El encierro desde el encierro, en la pluma de Mariela Anastasio

Con su micro obra “El día que los cisnes regresaron a Venecia”, la dramaturga platense participará de una antología de teatro sobre confinamiento, que saldrá en España el mes próximo. La creatividad en tiempos de home office y el difícil escenario que atraviesan las salas independientes, en este mano a mano con Pulso Noticias

Por Lautaro Castro

Después de haber presentado dos obras en Zaragoza y Barcelona, en 2018, y de que el año pasado fuera convocada por la editorial madrileña Ediciones Invasoras para una antología sobre trabajo esclavizante, de la que derivó el libro La Patria de los Parias, puede decirse que España le sienta muy bien a Mariela Anastasio. La dramaturga platense, de 40 años, sigue cosechando buenas impresiones del otro lado del mundo y el 2020 no es la excepción.

Esta vez, el sello capitalino la tuvo en cuenta para la publicación de un material que recopila micro obras teatrales cuya temática, de acuerdo con los tiempos que estamos viviendo, gira en torno al confinamiento. Así nació De los días sin abrazos, conformado por 25 producciones, las cuales solo tres no son españolas: dos corresponden a autoras argentinas (entre ellas, Anastasio) y la restante a un mexicano.

La historia escrita por Mariela, “El día que los cisnes regresaron a Venecia”, tuvo como chispazo inicial los fenómenos naturales que está experimentando el mundo a raíz de la cuarentena. Sin embargo, ella misma aclara, en diálogo con Pulso Noticias, que no se trata de un relato puramente ligado a la realidad: “La idea la tomé de una noticia que hablaba de los animales que habían aparecido en distintos lugares donde antes no podían ni siquiera asomar. Me pareció poético el título y a partir de eso armé una situación algo fantástica.”

La protagonista es una chica italiana que, después de un largo período de encierro, sale nuevamente al mundo exterior y se encuentra con sus antepasados muertos, todos ellos víctimas de distintas pestes desatadas en Europa a lo largo de la historia. A partir de la trama, Anastasio aborda distintas situaciones que ineludiblemente hoy nos atraviesan: la muerte, el aislamiento, la soledad o las despedidas a nuestros seres queridos que no pudieron concretarse.  “Me propuse abordar todos esos temas, pero desde un lugar más bien poético y no tan realista. Ni siquiera aparece la palabra coronavirus en el texto”, insiste la autora.

De los días sin abrazos se presentará oficialmente al público el 10 de junio, vía Zoom, desde Madrid. Por ahora, la edición será solo física y deberá esperar para que pueda interpretarse sobre un escenario: “La idea sería llevarlo al teatro, pero la verdad es que todo está muy complicado en España. Estas obras cortas son de fácil montaje, por eso la idea es que en algún momento se puedan realizar. Hay gente a la que les interesa, se contacta con el dramaturgo y después, si obtienen los derechos, las pueden hacer. Pero bueno, en este momento, en principio, es solo lanzarlas”.

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En nuestro país la situación del teatro no difiere demasiado. Con las salas cerradas, los trabajadores del sector hacen malabares para poder tener algún ingreso, más allá de alguna ayuda estatal que puedan recibir. En las últimas semanas, organismos como el Fondo Nacional de las Artes o el Instituto Nacional del Teatro dispusieron algunas líneas de ayuda para artistas y dueños de salas, pero lo cierto es que en este contexto de nula actividad todo parece poco.

¿Cómo se las rebuscan las y los trabajadores teatrales para seguir de pie?

—Al margen de las propuestas que ofrecen los teatros bancados por el Estado, como el Cervantes, en Capital Federal, o el Coliseo Podestá, en La Plata, el sector en general está muy parado. Algunas salas están vendiendo entradas a futuro, para cuando la actividad pueda retomarse; otras, sobre todo las independientes, hacen teatro a la gorra a través de YouTube. Es decir, facilitan un link para ver obras que se producían en esas salas a cambio de una suma simbólica. Hay también iniciativas de teatro desde el auto, como el autocine, con pocos actores en escena. Se hacen esfuerzos, pero la verdad es que está todo muy complicado. En La Plata, las salas dependen únicamente de los subsidios estatales para subsistir. O a lo sumo, negocian para no pagar el alquiler. Creo que, por lo menos, hasta el verano los espacios van a seguir cerrados y sin público.

Los días de Mariela en cuarentena son sumamente activos, incluso más de lo que ella hubiera deseado. La mayor parte del día lo destina a su tarea docente, entre la Escuela de Arte de Berisso, el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 8, donde dicta materias de carreras adscriptas al ISER, y los talleres de narrativa on line que ofrece a través de su fan page Recursos Literarios.

El tiempo parece no alcanzarle, pero, aun así, trata de hacerle un lugar a la creatividad.  “Por momentos me satura tanta clase virtual, adaptar los contenidos, corregir, contestar consultas. Trabajo mucho más que antes. Y también está la familia…Pese a todo, intento buscar espacios libres para ponerme a escribir, porque también es algo que necesito. Me engancho bastante con las convocatorias y concursos que van apareciendo. O escribo a partir de algunas cosas que escucho que me interesan. Me agarro bastante de eso”.  

Antes de la pandemia, Anastasio tenía en marcha algunos proyectos personales que, dada las circunstancias, quedaron stand by. Entre ellos, un libro con clases y ejercicios, que sintetiza sus 15 años a cargo de talleres literarios. También una novela asomaba en el horizonte, así como algunas ideas más. Ya habrá tiempo de retomar todo eso, no hay por qué alarmarse. Después de todo, el motor creativo nunca se detuvo: “Siempre estoy escribiendo cosas”.

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