La Loma: tenía una huerta en la vereda y se la destrozaron

Ocurrió el jueves en 26 y 42, donde una variedad de verduras y plantas aromáticas habían sido cultivadas por un vecino del barrio para que pudieran ser consumidas libremente. Creen que se trató de un “mensaje”

Bronca e indignación. Esos son los sentimientos que atraviesan por estas horas a Guillermo Zanetti, un vecino de La Loma que días atrás vio cómo la huerta urbana que venía llevando adelante desde hacía un tiempo, en 26 y 42, no era más que un desorden de plantas arrancadas y frutos desparramados por la vereda. El vandalismo había ganado.

“Siempre tuve la inquietud de ver qué se podía hacer con los espacios verdes que están afuera de las casas. Me parecía interesante apropiarse de algunos de ellos y generar plantas comestibles”, cuenta Guillermo, que trabaja como tapicero en el barrio. A partir de esa idea, cuatro meses atrás, armó un cantero de 1.5 m x 1.5 m frente a su local y comenzó a cultivar en él algunas verduras y hierbas aromáticas. Para que no traspasaran ese límite, se encargó de rodear el pequeño rectángulo con cañas.

El cantero contenía plantaciones de verdura y hierbas aromáticas

Zapallo, tomate, ají, morrón, berenjena, acelga, romero, menta…con el correr de los días y gracias al cuidado permanente, las plantas se volvieron cada vez más grandes y tuvieron buena aceptación entre los vecinos. La idea, cuenta Zanetti, era que pudieran ser consumidas por cualquier persona una vez que estuvieran lo suficientemente desarrolladas: “Me parecía bien que sacaran algún fruto. Si te falta comida, llevate lo que necesites, pero cuidando la planta. Me parecía piola que se cuidara porque te está dando un alimento. Pero no fue así”.

El jueves pasado, alrededor de las 22, el hombre pasó por el cantero y se encontró con el peor de los escenarios. “Habían arrancado las plantas de raíz. Las cortaron, una por una, hasta dejarlas ahí tiradas. También arrancaron los frutos. Es horrible saber que, después de tanto laburo, alguien lo eche todo a perder. Hicieron un desastre”, lamenta Guillermo, que poco pudo hacer para recuperar el cultivo dañado.

A la hora de analizar los posibles motivos, el vecino cree que se trata de un mensaje que está relacionado “con algo que viene de arriba”: “Los vecinos me transmitían que estaban contentos y entusiasmados, así que ellos no pueden ser. Fue algo muy puntual y con la idea de decir ‘esto no se hace’. A alguien le afecta, porque si no no se entiende. Ahora voy a tratar de redoblar la apuesta y empezar de nuevo de cero”.

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