Sin perspectiva de acuerdo, crece la tensión en el Olga Vázquez

La Asamblea del emblemático Centro Social y Cultural de calle 60 resolvió que la organización Patria Grande “ya no forma más parte del espacio”, argumentando que no respetan los acuerdos alcanzados en el lugar. Del otro lado, señalan que se los persigue políticamente y que se dejó a personas sin trabajo

El jueves pasado la tensión interna dentro del Centro Social y Cultural Olga Vázquez, ubicado en 60 entre 10 y 11, escaló al máximo cuando una de las organizaciones que integra el espacio – Patria Grande- resolvió unilateralmente romper parte de la pared del frente para construir una salida de emergencia para la cooperativa gastronómica que allí funciona.

La Asamblea que gestiona el lugar cuestionó esa decisión y el desconocimiento del espacio asambleario, que se suma a las diferencias que en los últimos meses se habían ido profundizando. En ese marco, resolvieron que el mencionado espacio político, que hoy integra el armado del Frente de Todos, “ya no forma más parte del Olga Vázquez”. En esa línea, esta mañana cambiaron las cerraduras del lugar y no les permitieron el ingreso.

Cabe recordar que este predio fue recuperado en 2003 por un conjunto de organizaciones sociales y activistas culturales, después de estar varios años abandonado, habiendo sido antes una escuela privada que terminó en quiebra. Desde entonces, se construyó el Centro Social y Cultural, donde a lo largo de 15 años han funcionado distinto tipo de actividades, organizaciones, cooperativas, espacios educativos, comunicacionales, culturales y sociales, transformándose en un emblema de la cultura popular independiente de la ciudad.

En 2007 el Olga consiguió que la Legislatura bonaerense sancione la expropiación del predio, normativa que fue prorrogada en 2012 y en 2017. De todas formas, los sucesivos gobiernos provinciales nunca abonaron el costo de la misma, por lo que el espacio continúa reclamando la “expropiación definitiva”.

Articular la diversidad

La forma en que pudieron amalgamarse y trabajar en conjunto una decena de espacios distintos fue el desarrollo de una Asamblea que toma las decisiones de forma consensuada y colectiva. La misma está hoy conformada por el grupo de Talleristas, la Biblioteca Popular Oesterheld, la radio alternativa Radionauta 106.3, la Cooperativa Ayni, la organización Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional, el taller textil Las Juanas, el Bachillerato Popular Bartolina Sisa, la Colectiva Decidimos y la escuela Primaria.

La organización Patria Grande (PG) también formaba parte, pero había decidido retirarse de la misma hace varios meses, producto de las diferencias cada vez más marcadas que surgían al interior. Esto fue tomado por la Asamblea como un “desconocimiento” del espacio de decisión común, por lo que la tensión fue creciendo durante el año.

“Nos fuimos porque estábamos teniendo conflictos, violencia física, verbal, persecución política y dentro de la asamblea del Olga no estábamos encontrando un lugar de discusión, quizás éramos nosotros un palo en la rueda para el resto”, había explicado hace unos días a Pulso Noticias, Daniela, militante de PG.

Elpasado 9 de julio ocurrió el primer conflicto que tomó estado público, cuando PG había convocado a un “locro patriótico” en el Olga Vazquez como parte de su campaña electoral para las PASO, en la que impulsaban la candidatura a Intendente del ex juez Luis Arias, dentro del Frente de Todos. En ese momento, todos los espacios que conforman la Asamblea impulsaron una declaración pública en la que los acusaba de incumplir uno de los acuerdos fundantes: el Olga, espacio que se ha caracterizado por la independencia de estructuras políticas partidarias, no puede quedar asociado a ningún partido político, mucho menos en el marco de la campaña electoral.

Así se encuentra la entrada del Olga Vázquez desde esta mañana

Una pared

La tensión escaló al máximo nuevamente el jueves pasado, por la decisión de PG de romper parte de la pared del frente del Centro Social y Cultural, que nunca fue consultada con la asamblea. Desde la mencionada organización política defendieron la obra que encararon argumentando que se trataba de una salida de emergencia. Sin embargo, ya las explicaciones no fueron suficientes para el espacio asambleario.

“Desde la Asamblea del Olga Vazquez definimos recuperar nuestro espacio de trabajo autogestivo, sin patrón, horizontal. Patria Grande decidió irse de la asamblea hace meses, por no poder coordinar, ni querer respetar los acuerdos. La asamblea en ese contexto resolvió que Patria Grande ya no forma más parte del Olga”, afirmó a Pulso Noticias, Amelia, integrante del Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional.

