Familia dona barbijos al hospital donde operaron a su hija

En diez días confeccionaron 350 tapabocas para el Hospital de Niños. Esperan por donaciones de tela frizelina o hilos para seguir trabajando desde una casa en Berisso

Los primeros días de la primera cuarentena guardaba en la casa de Berisso una esperanza que no iba a quedarse en las paredes. Una familia de doce integrantes empezó a comprar tela especial para la confección de barbijos, de distintos colores.

Los días pasaron. Cincuenta barbijos fueron repartidos a los jóvenes, agentes de tránsito, que cortaban la calle y que no tenían ese elemento vital en la protección. Los días pasaban y en una piecita limpia y ordenada todos se iban turnando en distintas tareas. Algunos cortan, otros embolsan y por supuesto están los que toman la tijera, hacen el contorno, seleccionan los hilos, mientras los más jóvenes son los cuidadores de los más pequeños cuando se ponen a trabajar.

Araceli trabaja de ama de casa. Está casada con Alex, que precisamente tuvo que abandonar uno de sus trabajos hasta tanto no se levante la cuarentena. El 19 de agosto de 2015 ambos se habían sentido la pareja más feliz sobre la faz de la tierra cuando la cirugía cardiovascular de la hija menor había sido exitosa. Cinco años después volvieron a llamar al Hospital de Niños por si hacía falta la provisión de barbijos.

“Fue emocionante cómo me respondieron, el muchacho que nos atendió se acordaba de nosotros. Les ofrecimos y nos dijeron que trajéramos porque no sólo iban a necesitar ellos sino en otros sectores de hospital”, relató a nuestro portal.

Precisan más telas

La familia Navarro no pensó en organizarse para la búsqueda de un usufructo de dinero en este presente delicado en todos los sentidos. Al contrario, han puesto de su bolsillo, pero como quieren seguir colaborando y temen quedarse sin el recurso material, eligieron pedir colaboración.

“El que pueda comprarnos la tela, la iremos a buscar, tenemos el tiempo, las ganas, las manos y la máquina de coser”, dice con felicidad la mujer.

Empezaron repartiendo a los agentes de riesgo: los policías que estaban en la garita de 8 y 143, en Berisso, a una cuadra de la vivienda de los Navarro. El sentimiento amoroso quiere envolver a los médicos y enfermeros, con hechos, no solo con deseos.

“Estamos en casa. Les dejo mi teléfono celular, 221 305-2876. Si existe algún otro espacio de salud como una salita, que llamen y les podemos enviar. Pero también nos gustaría que así como nosotros lo hacemos para donar, que haya otra gente que también nos haga una donación para poder hacer más barbijos”, avisó Araceli, que el próximo viernes volverá a llevar unos ciento cincuenta tapabocas a ese lugar al que le está agradecida de por vida.

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