Puente de Fierro: la tecnología al servicio de los barrios populares

Es el asentamiento más grande de La Plata y, como tal, una de las zonas con mayor riesgo de contagio. Un equipo interdisciplinario de la UNLP y CONICET consiguió financiamiento para desarrollar un Sistema de Vigilancia Epidemiológica Comunitaria que permitirá, a través de una App, identificar con mayor rapidez diferentes problemáticas. Los detalles del proyecto, en esta nota con su director, Horacio Bozzano

Por Lautaro Castro

A medida que la estadística oficial sobre contagiados y fallecidos por COVID 19 se actualiza a diario, la compleja situación en los barrios populares del país se acentúa con mayor fuerza. Por caso, en Capital Federal, epicentro de los casos junto al conurbano bonaerense, las autoridades sanitarias locales contaban -al 13 de mayo- 8 fallecidos y 759 casos positivos en asentamientos, casi un 25 % del total del distrito. En la villa 1-11-14 del Bajo Flores, de 10 testeos recientes realizados a personas con síntomas, 8 fueron confirmados; el Barrio Mujica de Retiro, por su parte, registra una tasa de positividad del 67 por ciento. Números y más números que van en la misma dirección.

Puente de Fierro es, con 5200 habitantes, la urbanización informal más grande de las aproximadamente 160 que existen en el Gran La Plata. Territorio rectangular de 56 manzanas, está ubicado entre las calles 22 y 30 y 85 y 90, en la periferia sudeste. Aquí, donde las necesidades siempre existieron, en tiempos de pandemia se multiplican.

Horacio Bozzano es Doctor en Geografía, Ordenamiento Territorial y Urbanismo e Investigador Principal del CONICET, y desde hace varios años realiza –junto a un equipo interdisciplinario- trabajos de intervención territorial en barrios marginales de la región. En 2013, luego de la inundación del 2 de abril, comenzaron con su tarea de investigación sobre problemáticas sociales y ambientales que incluyó, entre otras localidades, a Villa Elvira, Altos de San Lorenzo, Los Hornos y también algunas de Berisso y Ensenada cercanas al Polo Petroquímico y la refinería de YPF.

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Hace aproximadamente cuatro años, la actividad del grupo se centró en Puente de Fierro, donde hoy sigue desempeñándose. Horacio conoce el lugar como pocos: acompaña a los vecinos y organizaciones que allí conviven; sabe de los conflictos internos, así como de las preocupaciones y problemáticas que atraviesan a diario. “No la están pasando nada bien. Son tiempos en que se exacerba la emocionalidad. Muchos no tienen qué comer y, si antes faltaba trabajo, ahora falta más. Hoy son un ejemplo de solidaridad, más allá de las dificultades en la entrega de mercadería”, describe el también docente de la Licenciatura en Geografía en la Facultad de Humanidades de la UNLP.

No obstante, días atrás, Bozzano y su equipo recibieron una gran noticia que los impulsa a seguir. Su proyecto “Acciones, protocolos y dispositivos en Barrios Populares de Argentina: Prevención, control y monitoreo del COVID-19. Caso Barrio Puente de Fierro (La Plata, Buenos Aires)” fue seleccionado –junto a otras 63 iniciativas, dos de ellas también de la UNLP- por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (‎MinCyT), en el marco de una convocatoria extraordinaria lanzada semanas atrás para financiar investigaciones relacionadas con el coronavirus.

Concretamente, se trata de la generación de un Sistema de Vigilancia Epidemiológica Comunitaria (SVEC) el cual permitirá, gracias al uso de Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), identificar la situación particular de cada familia en el actual contexto de pandemia. Así lo detalla el especialista: “Se materializará a través de una App en el celular, que los vecinos utilizarán para transmitir información en materia sanitaria, laboral, alimentaria, de vivienda, etc. Esa data va llegar a nosotros para luego ser relevada. Sabremos, al instante, todo lo que está pasando en el barrio”.

Puente de Fierro está ubicado en la periferia sudeste platense. Mapa: Arq. Rocío Rodríguez Tarducci

El carácter innovador de la propuesta radica en que, a partir de esta información digitalizada, se podrán procesar y analizar datos epidemiológicos, sanitarios y territoriales, además de utilizar herramientas computacionales para el proceso de grandes volúmenes de datos (Big Data) que propongan una variedad de respuestas rápidas en una coyuntura de emergencia sanitaria. En la misma línea, también funcionará un Sistema de Información Geográfico en Epidemiología y Salud Pública (SIGEP), con datos en tiempo real sobre los individuos, hogares y viviendas del barrio.

Si bien en cada casa hay, por lo general, un dispositivo móvil, la principal complicación pasa por la inaccesibilidad a internet. Es por eso que se prevé iniciar gestiones con empresas de telefonía para obtener datos móviles sin costo.

Uno de los grandes desafíos del proyecto apunta al “casa por casa”, es decir, que llegue absolutamente a todos, algo que difícilmente sea posible sin un trabajo articulado. A Bozzano lo acompañan médicos, epidemiólogos, comunicadores sociales, informáticos, terapistas ocupacionales, arquitectas, historiadores, entre otros profesionales. Todos ellos darán forma a una red barrial, vincular, comunicacional, interinstitucional e intersectorial que promueva la autoprotección (individual, grupal y comunitaria) ante el COVID-19. Esa red contempla también a los distintos actores sociales del barrio: organizaciones, instituciones, comedores, merenderos, cooperativas, iglesias, centros de salud e instituciones educativas.

¿Cómo va a ser el trabajo de la red? ¿Esperan tener resultados en el corto plazo?

—Para que podamos ordenarnos mejor, van a haber tres referentes por cada una de las 56 manzanas. Es una zona de muchísimo movimiento, con gran presencia femenina. De las 35 organizaciones que conocemos, 33 están lideradas por mujeres. En ese marco, vamos a trabajar nosotros. Una de las propuestas, por ejemplo, es hacer y viralizar videos de corta duración con tips de autocuidado. Queremos que ese contenido genere un aprendizaje colectivo en los barrios populares. En cuanto a los tiempos, el MinCyT sugiere que tengamos avances concretos en aproximadamente 60 días. Algunas manzanas seguramente tendrán mejores resultados que otras, pero que vamos a tenerlos, sin dudas.

La iniciativa en Puente de Fierro se enmarca en una mucho mayor, de alcance nacional, también dirigida por Bozzano. Esta incluye experiencias en Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco y el conurbano bonaerense, que realizan importantes tareas de diagnóstico orientadas a acompañar políticas públicas. El objetivo, claro está, será establecer un modelo en este tipo de proyectos a fin de que puedan implementarse con mayor asiduidad a futuro: “La pandemia algún día va a terminar, pero la gente va a seguir teniendo muchas necesidades. Trabajamos para que Puente de Fierro sea ejemplar y replicable, la cara de los 4.400 barrios populares de la Argentina. Queremos que esto derive en una política pública”.

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