El juez Kreplak le dio domiciliaria a represores por el coronavirus

La justicia federal le otorgó el beneficio de prisión domiciliaria a tres ex policías bonaerenses. Se trata de Juan Nazareno Risso, Walter Omar Ale y Ramón Carlos Velasco, procesados por el asesinato de “Chupete” Benavídes, un militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP)  de nuestra ciudad y compañero de Néstor y Cristina

Ni lerdos ni perezosos: unos 70 genocidas condenados e investigados por cometer delitos de lesa humanidad aprovecharon el contexto de emergencia sanitaria decretada por la pandemia mundial para pedir excarcelación, o bien, cumplir la condena en sus casas por miedo de contraer coronavirus.

Desde hace cinco días, tres ex policías bonaerenses que están procesados por el asesinato del militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) Horacio Alejandro “Chupete” Benavídes, perpetrado en septiembre de 1976, están en sus casas. Les permitieron salir de la cárcel vip donde se encontraban, la Unidad Federal 34 de Campo de Mayo.

El Juzgado Criminal y Correccional Federal N°3 de La Plata, a cargo de Ernesto Kreplak, concedió el beneficio de prisión domiciliaria a Juan Nazareno Risso, Walter Omar Ale y Ramón Carlos Velasco, de manera velocísima –en dos días obtuvieron respuestas- sin consultar la opinión de la querella.

El abogado querellante, Pablo Llonto, confirmó a Pulso Noticias que ya presentaron un pedido de nulidad de dicha medida, y están esperando su resolución. El juez “tomó la decisión sin correr vista a las querellas, y eso viola la ley de víctimas 27372 y el Código procesal”, remarcó el abogado y periodista.

La defensa presentó el pedido de excarcelación y exigió que se los beneficie con la prisión domiciliaria el pasado martes 17 de marzo, dos días antes de que el Gobierno nacional decretara el “aislamiento social obligatorio”. Según informó la periodista de Página 12, Ailin Bullentini, el juez Kreplak avisó de dichos pedidos a la Fiscalía, a la que habilitó su participación en la situación. En tanto, desde el Ministerio Público Fiscal tomaron parte y le pidieron al juez que indagara sobre la situación de salud de los detenidos.

En un contexto donde los juzgados federales comenzaron a trabajar de manera reducida, sólo actuando el de turno y con la orden de la Cámara de Casación Penal para tramitar “cuestiones urgentes” como solicitudes de personas detenidas, principalmente que sean parte de la población en riesgo. Los tres ex policías tienen más de 65 años.

Para el abogado, estos genocidas detenidos en la cárcel se aprovechan de la pandemia para salir. Cabe mencionar que la Unidad Federal 34, a la cual se denomina la “prisión vip” de los represores, no se encuentra superpoblada, es un lugar ventilado, tienen espacios verdes para caminar y las condiciones de higiene no se pueden comparar con cualquier otra Unidad penitenciaria, ya sea federal o bonaerense, que están llenas de jóvenes pobres hacinados.

¿Qué hicieron los tres ex policías?

El 30 de septiembre de 1976 alrededor de las 18.30, a pocos metros de la Municipalidad de la Plata, más precisamente en 12 entre 50 y 51 a metros de la Torre I, el joven de 22 años Horacio “Chupete” Benavídes fue atacado por un grupo de tareas que le dispararon hasta causarle su muerte. Se dio en el marco de un “operativo de rastrillaje personal” del que participaron miembros de la Dirección General de Investigaciones de la Policía bonaerense y del Destacamento de Cuatrerismo de Arana, perteneciente a la misma fuerza.

Los imputados Risso, Velasco y Ale integraban la Dirección General de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires, en aquella época. Recién en diciembre pasado fueron procesados con prisión preventiva por la justicia federal.

El magistrado consideró la existencia de elementos suficientes para acreditar la participación de los uniformados en el procedimiento, enmarcó el delito en el “plan sistemático” de represión desplegado por la última dictadura y lo calificó con la categoría de crimen de lesa humanidad.

“Chupete” era estudiante en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de La Plata y militaba en la JUP y en Montoneros. Además, trabajaba en el Departamento de Transmisión Gratuita de bienes dependiente del Ministerio de Economía.

El hermano y querellante en la causa, Marcelo Germán Benavídes, había sido secuestrado nueve días previos al asesinato de “Chupete”, el 21 de septiembre de 1976. Estuvo en cautiverio seis días en el centro clandestino de detención conocido como “Pozo de Arana”, ubicado en la calle 137  esquina 640, de nuestra ciudad. En su declaración testimonial, Benavídes relató las torturas que sufrió durante el tiempo que estuvo privado de la libertad y denunció el homicidio de su hermano.

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