El peluquero de Sicardi que peinó a Mick Jagger

El 13 de febrero de 2016 la mítica banda realizó su último show en nuestro país, siendo el Estadio Ciudad de La Plata la sede de la fiesta rockanrolera para 50.000 personas. Aquí, el recuerdo con las anécdota de Henry que en aquel momento se la jugó y le dieron el Ok para peinar a Mick Jagger

Por Gabriel Colo López

La vida es sueño. Es el título de aquella obra de teatro que remite a la libertad del hombre para formatear su vida a pesar de un destino, tal como pensó hace cientos de años el español Calderón de la Barca.

Algunas veces, esos sueños y sus intentos para realizarlos terminan siendo tan perfectas que dejan temblando a quien soñó despierto. Así le pasó a Henry Francisco, que hace cuatro años fue uno de los 50 mil que vieron a los Rolling Stone, pero en su caso, ni desde el campo, ni de una tribuna, platea o palco. Para él, hubo un rincón especial, estando al lado de Mick Jagger… Pero ni tocó un instrumento, ni le firmó, ni si quiera se trató de una foto.

Desde su local en el barrio Villa Garibaldi o de Sicardi, según lo prefieran denominar, el peluquero de larga trayectoria (obviamente fana de los Stone) le contó a PULSO cómo se desencadenó y qué pasó. “Yo lo peiné a Jagger”, dice seco, con una leve sonrisa.

“Yo trabajaba en una peluquería en Capital, frente al hotel donde estaba la banda, y además también solía peinar y cortar en ese hotel. Me entero que los Rolling Stone no tenían peluquería con ellos y así fue que mi pensamiento fue un deseo fuerte: quería hacerlo yo. A todo esto, Andrea –su entonces jefa- me decía que estaba loco, pero igual pensó en que podía ir a hablar con la gerenta, Sabrina, que tenía una amistad con nosotros. La cuestión es que cruzo y ella me dice que lo iba a ofrecer… ¡Y a los 10 minutos me llama para que me haga presente! Se corrión un telón, Mick Jagger me vio y ahí le dijo okey!”.

A las 21 horas, de un día como hoy, hace ya cuatro años, todos vibraron con el primer tema, “Star Me Up”.

“Me la jugué. En los días previos me pidieron libreta sanitaria, pasé todo bien y cuando me confirman que tenía que ir al Estadio casi me muero. Me encantan los Rollings Stone, me la jugué y terminé siendo nota, me llamaban, pero no podía creer lo que me estaba pasando. Tuve que peinarlo…”, cuenta Henry, que en los 90 dio clases de peluquería en barrios del conurbano bonaerense, con el orgullo no menor de “haber formado a jóvenes que así pudieron tener un trabajo y alcanzar una vida mejor de la que llevaban”.

Continúa recordando: “Entro al vestuario del árbitro donde estaba él, en un sillón rojo. Me dio un abrazo, se sentó y lo empecé a peinar. Yo estaba detrás de él y por suerte no tenía espejo (como suele pasar en las peluquerías cuando se interactúa con el cliente) porque  si había uno y le veía la cara no iba a poder trabajar. Calculá que yo no paraba de temblar… Sentí algo que no lo puedo explicar”.

Henry estuvo entre 5 y 10 minutos que fueron eternos. “Lo brayiné. Le toqué la espalda, goud goud. Me saqué una sola fota, me dio un camiseta firmada y se fue”.

Un periodista de Canal 9 preguntó: será verdad lo del peluquero? Tengo la foto de mi ex, en grande, pero se la mostré a ese que me cuestionó. Pude haber hecho algo más con esa foto, pero preferí que no. Fue algo que quedó para mi intimidad. No sé si me entendés…”

En 159 entre 10 y 11 la fachada del local dice “HA Stone” (por Henry y por Alex, que es el nombre de su hijo del corazón). Todos los días las cortinas de ese local con buena onda sabe de cálidas bienvenidas, música –de todos los gustos-, charlas sobre nuevos looks, anécdotas y chistes. Pero tener de peluquero a este vecino nacido en La Plata en 1976, eso sí que no es cosa de todos los días.

Posdata: dejo este escrito en la memoria de “Marito”, cuya alma partió, a sus familiares y amigos. Tan fana de los Rolling como de su Fortín, Vélez. Y de oficio peluquero.

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