Ni Dios lo salvó: le robaron $500.000 a cura platense

Foto archivo Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

El hecho ocurrió ayer a las 5.30 en el patio trasero de la residencia para curas en la que vive, ubicada en calle 62 entre 24 y 25, de La Plata. “Seguro sos otro cura abusador”, le dijeron antes de la huída

Un cura fue asaltado en una casa de la ciudad de La Plata por dos delincuentes que lo golpearon a patadas, lo maniataron y finalmente le robaron 500 mil pesos de una supuesta recaudación para construir casas para los más necesitados. Esto último, aunque medio millón de pesos es una suma importante de dinero, para construcciones es poco, así que es un dato que enseguida llamó la atención y comenzó a ser puesto en duda por las redes sociales.

El hecho ocurrió ayer a las 5.30 mientras el párroco José Espósito Pérez (77) tomaba mate en el patio trasero de la residencia para curas en la que vive, ubicada en calle 62 entre 24 y 25, de La Plata.

De acuerdo a los informantes, los dos ladrones ingresaron al terreno por una vivienda lindera, tras saltar la medianera que separa ambas propiedades, y uno de ellos se abalanzó sobre Pérez.

En ese momento los delincuentes, que vestían de negro y portaban armas de fuego, redujeron al cura y lo obligaron a ingresar en la residencia, tras lo cual lo ataron con precintos.

“Fue antes de las seis de la mañana. Estaba tomando mate y se abalanzaron sobre mí, me ataron con precintos, me taparon la boca, me patearon un poco acá en la cara. Agarraron todo lo que había y se fueron”, dijo el cura en declaraciones a la prensa en la puerta de su casa esta mañana.

Pérez, quien aún tenía las muñecas lesionadas por los precintos y moretones en el rostro, contó que cuando los delincuentes huyeron, los despidió “perdonándoles lo que habían hecho”. Mientras que ellos, antes de la huida, llegaron a decirle: “Seguro sos otro cura abusador”.

“Como tenía precintos también en los tobillos, me arrastré hasta encontrar una tijera y corté los precintos. Así pude caminar y pedí ayuda, pero tardé más de media hora”, relató.

Además, explicó que como consecuencia del asalto, decidió extremar las medidas de seguridad en el lugar, con la colocación de cámaras de seguridad y el refuerzo de las cerraduras, como así también adoptar un perro “para que ladre cuando vea a alguien a quien no conoce”.

Finalmente, el cura contó que además del dinero, los delincuentes se apoderaron de “relojes que tenía de recuerdo y una medallita de oro”.

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