A un año de la muerte de Lucas Lin, más mentiras que verdades

Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

El 5 de febrero de 2019 el niño murió ahogado en la pielta de la colonia del colegio más exclusivo de la ciudad. La fiscal del caso pidió el juicio oral para todos los procesados pero las defensas se opusieron y el juez de Garantías deberá expedirse. Cuando hay dinero, la justicia es aún más lenta

La causa abierta tras la muerte de Lucas Kevin Lin en la colonia de vacaciones del Colegio Lincoln de La Plata aún tiene varios interrogantes. El juez de Garantías Eduardo Silva Pelossi debe determinar si prospera o no el pedido de juicio oral realizado por la fiscal Cecilia Corfield para los once procesados.

La familia de la víctima, a través de su defensa legal, analiza pedir penas de prisión de cumplimiento efectivo para guardavidas y autoridades de la institución.

La lista de acusados la integran el director de la colonia, Osvaldo Ramos, la accionista Roxana Costa, la representante legal Mónica Cauteruccio y el dueño de la escuela, Rubén Gerardo Monreal. Los cuatro fueron indagados por el delito de “homicidio culposo”.

En la carátula de la causa también figuran el encargado de la colonia, Marcos Echaniz, quien en su declaración indagatoria por el delito de “homicidio culposo” apuntó a las autoridades de la escuela. Sostuvo que recibió sugerencias para que declare una versión distinta a lo que había ocurrido para que el seguro de responsabilidad civil corra con los gastos de indemnizaciones. Otro de los acusados es el guardavida Martín Argüelles, acusado de abandono de persona seguido de muerte. La tercera es Carolina Muro, señalada también por abandono de persona seguido de muerte.

La nómina de sospechosos la completan los empleados municipales Myriam Salinas, Diego de Luca, María Daniela Tost Teruggi y Fernando Parodi sobre quienes pesan sospechas de irregularidades en el otorgamiento de la habilitación municipal del trágico precio ubicado en 518 y 137. Para la fiscal, esos cuatro funcionarios públicos concurrieron a la colonia del Colegio Lincoln días antes de la muerte del menor para su inspección e “insertaron datos falsos toda vez que no se cumplían los requisitos mínimos establecidos en las ordenanzas municipales”, para habilitar el lugar.

Aquel día fatídico

El 5 de febrero de 2019, Lucas Lin y un grupo de compañeros fueron a la colonia del Colegio Lincoln. El pequeño murió ahogado alrededor de las 15.30 en una pileta de grandes dimensiones, en un lugar donde no había cámaras de monitoreo.

Si bien cuando llegó la fiscal “había colocada una soga para indicar el lugar de la pileta a partir del cual cambiaba la profundidad”, varios testigos aseguraron que “no había ninguna soga puesta cuando murió el nene”, de acuerdo a los voceros judiciales.

La declaración de un policía y de una ex empleada de la colonia de vacaciones complicaron la situación de las autoridades de la institución. De sus versiones se desprenden dos datos centrales: el lugar no contaba con una camilla de traslados ante posibles emergencias y las autoridades se manejaron con “frialdad” respecto a la familia de la víctima.

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