Un documental sobre nuestras deudas en materia de Salud Mental

“El vecino del PH. Del barrio al manicomio”, de Fernando Figueiro, indaga en un sistema arcaico que padecen tanto los enfermos psiquiátricos como su entorno. La desmanicomialización que nunca fue y el negociado de los psicofármacos, en esta nota de Pulso Noticias con el director del largometraje que está disponible en YouTube

Por Lautaro Castro

El 4 de junio de 2015, los principales portales de noticias y canales televisivos centraron su atención en un PH del barrio porteño de Mataderos. Allí había acudido personal de la Fiscalía General de la Ciudad de Buenos Aires, luego de que una pareja denunciara a uno de sus vecinos por amenazas y agresiones. Horas después, el hombre aceptó voluntariamente que le realizaran una evaluación psiquiátrica, la cual finalmente determinó que se trataba de “un enfermo psicótico que es peligroso para sí y para terceros”. La resolución del caso fue la más esperable y dio pie a todo tipo de títulos aleccionadores, del estilo de “Amenazó a sus vecinos y terminó internado en el Borda”.

Por ese entonces, el realizador Fernando Figueiro estaba en pleno proceso de investigación para su primer documental, centrado en la actualidad del campo de la salud mental. Ya tenía algunas ideas en mente sobre cómo abordarlo, pero cuando el episodio mediático llegó a sus oídos supo que encajaba perfectamente en sus pretensiones: “Lo utilizamos como disparador, porque refleja esa necesidad que tienen las personas de tener otro tipo de atención y que el sistema –desde hace décadas- no cubre. En la mayoría de estos casos, la única opción que hay es la internación o la medicación posterior”, cuenta Figueiro a Pulso Noticias. Así comenzó a tomar forma El vecino del PH. Del barrio al manicomio, un certero relato que da cuenta de la crisis que atraviesa la Salud Mental en la Argentina y los intereses existentes en torno a ella.

Para llevar a cabo su trabajo, que demandó cinco largos años, Fernando contó con una ventaja previa: al ser familiar de un usuario del sistema de salud mental, conocía la problemática de primera mano. Él mismo había padecido la falta de un espacio intermedio que pudiera darle, tanto al enfermo como a su familia, la contención que necesitaban. Por eso se identificó plenamente con los testimonios –presentes en el film- del sobrino del “Vecino del PH” y de las personas que vivían en los departamentos contiguos, todas ellas víctimas de la incertidumbre, el miedo y el desamparo.

Luis e Inés, una pareja de vecinos que padeció la situación, dio su testimonio en la película

Como paso necesario para entender dónde está parado hoy nuestro país en materia de salud mental, el largometraje propone una historización que va desde fines del siglo XIX, con la creación de los grandes manicomios, hasta la actualidad, marcada por el incumplimiento de la Ley Nacional 26.657, sancionada en 2010, que establece -entre otros puntos – la “sustitución definitiva” de las instituciones de internación por “dispositivos alternativos” que promuevan la integración familiar, laboral y comunitaria del paciente.

Claro que la vigencia de los neuropsiquiátricos no sería posible sin un respaldo ideológico, sin una concepción que está arraigada hace tiempo en nuestra cultura. Muy poco ha cambiado respecto de la visión positivista de los orígenes, que entiende a la locura como un proceso biológico y puramente cerebral. El loco, considerado un ser “peligroso”, resulta una amenaza para el resto de la población y debe ser encerrado.

En el documental queda clara esa contradicción entre lo que propone la ley y lo que en realidad ocurre, pero también que hay otros intereses detrás…

—Quisimos mostrar que la desmanicomialización, tal como la propone la ley, no existe. Lo que en realidad hay es una manicomializacion privada, es decir, una derivación de pacientes a clínicas privadas, como forma de destruir esas estructuras públicas, como el Borda o el Moyano. Ese ajuste sobre la salud pública se traduce en un negocio para las clínicas privadas y no en la creación de los dispositivos alternativos que corresponden.

Otro de las cuestiones centrales que aborda la producción es el creciente consumo de psicofármacos y el negocio que este representa para los grandes laboratorios. En 2017, Figueiro y su equipo asistieron a un Congreso de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), en Mar del Plata, donde pudieron experimentar de cerca esa lógica. “Es una imagen muy visual de lo que queríamos mostrar: el proceso de mercantilización de la salud. Ahí estaban las farmacéuticas vendiendo sus productos, como si fueran una mercancía. Parecía un shopping de la psiquiatría”, recuerda Fernando, de 46 años, egresado de la Universidad Nacional de Lanús.

Visitadoras médicas en un congreso de psiquiátras, en Mar del Plata. El creciente consumo de psicofármacos, pensados más como un producto comercializable que una efectiva solución para el paciente, es uno de los ejes del film

A partir de la dicotomía entre los conceptos de medicación (entendido este como un acto de salud necesario) y medicalización (el fármaco como producto comercializable), Figueiro también se adentra en cierto “reduccionismo” que caracteriza a muchos profesionales de la psiquiatría en torno al padecimiento subjetivo.

El film incluye las voces de algunos psiquiatras que defienden fuertemente al psicofármaco, ¿cómo sintetizarías su visión después de haber hablado con ellos?

—Están atravesados por una mirada neo positivista. Eso de querer encontrar mapas genéticos, identificar la locura en algún lugar del cerebro y suministrar una medicación específica que permita ponerle fin. ¿Tenes un problema? Bueno acá está la pastillita. Eso habla del psicofármaco como elemento de control sobre el padecimiento. No se trata solamente de dar una medicación, sino además de trabajar en la persona; averiguar qué le pasa o cuál es la causa por la que está sufriendo. Debe haber otros abordajes más allá de lo estrictamente neuronal.

Más en línea con esta última mirada, en el documental cobra protagonismo el testimonio de un grupo de psicoanalistas, integrantes de la Revista Topía, que abogan por la desinstitucionalización del paciente. Figueiro justifica su inclusión: “Tienen una visión distinta del campo de la salud mental y además realizan una gran tarea de difusión de artículos, libros y entrevistas a profesionales. Para mí fueron una fuente de consulta muy importante durante el proceso de investigación”.

La idea original era que El vecino del PH…se estrenara oficialmente este mes en salas, pero la cuarentena obligatoria postergó esa posibilidad hasta nuevo aviso. Como no quería demorar más su difusión, Fernando decidió entonces subirla completa YouTube. “La película tiene una finalidad social y nos pareció acertado que circulara en estos momentos de encierro generalizado”, dice. Entre tantas recomendaciones audiovisuales que por estos días nos llegan, acá tenemos una muy buena opción. A ver y reflexionar.

Mirá “El vecino del PH. Del barrio al manicomio” completa

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