Una definición que no tuvo nada de “fair play”

La forma en la que Japón se clasificó a los octavos de final del Mundial de Rusia marcó un acontecimiento sin precedentes. Es que el seleccionado asiático terminó igualado en puntos con Senegal en la segunda posición del Grupo H, con la misma diferencia de gol e igual cantidad de tantos a favor, pero pasó de ronda gracias al nuevo sistema del fair play (juego limpio) que implementó FIFA en esta Copa del Mundo.

¿De que se trata esto? Es un método de desempate que otorga puntos según las tarjetas que reciba cada equipo durante la fase de grupos. La primera amarilla vale -1, la segunda -3, la roja directa -4 y la amarilla más roja -5. De esta forma, el conjunto que menos puntos negativos sume será el ganador.

Japón finalizó con -4 en esta tabla, ya que recibió una tarjeta amarilla ante Colombia, dos ante Senegal y una hoy frente a Polonia; mientras que los africanos lo hicieron con -6, gracias a que obtuvieron dos amonestaciones ante Polonia, tres ante los nipones y una hoy en el partido contra Colombia.

Pero, además de que suena injusto que un equipo se clasifique a estar entre los 16 mejores del mundo por haber recibido menos amarillas y rojas, se suma que durante los últimos minutos Japón aún perdiendo contra Polonia y sabiendo del resultado que se estaba dando en el encuentro entre Colombia y Senegal, comenzó a tocar la pelota para atrás con la única intención de sostener el resultado. Por ende, no tuvo nada de fair play.

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