Así vive Maradona en cuarentena

El entrenador de Gimnasia pasa sus días en su casa de Bella Vista: visita de sus médicos, charlas con el Gallego Méndez y el presidente Pellegrino, banca a Agremiados y preocupación por el pago a jugadores

Sus visitantes recurrentes son sus médicos, que siguen día a día su salud. El doctor Leopoldo Luque y el kinesiólogo Nicolás Taffarel pasan seguido por su casa para atenderlo e ir marcando su evolución. Diego suele levantarse a eso de las 11 de la mañana, para encarar el día con distintas actividades, obviamente sobresaliendo las que tienen que ver con Gimnasia.

A diario charla vía FaceTime con el Gallego Méndez, su ayudante de campo en el Lobo. Además de ir siguiendo los entrenamientos caseros de los jugadores, debaten para delinear estrategias cercanas (si el torneo continuara) o a futuro lejano (suponiendo que se arranque en la próxima temporada). Respecto de eso hay un detalle: Maradona siempre les dice a sus íntimos que quiere ganar los puntos en la cancha para que CGE siga en Primera, es decir no sueña con una suspensión de torneo y descensos que lo beneficie.

El Diez está en Bella Vista acompañado por su sobrino Jhony Espósito y su amigo Charly. Le gusta comer mucho pescado y de la cocina se encarga una mujer, quien también comparte la vivienda. Además, está el personal de seguridad las 24 horas. Y desde afuera se mueven Matías Morla, su apoderado, y Maxi Pomargo, quien trabaja con el Diez desde hace muchos años y está todo el día a full con la parte operativa, como nexo entre el cuerpo técnico, Diego y la CD de GELP.

Con el Gallego Méndez el DT del Lobo también están mirando detenidamente la pasada temporada del equipo platense, para sacar conclusiones que pueden servir pensando en renovaciones de contratos e incorporaciones. Y en contacto con el médico del plantel llevan una planilla para seguir de cerca la evolución de cada uno de los lesionados. Nada librado al azar.

Un llamado que nunca se le escapa a Diego es al presidente de Gimnasia, Daniel Pellegrino. Al técnico le interesa saber qué pasa en el club a nivel institucional, cómo está el tema socios y el sentir de los hinchas. Diego ya reconoce al Lobo como su segunda casa y está atento a la economía del club y a la opinión de los simpatizantes. Por algo salió de sus propias entrañas la decisión de darle una mano a la institución y aceptar una rebaja salarial en estos tiempos de pandemia y crisis generalizada. “Con Diego nos mensajeamos y fue uno de los primeros que dijo que si teníamos que rever el ingreso de él lo podíamos hablar. No es prioridad para nosotros esa conversación, porque tampoco lo es para el cuerpo técnico”, había reconocido el presidente.

¿Qué más hace Diego en el día? Como no puede realizar actividad física fuerte por la operación en sus rodillas, pasa algunas horas mirando televisión y haciendo bicicleta fija. Es fana de los programas deportivos, pero como el coronavirus también los puso en jaque, se entretiene con algún noticiero o se engancha con la repetición de un partido que se emita por un canal de cable. ¿Películas? A lo mejor más entrada la noche.

Otra situación que le quita el sueño al Diez es el manejo de varios dirigentes que pretenden reducirles el sueldo a los jugadores de manera unilateral. Por eso, dialoga seguido con capitanes y con la gente de Agremiados, porque su postura es clara. “Muchos de los muchachos necesitan la guita para vivir”, repite. Es decir, comparte que el que pueda le dé una mano al club, como es su propio caso, pero se opone a que cualquier Comisión Directiva se corte por su cuenta y no quiera pagarles a a sus futbolistas el dinero que les corresponde. Y Diego, en ese sentido, está muy pendiente de los que pasa en el Ascenso, ámbito que conoce por su cercanía con Deportivo Riestra y donde sabe que los sueldos no son suculentos como en la mayoría de los clubes de la Superliga.

Fuente: diario Olé

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