Las Banderitas, símbolo de la flor platense

Integrada por familias de pequeños productores que trabajan desde hace varias décadas en la región, esta asociación nacida en 2009 aglutina gran parte de la actividad del sector a nivel nacional. Fruto del esfuerzo colectivo, obtuvieron un crédito que les permitirá seguir creciendo

Por Lautaro Castro

Hace diez años, un grupo de floricultores de la periferia noroeste de la ciudad decidió poner en común sus experiencias, capacidades y esfuerzos para encarar un proyecto colectivo. Se habían dado cuenta de que algunos logros solo serían posibles si todas las energías estaban concentradas en un solo sentido. Así nació la Asociación Las Banderitas, integrada por unas 20 familias descendientes de portugueses, italianos y japoneses que a principios de siglo pasado se instalaron en la zona rural de City Bell para buscar un futuro mejor.

El 2019 de la Asociación, como el de la gran mayoría de los pequeños productores, ha sido difícil. Las ventas bajaron considerablemente, el precio de los insumos –todos dolarizados- tuvieron un fuerte incremento y algunos temporales complicaron la producción. Pese a todo, ellos siguieron adelante y el final de año los encuentra con una buena noticia: fueron beneficiados con un crédito de la Fundación ArgenINTA a tasas bajas, que les permitirá mejorar su emprendimiento.

Pensado como un espacio institucional sin fines de lucro que facilite la relación entre lo público y lo privado, la Fundación fue creada en 1993 por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Dentro de sus objetivos está el de promover el desarrollo sustentable, apoyando técnica y financieramente proyectos que implementen iniciativas productivas con componentes tecnológicos y de impacto social.  El crédito consiste en la entrega de hasta un millón de pesos con un plazo de devolución de 36 meses y se enmarca en el programa de inclusión financiera INTERRIS, que ArgenINTA impulsa.

“Este dinero nos ayuda mucho. La idea es comprar nylon y madera para hacer nuevos invernáculos o arreglar los que ya tenemos, mejorar las condiciones de producción e invertir en todo lo que haga falta”, cuenta a Pulso Noticias Estela Timoteo, quien lleva 36 de sus 49 años desempeñándose como floricultora en el predio de 450 y 178. Estela destaca que no solo se encargan de la producción, sino también de la comercialización: “Vamos al mercado de Ruta 36 tres veces por semana. El sistema es directo: del productor a la florería”. La gama de flores de corte que trabajan es bien diversa: rosa, lilium, lisianthus, astromelias, san vicente, claveles, clavelinas, calas, gonfrena, fresias, entre otras.

Rosa, lilium, lisianthus, astromelias, fresias…la gama de flores que producen es bien variada. Foto: Agencia Wachs

Paula Amoia es Técnica de la Agencia de Extensión INTA La Plata y constituyó el primer nexo de los productores para la obtención el crédito. Para ella, hay dos cuestiones que facilitarían el crecimiento de Las Banderitas: por un lado, probar nuevas variedades que sean atrayentes en el mercado, ya que “la gente siempre está buscando cosas nuevas, de distintos colores y formas”; por otro, está la cuestión técnica. Dentro del invernáculo, los suelos se van agotando por el uso intensivo y aparecen las plagas, lo cual requiere “un manejo tecnológico distinto basado en pruebas”.

Más allá de los mejoramientos que el INTA intenta hacer a nivel nacional, hay una realidad concreta. La tecnología aplicada al desarrollo genético de la flor está concentrada en unos pocos países centrales, como Holanda, España e Israel, lo cual hace difícil que Argentina pueda producir su propio material inicial y evitar su importación. “La flor es algo que se vende por su calidad, belleza y perfección. Y eso requiere una inversión importante que nunca se ha hecho en nuestro país”, explica Amoia.

En el último tiempo, La Plata se ha consolidado como una zona florícola por excelencia, abasteciendo el consumo interno. Ramón Cieza, ingeniero agrónomo y coordinador técnico de la Asociación, lo avala con números: “Esta región, que abarca Colonia Urquiza, Las Banderitas y parte de El Peligro, concentra cerca del 50% de la producción de flores de tallo de la provincia. Es de las más importantes del país”.

Asimismo, si bien pueden existir otras zonas más acordes climáticamente para la producción florícola, La Plata cuenta con una ventaja logística: está cerca del mayor centro de consumo del país, lo cual posibilita fletes cortos y, por ende, un menor costo de transporte.

La reflexión final de Matías Quintana, integrante del área de proyectos de desarrollo de ArgenINTA, sirve para entender la esencia de este proyecto colectivo: “El hecho de que se hayan podido juntar y formar la asociación, de alguna manera respalda este beneficio. Por más de que pueda haber discusiones internas; o de que algunos en algún momento se cansen y sostener ese lazo se vuelva arduo, no tengo dudas de que a la larga genera sus réditos”.

Productores de Las Banderitas, junto a autoridades del INTA. Foto: Agencia Wachs

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