“Una jugadora en Argentina recibe un salario 10 veces menor al de un jugador”

A días de lo que fue el Día Internacional del Trabajo, nos es común pensar que el trabajo es cualquier acción. Pero no, y como los ha diferenciado Hannah Arendt -una gran intelectual surgida en la Segunda Guerra Mundial, a cual recomiendo leer- no es lo mismo trabajolaburo -laboro- y acción. Pero no vamos a ir a una definición filosófica, que sin dudas será interesante, pero no alcanzaría un simple espacio de párrafos

Por Sergio Pomares

Que hay trabajo en el vóley argentino, no hay ninguna duda. Ahora hay que adentrarse para conocer bien el contexto, la realidad. Sin dudas que alguien/alguna piensa primero en cuánto gana y la diferencia. Pero también hay que entender la definición jurídica de trabajo que es lo que más cercano a la definición moderna que necesitamos.

Por la misma actividad, el vóley en Liga, los hombres reciben «10 veces más que las mujeres». Según datos que ha conseguido el Colectivo Doble Cambio, «los jugadores perciben por mes $35.185 pesos argentinos y las jugadoras, $3.507». Ahí está el detalle económico, sin dudas el más fuerte porque en el mundo capitalista en donde vivimos la necesidad de tener genera la posibilidad de hacer. Sin embargo, tener para hacer no significa ser.

En las sociedades modernas en las que vivimos, esta relación laboral está unida mediante un contrato de trabajo. Detalles mínimos obligatorios, derechos y leyes. «El contrato laboral y el hecho de tener un sueldo, es lo que indica que el trabajador/la trabajadora efectivamente es parte de una relación laboral», mantiene la investigadora venezolana Carmen Añez Hernández.

«La subordinación es el elemento que le da el poder al/la patrono/a de establecer una relación de obediencia, orden, ubicación su fuerza de trabajo y la toma de decisiones. El/la empleado/a está sometido/a al cumplimiento del contrato hasta que terminen las condiciones de dicho acuerdo», agrega Añez Hernández. Sobre esto, les sorprendería saber un detalle: casi solo el 20 por ciento de las jugadoras de Liga lo tiene. Todas ellas cumplen igual, representando a la institución, poniéndose los colores y presión al hombro. Cuando las lees o te cuentan que juegan por amor al vóley, es literal y esta información dada a conocer por el Colectivo lo demuestra.

Dentro de la realidad y contexto en el que viven las jugadoras, que la gran mayoría tiene otros trabajos para solventar su vida, el Colectivo Doble Cambio ha dado a conocer que «casi el 80% de las jugadoras de la Liga Argentina Femenina no posee ningún tipo de acuerdo contractual que garantice una prestación laboral con su club».

Se puede entender que es una relación laboral, de necesidad. Laburo -laboro- según Arendt «es la actividad correspondiente al proceso biológico del cuerpo humano, cuyo espontáneo crecimiento, metabolismo y decadencia final están ligados a las necesidades vitales producidas y alimentadas por la labor en el proceso de la vida«. Una relación de dependencia, con desigualdad jurídica que imposibilita una relación contractual. Y respecto a esto, el doctor en Derecho Alain Supiot sostiene: «el mundo del trabajo solo puede ser civilizado si el trabajador/a se organiza sindicalmente y negocia colectivamente en este sistema, todo se vende y se compra; las mercancías, la tierra y el trabajo». Otra de las bases y motivos de la necesaria creación de Doble Cambio, ante oídos sordos en ámbitos directivos del vóley nacional.

Siendo el doble la cantidad de jugadoras por sobre jugadores en Argentina (10.000 de diferencia, aproximadamente), con buen aporte de liga local para los torneos internacionales de Selección, desde el Colectivo han puesto la frase ‘Feliz día’ entre signos de interrogación. Y motivos sobran.

Aquí, una simple explicación y el espacio para más detalles de dar cuenta las diferencias que hace años y años se mantienen, por una sola forma de pensar, actuar, desde dirigentes y sociedad en sí. No son caprichos, de tener por tener. Son derechos, no privilegios como actualmente lo son.

En la teoría -reglamento-, al vóley solo diferencia la altura de la red al juego de hombres con el de mujeres. Pero nivelar esa red no hará que sea todo igual, ya que la teoría sin práctica no tiene sentido alguno. Y es esa práctica -acciones y valores- la que literalmente diferencia a hombres y mujeres en el vóleibol. Esa práctica hará «nivelar la red».

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