Próvolo: pedirán el traslado de Corradi para indagarlo en La Plata

Nicola Corradi / Foto: Axel Lloret

Tras la histórica condena en Mendoza en la que este sacerdote fue sentenciado a 42 años de prisión junto a otro sacerdote y un ex empleado del Instituto católico por abusos sexuales y corrupción de menores, la fiscal Cecilia Corfield volverá a pedir mañana el traslado del cura para que avance la investigación que se le sigue por hechos similares en la sede platense

Los sacerdotes Horacio Corbacho (59 años) y Nicola Corradi (83), acusados por abusos sexuales y corrupción de menores en el Instituto Próvolo de Mendoza, fueron condenados a 45 y 42 años de prisión respectivamente por los jueces del Tribunal Penal Colegiado 2, y el ex empleado Armando Gómez (49) recibió una pena de 18 años.

El histórico veredicto fue dictado por los jueces Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli al cumplirse tres años desde que salieron a la luz las primeras denuncias y se destaparon los hechos que tuvieron repercusión mundial.

En noviembre de 2016 salieron a la luz los casos de abusos en el lnstituto Antonio Próvolo, situado en la localidad mendocina de Luján de Cuyo, lo que llevó a la clausura del establecimiento. El histórico veredicto fue seguido con atención también por los denunciantes de la sede del Próvolo en La Plata y en Verona, Italia -donde nació la institución- y hubo denuncias por hechos similares.

Justamente, Corradi está denunciado también por casos ocurridos en la sede platense del Próvolo y ahora que finalizó el juicio en Mendoza, tendrá que venir a la ciudad para ser indagado. En diálogo con Pulso Noticias, la fiscal que investiga el caso a nivel local Cecilia Corfield, señaló: “Nosotros teníamos frenado el traslado de Corradi por el Tribunal Oral Nº2 de Mendoza, porque nos pidió que dejáramos terminar el debate allá para después autorizarlo. Con lo cual mañana vamos a reiterar el pedido para que autoricen el traslado de Corradi, no para que permanezca acá si no para que sea indagado y devuelto a Mendoza a cumplir la condena”.

“Estábamos siguiendo el debate del juicio, no sólo porque nos interesaba el tema si no porque estábamos sujetos a que terminara para poder hacer efectivo el traslado”, afirmó la fiscal y expresó sus sensaciones tras la reciente condena: “Los hechos que yo estoy investigando son anteriores a estos por los cuales se lo condena en Mendoza, pero no deja de ser un baño de esperanza de que acá pase lo mismo”.

“Nosotros tenemos incorporado en la causa por las víctimas, que él (Corradi) viene desde Verona huyendo o escondido por haber tenido episodios de abuso allá, que habían salido a la luz. Esto fue desmentido, no en el expediente, pero sí mediáticamente desde el Arzobispado. Ahora no lo van a poder desmentir”, aseguró.

Sobre la marcha de la causa que investiga al Próvolo en La Plata, Corfield recordó que “el primer bloque de la causa ya está radicado en un Tribunal, que involucra al profesor de informática José Ángel Brítez, que hacía las veces de preceptor, y que fue detenido en Misiones en abril”.

“De esta causa se desprende la otra, de la que se estaba a la espera de que finalice el juicio en Mendoza y también a la espera de que se dé la extradición del otro cura, Eliseo Primatti, que Italia por ahora dijo que no, porque faltaban algunos requisitos formales”, explicó la fiscal.

Archivo: inspección en el Próvolo de La Plata / Foto: María Paula Ávila (Pulso Noticias)

Sentencia ejemplar

La sentencia en Mendoza fue celebrada por miembros de la comunidad, las víctimas y sus familiares, que aguardaban fallos condenatorios que apuntan a convertirse en “un ejemplo y referencia en el mundo”.

El fiscal Alejandro Iturbide destacó que están conformes con la sentencia, y agregó que “lo que siente no es alegría porque como se sabe una sentencia penal fija los hechos y dice que estos hechos ocurrieron, y realmente son horribles”. “Es muy feo que esto haya pasado en Mendoza y desde ese punto de vista no estamos contentos”, agregó.

Durante los alegatos, la Fiscalía había solicitado la pena de 45 años para los sacerdotes, mientras que los querellantes solicitaron la pena máxima, de 50 años, y la defensora oficial pidió la “nulidad” de todas las acusaciones y, para el caso de que no se hiciera lugar a dicha nulidad, la absolución de los acusados.

Los fiscales Alejandro Iturbide y Gustavo Stroppiana habían imputado a los tres condenados por 25 hechos en total, y en el caso de los sacerdotes las acusaciones estuvieron agravadas por el carácter de ministro de culto y por ser los encargados de la guarda de los menores de 18 años.

El debate, que comenzó el 5 de agosto y demandó 49 jornadas, se realizó a puertas cerradas por ser de instancia privada ya que se trata de delitos de abuso sexual y contó con la participación de intérpretes de Lenguas de Señas.

Los ex alumnos declararon a través de cámaras Gessell -algunas grabadas y otras bajo la modalidad en vivo y en directo- con el acompañamiento del Equipo de Abordaje de Abuso Sexual (Edeaas).Las declaraciones brindadas por los diez denunciantes abarcaron desde insinuaciones, obligación de ver material pornográfico, tocamientos, violaciones y ataques grupales, además de encubrimientos de los vejámenes y todo tipo de maltratos sufridos durante años.

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