Acompañantes Terapéuticos: “No podemos estar ocho meses sin cobrar”

IOMA sistemáticamente les paga sus salarios con retrasos, pero en la última parte del año la situación se agudizó. Acamparon en la puerta de la obra social y escracharon al director Pablo Di Liscia. Le plantearán sus reclamos a la nueva administración

Acompañantes Terapéuticos y cuidadores domiciliarios protestaron ayer durante todo el día en la sede de IOMA de calle 46 entre 12 y 13, ocupando las oficinas y luego acampando hasta la noche. El reclamo es urgente: una deuda salarial que alcanza hasta ocho meses en algunos casos y que pone al borde de la desesperación a alrededor de 10.000 personas que brindan esta prestación para la obra social.

“Nosotras trabajamos con personas con discapacidad, o con personas que requieren por su situación subjetiva y comunitaria, de un acompañamiento en su domicilio, o a veces en una escuela donde hoy por hoy van niños que antes estaban confinados a escuelas especiales”, explicó a Pulso NoticiasClaudia, una de las integrantes del grupo de acompañantes que se encuentran dando la pelea por sus derechos.

“Nuestra labor de salud pública y comunitaria es muy importante, sin embargo IOMA nos tiene como monotributistas con contratos de seis meses o doce meses. Ellos primero nos aceptan una prestación, nos permiten iniciar el trabajo diciendo que nos van a pagar, pero después para tener el primer pago tardamos ocho meses, y una vez que empezamos a cobrar ocurre que ese sueldo está completamente devaluado. No podemos sostener ocho meses de estar sin cobrar”, expresó.

En ese sentido, señaló que los propios directivos de IOMA “reconocen que hubo una merma en la cantidad de pagos que hacen. Están en pleno conocimiento de que no nos pagan, de que nos deben y tienen la definición política de no pagar a nadie”.

“Somos el eslabón más bajo, es insostenible pagar nuestros alquileres, el transporte y vivir cuando nos están reteniendo nuestros salarios. Somos 10.000 en toda la provincia”, aseguró.

Ayer ocuparon las oficinas hasta la noche, mientras el presidente de la obra social, Pablo Di Liscia, se encontraba adentro sin dar respuestas. El funcionario pidió custodia policial para poder salir, pero no pudo evitar chocarse con los acompañantes, que aprovecharon para hacerle un escrache.

“Nos dijo en la cara que si no nos gusta nos vayamos a trabajar de otra cosa, con una desidia terrible. El tipo se atrincheró adentro, y tuvo que salir a la noche, escoltado por ocho matones de la comisaría segunda. Nos mienten en la cara”, afirmó. La representante de los acompañantes indicó que el miércoles que viene le plantearán los reclamos a la gestión entrante en la obra social, y que la demanda de fondo es “lograr la planta permanente en el Ministerio de Salud” para terminar con la precarización de su trabajo.

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