Ensenada: 5 de Mayo, algo más que un club de fútbol

Sirven comida hecha por los jugadores a vecinos carenciados, que cada vez son más. El equipo que participa en Liga Amateur y lleva el nombre de la fecha aniversario de la ciudad ribereña se levanta en la semana de forma extraordinaria

Por Gabriel López

El cincomayense, un conglomerado barrial que se distingue del resto por su construcciones altas, de direcciones señaladas por número de manzana y una letra para la torre, de un lado con posibilidad de vista al río más ancho del mundo y del otro lateral hacia un frondoso verde del interminable Camino Rivadavia, cuenta con un corazón deportivo, más futbolero que de otras actividades por la cantidad de pibes y muchachos que concurren: Centro de Fomento 5 de Mayo.

Sí, el que lleva la fecha de fundación de la Ensenada de Barragán. Esta vez cayó martes 5, con un cielo gris como el color de la camiseta, que pelea por sacar los nubarrones. Un panorama inesperado para los bailarines del fútbol, que ahora no buscan una pelota sino la forma de “aprender sobre la marcha” en el servicio social. La faceta, confiesan, por momentos les sienta bien pero al rato puede descorazonarlos ante “la foto” que sacan con sus propios ojos.

“Son tantas personas que esperan con varios tuper que volvés con un nudo en la garganta. Es que cada vez hay quienes tienen más y más y los que no tienen”, dice Martín Abelando, alrededor de uno de los seis discos. El fútbol es una incógnita. Primero se hablaba por curiosidad, mientras hacían la comida sólo dos días. Después, a medida que al trabajador se le complicó el parate social, la preocupación no fue más cuándo volverán a jugar en la Liga sino “agregar dos días más”.

“No se va nadie sin comer”

A pocas cuadras está el estadio de Cambaceres, una de las entradas obligadas hacia estas torres grises como los últimos cielos, se escucha a la gente del CF 5 de Mayo darse aliento para no dejarse ganar por la adversidad. Es que ahora no solo han llegado del lugar sino que esa cola la hace gente que no conocen tanto, porque son de otros barrios.

De martes a viernes la olla popular crece gracias a la mercadería donada por los comerciantes de pollajerías y carnicerías, y otro tanto por decisión del Municipio. A las 17, de martes a viernes, empiezan a desplegar la tarea, que a las 20 terminará en la ayuda concreta con el ruido revolucionario de esos dos cucharones de aluminio contra la olla, cuando los jugadores y técnicos, con la indumentaria que los protege como las normas sociales mandan, entran en el único momento de regocijo que puede darles la vida después de la familia y el fútbol.

Las pelotas, mientras tanto, hace más de cuarenta días descansan en un galpón con olor a humedad y encierro de vestuario. En cuanto pase el temblor jugarán por la Primera C de la legendaria Liga Amateur Platense de Fútbol donde arrancará seguramente un nuevo sueño, un nuevo esfuerzo que une más a la gente en tiempos de pandemia que, como ayer confirmó la ciencia, nos tiene “todos atrás y defendiéndonos” por causas de un virus mal nacido por causas naturales…

Quienes deseen contribuir con esta institución para su servicio de viandas, pueden comunicarse al 221 642-1856.

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