“El arzobispo Tucho Fernández sigue encubriendo a Eduardo Lorenzo”

Julián Bartoli junto a su papá y abogado, Dino Bartoli, y la psicologa Liliana Rodríguez. Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

Así lo afirmó una de las víctimas del cura y excapellán penitenciario, actualmente licenciado de la parroquia de Gonnet. Se trata de Julián Bartoli quien habló en la conferencia de prensa donde dio a conocer la declaración judicial de la cuarta víctima

Por Estefanía Velo

Décadas de impunidad, cuatro víctimas de un cura y una espera eterna de justicia. “Yo esperé 20 años, Juan otros 15, León otros diez. No quiero esperar más”, dijo Julián Bártoli en la conferencia de prensa de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina.

Este miércoles se presentaron públicamente los detalles de la declaración de una nueva víctima: se trata de Juan, quien sufrió los abusos del cura Eduardo Lorenzo durante los años 2001 y 2002 cuando estaba a cargo de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes –el mismo lugar donde Julián conoció a Lorenzo-.

“Me acuerdo que lo pasaba a buscar por la Parroquia, y ahí una de las chicas le daba la comida, después íbamos al departamento de 17 entre 37 y 38 y arrancaba la rutina: yo le ponía a cargar el celular, le cocinaba, cenábamos y con la excusa de mirar televisión, nos acostábamos”, cuenta Juan en su declaración. Y agrega: “Recuerdo episodios de estar en la cama de su habitación. Estar acostados y abrazados, y él me decía que le gustaba mi olor y me pedía que le acariciara la cabeza, que le pasara mi mano por los pelos de su cabeza. Él siempre se encargaba de demostrarme que no había nada malo en compartir la cama o estar abrazados porque éramos amigos; y yo me autoconvencía que tampoco estaba mal, porque éramos amigos. Ahora, de grande, con otra perspectiva, me doy cuenta que no estuvo bien todo lo que hizo”.

Juan no estuvo presente porque prefiere preservar su identidad pero confió en Julián Bártoli. Ese muchacho grandote que el 16 de julio se animó a enfrentar las cámaras y relatar los detalles que sufrió con Lorenzo cuando era un niño. Esa misma persona fue quien impulsó a Juan para que no tenga miedo y declare todo lo vivido con este cura que en muy pocos días estará ocupando un lugar en Cáritas de La Plata.

A la semana de que Julián Bartoli diera la primera conferencia, Juan se contactó con él y le dijo: “Es como si lo hubiese dicho yo. Te saco a vos y me pongo a mí”. El modus operandi de Lorenzo se repite, los lugares donde sucedieron los abusos son los mismos como también los nombres de varias personas que presenciaron los hechos.

Sin conocerse previamente, los sobrevivientes relataron ante la fiscal Ana Medina que luego de sentir una amistad muy fuerte con Lorenzo, los invitaba a cenar a su departamento, a la casa parroquial y hasta a una quinta que alquilaba todos los veranos en Villa Elisa. En esas reuniones nocturnas circulaba alcohol, dormía con ellos y los abusaba siendo niños de entre 13 y 15 años.

Integrantes de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina junto a otras víctimas. Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

Entre curas no se pisan la sotana

Para Julián Bartoli, Tucho Fernández sigue encubriendo a Lorenzo. “Me gustaría saber si Tucho Fernández se va a dignar a hablar con las víctimas, mínimamente para decirnos ´bueno, como ya es tan evidente que lo que cuentan no lo podemos tapar por lo menos voy a hablar con ustedes´, pero eso no lo va hacer”, afirmó Bartoli.

La licencia de dejar el cargo en la parroquia de Gonnet fue otorgada por el mismo arzobispo de nuestra ciudad, a partir del pasado 11 de noviembre. Bartoli interpreta esa solicitud como “un pedido de la Iglesia a Lorenzo para que no lo tengan que destituir”. La complicidad y el encubrimiento de la curia platense se mantienen intactos.

“Creí que después de que la causa tuvo giros importantes, la Iglesia tenía una oportunidad importante para definirse de qué lado estaba y evidentemente con esto último que hizo está del lado de Lorenzo”, apuntó Bartoli. Al tiempo que resaltó: “La iglesia se autoidentifica como pedófila, como abusadora, misógina y coartadora de libertades sociales”.

Lorenzo cumplió 30 años de sacerdocio dentro de la Arquidiócesis de La Plata. Estuvo bajo las órdenes de varios arzobispos: Plaza, Quarracino, Galán, Aguer, y el actual Fernández, sin recibir ninguna sanción sino todo lo contrario. Fue en ascenso.

El Arzobispo platense “Tucho” Fernández junto al cura denunciado Eduardo Lorenzo. FOTO: La Pulseada

“La vergüenza es del victimario”

“Fueron 20 años que viví con culpa, con vergüenza y con un dolor inmenso hasta que me dí cuenta que la vergüenza tiene que ser del victimario y no de las víctimas”, señaló Julián, quien por segunda vez dejó un mensaje contundente para otras posibles víctimas que todavía viven con miedo por los tormentos de Lorenzo.

A pesar la lentitud de la justicia se consiguen pequeños logros: “Es una victoria poder bañar a mi hijo, tenerlos en brazos y abrazarlos sin problemas que ya no me viene la imagen de Lorenzo”, dijo Julián con una sonrisa en su cara.

También señaló como víctimas a varias de las personas que fueron a declarar “a favor” de Lorenzo, por ejemplo, dos hermanos apellidados Egea –uno de ellos estuvo en la carpa del campamento de Necochea con el excapellan- conocen al cura desde la década del ´90 cuando estaba a cargo de la iglesia San Benito de Olmos.  

¡Alerta!

“Hay un pedófilo suelto”, resumió Bartoli al responder la pregunta sobre dónde está Lorenzo en el día de hoy. Nadie conoce su paradero ni cuál es su próximo lugar para realizar las tareas de Cáritas La Plata, si realmente no se fuga.

“Cada hora que pasa, es una hora que esta persona puede abusar de un chico, puede maltratar a una mujer, puede maltratar a cualquier persona”, aseveró Julián, quien estuvo acompañado por  su papá y abogado, Dino Bartoli, y Liliana Rodríguez, psicóloga e integrante de la Red de Sobrevivientes.

El Mural contra Eduardo Lorenzo que fue borrado inmediatamente de la esquina de 5 y 44. Foto: Pulso Noticias

En ese sentido, Julián expresó que ya es tiempo de que la causa por “abusos sexuales agravados y corrupción de menores” se eleve a juicio. Además remarcó: “queremos llegar a una condena ejemplar, lo cual será una lección para otros curas pedófilos que tienen ganas de abusar de niños, que tienen ganas de arruinarles la vida”.

Estas últimas palabras fueron dirigidas para la fiscal Ana Medina que tiene en sus manos la causa contra Lorenzo desde 2008. En aquel momento, sorpresivamente en pocos meses la archivó. Ahora que cuenta con los testimonios de cuatro víctimas todavía no definió el procesamiento, la prisión preventiva y la elevación a juicio oral y público. ¿Qué está esperando? ¿Y por qué la jueza Marcela Garmendia no ordena la inmediata detención ante una inminente fuga?

ACÁ PODÉS SEGUIR TODA LA INVESTIGACIÓN DE EDUARDO LORENZO, EL CURA IMPUTADO POR ABUSOS SEXUALES AGRAVADOS

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