523 en pleno corazón del barrio de Tolosa.

Es que el lunes a eso de las 19.15 volvía de una clase de danza, cuando tres hombres de entre 20 y 30 años quisieron meterse en su casa por el garaje. Al ver que ella lloraba y gritaba, uno de los ladrones la sujetó por el rostro tapándole la boca y otro directamente le gatilló a la altura del pecho.

“Es el tercer robo que sufrimos con mi marido en menos de un año”, dijo la psicóloga Myriam a Pulso Noticias. “Siempre fue con armas, en el anterior a Daniel también le dispararon. Usaron una nueve milímetros y la bala salió pero por suerte no lo hirieron”, explicó.

Junto a su marido dejará la casa familiar para irse a un departamento

Así que hoy -con la presencia de sus tres hijos que ya no viven allí- resolvieron llamar al tasador para que el inmueble sea puesto a la venta. Myriam atribuye la situación a un contexto de pobreza “que se viene acrecentando desde hace más de catorce años”, donde las drogas vienen haciendo “estragos” en la clase social más vulnerable.

“Por mi profesión tengo algunas herramientas además de haberme desahogado llorando, y pienso que hay que salir adelante y reponerse”, refirió Myriam, y argumentó: “Pero además puedo hablar, expresarme y decir lo que pienso sobre las situaciones que estamos viviendo de violencia, sobre una pobreza que debe ser tratada no sólo con asistencia, sino con trabajo para la gente, sobre una Justicia que es buena pero que debe mejorar porque es lenta”.

El Ford Ka que le quisieron robar a Myriam era el que había comprado en febrero, luego de que el seguro le reintegrara el dinero del que le habían sustraído en el ataque anterior. Esta vez los ladrones no pudieron llevárselo, pero sí algunos objetos que la mujer usa para trabajar. “En mi bolso tenía los documentos y también el celular, donde tengo los números de todos mis pacientes. Ahora se me está complicando el tema del contacto con ellos pero espero que se solucione pronto”, contó.

Ahora, con una entrada más iluminada gracias a los focos que colocó su hijo menor, la denuncia policial y las advertencias entre los vecinos, la psicóloga renueva su esperanza de tener un poco de tranquilidad.

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