Esta decisión implicó que desde esta mañana, los militantes de PG no pueden ingresar más al Olga Vázquez. Por esa razón, la vereda del Centro Social y Cultural es desde las 8 am un terreno de disputa, en el que los gritos y acusaciones cruzadas resuenan a viva voz, y la calle permanece cortada.

Desde PG acusan a la Asamblea de dejar a 30 personas sin trabajo, ya que varios de sus integrantes forman parte de cinco cooperativas que funcionan ahí dentro: una imprenta, dos emprendimientos gastronómicos, una cooperativa de sonido e iluminación y una herrería.

“Eso no es real”, explica Amelia, y agrega: “todas sus herramientas están resguardadas, hay una abogada adentro que está certificando ese resguardo. La intención es entregarles todas las herramientas en el lugar que nos digan, cuando nos digan, están a disposición de ellos, son sus productivos y sus herramientas que les pertenecen. Nunca fue nuestra intención quitarles eso, sólo estamos recuperando el espacio autogestivo”.

“Este no es un lugar para lucrar, para tener bares. Acá funciona una escuela primaria, un bachillerato, acá están las compañeras de los barrios bancando día a día su laburo autogestivo”, remarcó, puntualizando en algunas de las diferencias de perspectiva que existen con PG.

La militante del FPDS-CN señaló además otros incumplimientos que generaron diferencias con la asamblea: “organizan en paralelo actividades a las que se resuelven en la asamblea, y esas actividades son las que la asamblea tiene para financiar el espacio. Ellos lucran con esas actividades para financiarse a ellos mismos”.

“Se apropiaron de la cocina, privatizándola y convirtiéndola en una actividad que da rédito económico solo a ellxs. Este accionar va en contra de la forma de pensar el trabajo y la autogestión del Olga, que propone un espacio de trabajo cooperativo, social y comunitario en el que más de 2.000 familias de barrios populares se organizan y autogestionan. No es real que se estén generando puestos de trabajo, sino que Patria Grande avanza paulatinamente sobre nuestros espacios para que sean escenario de actividades comerciales que benefician a unxs pocxs”, remarcaron desde la Asamblea a través de un comunicado de prensa, en el que además agregan: “realizaron una conexión de luz clandestina desde su restorán generando una multa de $130.000 con EDELAP de la cual no se hacen cargo, poniendo en riesgo la continuidad de actividades, nuestro laburo y la financiación del Olga”.

Por su parte, desde Patria Grande contestaron que sostienen “el 50% de sus gastos mensuales, que significan alrededor de $100.000”, y que se los persigue políticamente por “por nuestra construcción ideológica. Persecución por nuestra participación como organización en el Frente de Todes apoyando las candidaturas de Alberto, Cristina y del resto de lxs candidatxs en la estrategia contra el macrismo. Persecución por querer sacar a la fuerza a un movimiento popular de un centro cultural. Persecución por querer expulsar a 30 trabajadoras en medio de la peor crisis que vive nuestro país pos 2001”.

El otro punto de tensión entre PG y los colectivos que forman parte de la Asamblea del Olga, es la documentación referida a la administración del Centro Cultural. Mientras desde esta organización política reconocen que se quedaron con esos papeles bajo el argumento de que “ante la persecución política, decidimos hacernos cargo de la regularización de esos papeles hasta que nos podamos sentar en diálogo”; desde la Asamblea lo toman como un robo.

“Al retirarse de la asamblea robaron la documentación referida a la administración del Centro Cultural y realizaron cambios de autoridades con personas de su organización sin comunicarlo. Esta actitud entorpece la puesta al día de trámites que debemos cumplimentar para hacer las gestiones necesarias para la habilitación y expropiación definitiva de nuestro espacio”, afirmaron.

Canales de diálogo

Si los canales de diálogo se habían debilitado producto de las crecientes diferencias de orientación tanto política como de concepción de un modo de gestionar un centro social y cultural, en estos momentos la situación es de ruptura total e imposibilidad de generar acuerdos. Esa tensión se vive desde esta mañana en 60 entre 10 y 11.

“Esperábamos que esto pase”, reconoció Amelia, y agregó: “A pesar de que nos acusan de violentos y violentas, las prácticas violentas las están mostrando elles. Esperamos que se abran al diálogo y podamos acordar dónde quieren que les llevemos sus herramientas de trabajo”.

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