Normal 1: “Los chicos tienen clases en el piso”

La semana que viene arranca la Secundaria en el colegio de 51 entre 14 y 15 y aún esperan que las autoridades provinciales resuelvan el problema de la falta de mobiliario. No alcanzan los bancos y las sillas

Madres, padres y directivos del colegio Normal 1, ubicado en 51 entre 14 y 15, están tratando de resolver un problema que se arrastra hace tiempo en el establecimiento: no alcanza el mobiliario. A menos de una semana del comienzo de las clases para los alumnos de la Secundaria, denuncian que “no hay bancos ni sillas para la mitad de la escuela”.

El reclamo al Consejo Escolar y las autoridades de la provincia está hecho desde el año pasado, pero hasta el momento tanto los padres, como los directivos, continúan a la espera de respuestas concretas. A tal punto, que hasta ellos mismos se pusieron a averiguar qué se puede hacer al respecto: desde traer sillas de otros lugares, hasta buscar precios para comprarlas por su propia cuenta.

“Está faltando para diez salones estimativo, el tema es que hoy están usando los de primario, pero la otra semana comienza secundario y comparten horario con los primeros años y ahí estaría el inconveniente”, expresó en diálogo con Pulso Noticias Lidia, integrante de la cooperadora de la escuela. “La respuesta desde el Consejo Escolar es que no hay presupuesto”, relató.

“Esperamos una solución para esa fecha, así los chicos pueden comenzar el año lectivo como corresponde”, contó la mujer, que también es mamá de una alumna de quinto grado en el colegio. Y graficó sobre el esfuerzo de los padres: “Nos ocupamos desde pintar los salones hasta la compra de materiales de limpieza”.  

“Los papás habían averiguado que para un solo salón se necesitarían 53 mil pesos, y hasta querían organizar eventos para juntar la plata. Para una cooperadora es mucho, pero para el Estado no tanto”, explicó sobre la situación.

Por su parte, Inés, madre de otros alumnos de la escuela, expresó su indignación porque “los chicos tienen clases en donde pueden, en el laboratorio o la biblioteca. La semana que viene empieza secundaria y ahí empeora todo”.  “Ayer vi los pibes en el piso y no lo podía creer”, se lamentó.

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