Un femicidio, una bandera y un diploma que no fue

Lucía Ríos Müller tenía 16 años cuando su pareja la mató. Ayer egresó su promoción del Liceo Víctor Mercante y sus compañeras la recordaron. El lunes serán los alegatos finales del juicio

En la tarde noche de ayer, Lucía Ríos Müller hubiese recibido su diploma de egresada del Liceo Víctor Mercante, con la sonrisa de siempre, abrazada a sus amigas y aplaudida por su mamá Claudelina. Pero no pudo: su pareja, Gustavo Arzamendia, la mató. En 2016, cuando dos tiros terminaron con su vida, Lucía tenía 16 años y se negaba a vivir con él, que tenía 28. El crimen movilizó a toda la comunidad y marcó a fuego la lucha por “Ni una menos” en nuestra ciudad.

Claudelina recorre por estos días los intrincados pasillos de la Justicia, donde está a punto de concluir el juicio por el asesinato de su hija. Sus amigas se dividen entre el fin de curso y las audiencias del Tribunal Criminal nro. 1 de La Plata, mientras reclaman que la sentencia sostenga la figura de femicidio.

“Exigimos justicia y que se caratule como femicidio. Hay muchos casos que no son nombrados como tal y después no figuran siquiera en las estadísticas”, señaló a Pulso Noticias Abril Carrizo, amiga de Lucía, quien estuvo presente en la audiencia de ayer donde “habló el psiquiatra de Arzamendia y confirmó que no se retracta de lo que hizo, ni dice que lo hizo”. Según la joven, el profesional agregó que el femicida “estaba muy enterado de la realidad, con la actitud que tendría un psicópata”.  

Las compañeras convocan el próximo lunes a las 10 horas frente a los tribunales de 8 entre 56 y 57 para visibilizar su reclamo. El colegio, por su parte, emitió un comunicado donde señala: “Recordamos a Lucía, reclamamos justicia y reparación, exigimos al Estado la implementación de políticas efectivas para prevenir y eliminar toda expresión de discriminación y violencia, tal como lo establece la normativa internacional y nacional. Y volvemos a enunciar enfáticamente una y otra vez “Ni Una Menos. Vivas nos queremos.”

Una bandera

Abril y Lucía supieron ser mejores amigas. Iban al mismo curso, se juntaban para ir a los “malones”, se visitaban en sus casas y compartían conversaciones y abrazos. En ese entonces el feminismo ya había entrado a la vida de Abril, pero hasta el fatídico septiembre de 2016 nunca había dimensionado el dolor y la tragedia detrás de cada “caso”. “Cuando nos tocó a nosotras no caímos, al día de hoy no caigo”, asegura.

La escuela, la amistad, la vida, les enseñó muchas cosas a la promoción 110 del Liceo Víctor Mercante. Desde su lugar, Abril va a todas las marchas por violencia de género y cree que es “muy importante militar desde el feminismo, porque la violencia nos atraviesa a todas”. Hoy, con diploma en mano, recuerda a su amiga y asegura: “Lucía es nuestra bandera de lucha”.

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