Leipzig, la ciudad en donde la pelota se manchó

El fútbol es un fenómeno complejo, siempre contaminado, que se mezcla y confunde con muchas áreas y dimensiones de la vida. Un ejemplo de ello es el caso del RB Leipzig, club alrededor del cual entran en conflicto factores deportivos, económicos, políticos y pasionales. Te lo contamos en esta nota

Por Mariano Fusé

El RasenBallsport Leipzig, más conocido como RB Leipzig, se fundó como tal el 19 de mayo de 2009. Su antecedente fue el SSV Markranstädt, un club multideportivo nacido en 1945 en un pueblo cercano a Leipzig que, a lo largo de su historia, militó en las ligas más débiles de la antigua Alemania Oriental, Estado que desapareció tras la caída del Muro de Berlín para pasar a formar parte de lo que hoy es Alemania unificada, tal como la conocemos.

El escudo y los colores del club, prácticamente idénticos a los de Red Bull

Hacia 2009, el SSV Markranstädt, que se encontraba en la quinta división del fútbol germano, fue  comprado por la multinacional de bebidas energéticas Red Bull y tras su refundación pasó a denominarse RasenBallsport Leipzig.

Hacía tiempo que Dietrich Mateschitz, propietario de la mencionada corporación, tenía en mente expandir su marca en territorio alemán a través de un club de fútbol como hizo en Austria con el Red Bull Salzburg. Al advertir que al este de Alemania no había ningún club de peso, se propuso adquirir un equipo de Leipzig, una ciudad localizada en lo que desde Argentina denominaríamos provincia de Sajonia y que, con casi 600.000 habitantes, es la más grande de la región.

La federación alemana, reacia a la aparición de inversores que utilicen el fútbol para perseguir objetivos más económicos que deportivos y sociales, puso trabas a la inmersión de Mateschitz en el deporte del país. Tradicionalmente, los clubes alemanes han pertenecido a sus socios y su cultura futbolística mantiene algunos ideales románticos y de valores que colisionan de lleno contra la idea de un equipo que sea utilizado como herramienta de marketing para hacer negocios y mejorar el posicionamiento de una marca de alcance internacional como es Red Bull.

El magnate intentó acceder a varios clubes pero, tras reiterados intentos frustrados, debió bajar sus pretensiones y conformarse con la compra de la plaza del SSV Markrandstad, única institución que le permitía sortear las barreras legales que recaían sobre la adquisición de otros clubes que quedaron fuera de su alcance. Una vez lograda esa meta, también se hizo con el derecho del Zentralstadion, hoy denominado Red Bull Arena, un estadio con capacidad para 40.000 espectadores construido para el Mundial 2006 y que estaba en desuso.

Luego de una fuerte inversión económica y en el plazo de siete años, el emergente RB Leipzig comenzó una vertiginosa carrera ascendente que lo depositó en la primera división del fútbol alemán y lo vio pelear el título de la Bundesliga contra el poderoso Bayer Múnich en la temporada 2016/17.

El RB Leipzig se gana el odio de la comunidad futbolera alemana

Su acelerado ascenso desde lo deportivo fue en paralelo con el aumento del rencor y el odio contra el club. Prueba de ello, es que el Leipzig ha sido agredido y atacado en numerosas oportunidades y desde múltiples y diversos ángulos, sobre todo durante la temporada 2016/17, campeonato que supo pelear en el cual, finalmente, terminó en la segunda posición.

Las muestras de indignación contra el club fueron muchas. En una ocasión, los aficionados del Heidenheim, de la segunda división, empapelaron el micro del plantel con billetes falsos mientras que, en otra oportunidad, los del Unión Berlín fueron al estadio vestidos de negro, exhibiendo una pancarta con el mensaje “en Leipzig ha muerto la cultura del fútbol”. Algo similar expresaron los hinchas del Borussia Dortmund quienes, luego de un partido el año pasado y haber apedreado y arrojado botellas a seguidores del controversial equipo, lo tildaron de ser un “conjunto sin alma.”

“Sacrifiquen al toro” y “Red Bull, enemigo del fútbol” fueron dos de las pancartas que se pudieron leer en el estadio del Dortmund, el Westfalenstadion, en un partido que disputó contra el RB Leipzig.

Las críticas también llegaron desde la esfera dirigencial de las instituciones. El director ejecutivo del Borussia Dortmund, Hans-Joachim Watzke, también ha embestido contra la repudiada institución, refiriéndose a la misma como “un club construido para impulsar las ganancias de Red Bull y nada más.”

Como sacado de una película de Francis Ford Coppola, en un encuentro contra el Dynamo Dresden, algunos de los seguidores más radicales de ese equipo arrojaron una cabeza de toro al campo de juego mientras se desarrollaba un partido de la Copa Alemana, la segunda competición más importante del país detrás de la Bundesliga.

El club también fue blanco de ataques por parte de la prensa. Un tabloide, el Berliner Kurier, se negó a escribir el nombre del Leipzig en una clasificación y lo mencionó como el Dosenverkauf, los “vende latas”. Andreas Bischof, autor de un blog, lo ha definido como un instrumento de mercadeo y catalogado como “una sucursal de la empresa Red Bull.”

Otro factor que alimentó el rechazo generado por el RB Leipzig, fue que implementó una agresiva política de contrataciones de los futbolistas más prometedores de la zona. Incorporó muchos jóvenes de canteras que, desde los 14 años, fueron tratados como profesionales, cobrando salarios mensuales aun en época de formación. Desde que llegó a la segunda división se convirtió en uno de los clubes más activos del mercado de pases de todo el fútbol alemán, posicionándose por encima de equipos importantes como el Schalke 04, el Werder Bremen o el Colonia, en términos de monto de inversión. Ocho de los diez fichajes más caros de segunda división le pertenecen.

Ralf Ragnick

Esa política llegó de la mano de Ralf Ragnick, quien asumió el cargo de director deportivo del club en 2012. Reconocido en Alemania luego de éxitos con el Hoffenheim y el Schalke 04, Ragnick revolucionó el Leipzig impulsando la construcción de una imponente academia y fomentando una inversión cercana a los 20 millones de euros en jugadores menores de 22 años.

La llegada de Ragnick catapultó al equipo a la cima, obteniendo tres ascensos en cuatro años. Caracterizado por fomentar el armado de equipos agresivos en la presión y con transiciones rápidas, apuntó siempre a incorporar jugadores jóvenes aptos para ese estilo y, respaldado por los abundantes recursos económicos ofrecidos por la compañía de bebidas energéticas, pudo formar planteles competitivos con muy buenas figuras.

Fútbol, dinero, competencia, pasión, fanatismo, rencor, todo se conjuga y complejiza alrededor del RB Leipzing, club que de la mano de un magnate empresario llegó velozmente a la primera división del fútbol alemán para pelear contra los equipos más grandes. La intensa historia de su corta existencia continúa escribiéndose.

 

 

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